Píldoras para dormir: Cuando el remedio es peor que el malestar

 

Los beneficios pueden ser menores que los esperados, y los riesgos podrían ser mayores. Un estudio de Consumers Report enlista los errores que cometen las personas al autorecetarse o tomar estos fármacos en exceso, y las consecuencias que esto trae.

El insomnio es algo complicado. Sin embargo, esto no ha impedido que millones de personas anhelaran una solución simple con químicos. Las pociones utilizadas para aliviar la miseria de la falta de sueño se remiten a los antiguos egipcios, que empleaban un extracto de la amapola (también conocida como adormidera) para potenciar el sueño. Y, con frecuencia, al dios griego Hipnos lo representaban sosteniendo una amapola.

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En nuestra encuesta, el 37 por ciento de las personas que manifestaron sufrir de problemas del sueño al menos una vez por semana comentaron que habían utilizado somníferos, ya sea recetados o no, el año anterior. ¿Y por qué no? La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA en inglés) aprobó los medicamentos para tratar los problemas del sueño; lo que significa que esa agencia estableció que son mayores sus beneficios que los riesgos.

“Sin embargo, dichos beneficios no son de la magnitud que mucha gente supone, y los medicamentos causan importantes daños”, expresa la doctora Lisa Schwartz, M.D., experta en seguridad de medicamentos de la Facultad de Medicina de Dartmouth en Hannover, New Hampshire, que colaboró con Consumer Reports Best Buy Drugs para investigar la eficacia y seguridad de las píldoras para dormir.

Asimismo, nuestra encuesta reveló que alrededor de la mitad de las personas que toman píldoras para dormir utilizan dichos medicamentos de maneras potencialmente perjudiciales. Por ejemplo: los toman con mayor frecuencia o durante un período más prolongado del recomendado, o los combinan con otros medicamentos o suplementos (ver “El negocio riesgoso de las píldoras para dormir de venta con receta” en este mismo artículo).

Beneficios limitados

De hecho, algunas personas funcionan peor al día siguiente de haber tomado una píldora para dormir debido a que los efectos de los medicamentos pueden prolongarse.
Best Buy Drugs encargó a Schwartz, que, en 2013, integró una comisión asesora de la FDA que estudió el nuevo medicamento para insomnio suvorexant (Belsomra), y a su colega, el doctor Steven Woloshin, M.D., que revisaran las pruebas que la FDA utilizó para aprobar ese fármaco.

Ambos llegaron a la conclusión de que las personas que tomaban una dosis de Belsomra de entre 15 y 20 miligramos todas las noches durante 3 meses se dormían en promedio solo 6 minutos antes que aquellas que tomaban un placebo. Y los que tomaban Belsomra dormían en promedio solo 16 minutos más que los que tomaban un placebo.

Estas pequeñas mejorías tampoco implicaron que las personas se sintieran más despiertas al día siguiente. Por el contrario, las personas que tomaban Belsomra informaron que se sentían más somnolientas al día siguiente que las que tomaban un placebo.

Merck, el fabricante del medicamento, afirmó: “Creemos en nuestros datos clínicos, y la información en nuestro prospecto aprobado por la FDA demuestra de manera clara el valor de Belsomra”.

Un análisis anterior de Best Buy Drugs sobre otros somníferos de venta con receta —las llamadas drogas Z tales como la eszopiclona (Lunesta), el zaleplon (Sonata) y el zolpidem (Ambien)— demostró que estos también brindan beneficios limitados. El análisis reveló que las personas se dormían, en general, entre 8 y 20 minutos antes cuando tomaban dichos somníferos que cuando tomaban un placebo.

En general, los somníferos de venta con receta más antiguos conocidos como benzodiazepinas (lo que incluye Dalmane y Restoril), así como los de venta sin receta tales como Advil PM, Nytol, Sominex, Tylenol PM y ZzzQuil no son mucho más eficaces para quedarse o permanecer dormido que los medicamentos nuevos.

El efecto de «la mañana siguiente»

Aun en los casos en que se tomen según las indicaciones, las píldoras para dormir generan riesgos, lo que incluye la somnolencia del día siguiente.

“Las personas toman píldoras para dormir esperando que van a funcionar mejor al día siguiente”, declara Schwartz. “Pero, a decir verdad, algunas personas terminan funcionando peor (de hecho, pueden llegar a sentirse tan somnolientas que conducir un vehículo puede ser peligroso), debido a que los efectos de los medicamentos pueden prolongarse”.

Un estudio que la revista científica The American Journal of Public Health publicó en Internet en junio de 2015 demostró que las personas a las que les habían recetado píldoras para dormir tenían alrededor del doble de posibilidades de sufrir accidentes automovilísticos que el resto de la gente.

Los investigadores estimaron que las personas que toman somníferos tienen las mismas posibilidades de sufrir un accidente automovilístico que aquellas que conducen con un nivel de alcohol en la sangre por encima del límite legal.

Varias indicaciones de píldoras para dormir advierten a los usuarios que tomen dichos medicamentos solo si tienen tiempo para dormir durante al menos 7 u 8 horas. Y, para combatir el peligro de la somnolencia al día siguiente, la FDA redujo a la mitad la dosis recomendada de Ambien y Lunesta.

De hecho, los prospectos con información de Ambien CR y Belsomra 20 miligramos recomiendan no manejar al día siguiente de haber tomado la píldora. Sin embargo,nuestra encuesta reveló que alrededor de ¼ de las personas que toman píldoras para ayudarlas a dormir condujeron con menos de 7 horas de descanso al menos una vez durante el año anterior.

El lado oscuro

Asimismo, las píldoras para dormir pueden provocar otros peligros, lo que incluye mareos, caídas y fracturas. “Se entiende que estos medicamentos provocan un efecto de resaca o cruda que afecta la coordinación y el equilibrio al día siguiente, especialmente, en adultos mayores”, expresa la doctora Ariel Green, M.D., especialista en geriatría de la Facultad de Medicina de Johns Hopkins University en Baltimore.

Incluso las píldoras para dormir de venta sin receta (tales como Advil PM, Sominex y ZzzQuil) generan riesgos, lo que incluye somnolencia diurna, confusión, estreñimiento, resequedad de la boca y problemas para orinar.

El uso más seguro

Debido a los beneficios limitados y los riesgos considerables de las píldoras para dormir, los expertos médicos de Consumer Reports recomiendan que estas se utilicen con suma prudencia. La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASM) ya no recomienda los somníferos como una primera alternativa para el tratamiento del insomnio crónico. En su lugar, recomienda optar por la terapia de comportamiento cognitivo para el insomnio (cognitive-behavioral therapy for insomnia, CBT-I).

En general, las píldoras para dormir deberían utilizarse para el insomnio a corto plazo —como el que es ocasionado por las alteraciones en los horarios por viajar en avión (jetlag), la ansiedad después de la muerte de un familiar o el desempleo— según opina Watson de AASM. Para aquellas pocas situaciones, los expertos de Consumer Reports sugieren tener en cuenta las siguientes precauciones, que aplican tanto a los somníferos de venta con receta como los de venta sin receta:

Cuéntale a tu doctor todos los medicamentos que tomas, incluidos los suplementos. Muchos medicamentos comunes tales como ciertos antibióticos y antidepresivos pueden interactuar de manera peligrosa con las píldoras para dormir.
Toma las píldoras solo si tienes tiempo suficiente para dormir al menos 7 u 8 horas. Aun si has dormido dicha cantidad de tiempo, no conduzcas si te sientes somnoliento.
No tomes una dosis extra si te despiertas durante la noche.
Nunca mezcles las píldoras para dormir con alcohol, drogas u otras píldoras para dormir o suplementos, lo que incluye analgésicos nocturnos y antihistamínicos de venta sin receta tales como Benadryl Allergy, que contiene difenhidramina sedante.
Comienza con la dosis más baja recomendada, especialmente, hasta que tomes conocimiento de la manera en que el medicamento te afecta.
Sé prudente respecto del uso habitual. El uso constante de las píldoras para dormir puede ocasionar dependencia y provocar riesgo de efectos secundarios.

 

¿Una «cura» sin receta médica?

Todos los años, alrededor de 34 millones de estadounidenses intentan alcanzar la solución a sus problemas del sueño con la melatonina, y según se reportó gastaron $378 millones en 2014, atraídos por su fama de ayudar a conciliar el sueño, como un remedio natural y eficaz. Sin embargo, la melatonina puede que no sea una cura tan sencilla ni segura que muchos esperan.

De hecho, la melatonina es una hormona que la glándula pineal del cerebro segrega. Ella pone en marcha el ritmo circadiano del organismo, que es el “reloj interno” de 24 horas que te ayuda a controlar cuándo te duermes y a qué hora te despiertas. Se pueden encontrar rastros de melatonina en la cebada, las aceitunas, el arroz, los tomates y las nueces, razón por la cual la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) permite la venta sin receta de una versión sintética. (En el Reino Unido, solo se puede conseguir la melatonina a través de un médico).

La melatonina puede aliviar los problemas del sueño causados por cambios en los turnos de trabajo y por eljetlag. No obstante, en términos generales, las personas que toman dicho medicamento se duermen solo 7 minutos más rápido y duermen 8 minutos más en promedio, según un análisis del año 2013 del periódico PLoS One.

Los suplementos también implican riesgos. Alrededor del 20% de los usuarios de melatonina en nuestra encuesta informó haber sufrido aturdimiento al día siguiente. Y el Consejo de Nutrición Responsable (Council for Responsible Nutrition), un grupo que comercializa suplementos, recomienda ser prudentes a la hora de conducir al día siguiente.

Y lo que es más, la melatonina puede menoscabar la eficacia de medicamentos para la presión arterial y para la diabetes. Asimismo, “los complementos no están regulados cuidadosamente, por lo tanto, lo que figura en el prospecto puede no ser lo que contiene la píldora”, aclara el doctor Marvin M. Lipman, M.D., el principal asesor médico de Consumer Reports.

Si deseas probar la melatonina, busca productos con la marca “USP Verified“, que han sido examinados y aprobados por la Farmacopea de Estados Unidos (U.S. Pharmacopeia), una organización sin ánimo de lucro. Además, procura tomar dosis bajas. Las investigaciones afirman que 1 a 3 miligramos son suficientes para la mayoría de las personas, y que una cantidad mínima de 0.1 a 0.3 miligramos puede resultar eficaz para algunas otras.

Voces de los insomnes

Les preguntamos a usuarios de Facebook sobre sus experiencias con las píldoras para dormir. En las siguientes 48 horas, recibimos 181 respuestas (reveladoramente, muchas de ellas, ¡en la madrugada!). Aquí hay una muestra de algunas de ellas:

Tomé Ambien hace unos años. ¡Fue una locura! Solía despertarme a la mañana siguiente con varios recipientes de comida vacíos (¡una vez, fueron incluso 3 libras de ensalada de papas!) al lado de mi cama. — Victoria Duda, 42, Kenosha, WI

Empiezo y dejo de tomar Ambien, y lo alterno con Benadryl, Valium y melatonina. Durante las semanas en las cuales mi agenda no está llena de actividades, intento no tomar nada. Pero, a la tercera noche, lloro con desesperación por no poder dormir y vuelvo a caer en las píldoras. — Kathy Ridgeway, 62, Chicago

Mi doctor se negó a darme una receta. Así que todas las noches, tomo un medicamento de venta sin receta que me ayude a conciliar el sueño junto con melatonina. A veces, me despierto aturdido, pero es mejor que vivir en un estado constante de agotamiento. — Gregory Thomas, 52, Pollock Pines, CA

Tomé Ambien tres días. Después de que algunos vecinos me vieron, la policía me encontró a una milla de distancia de mi hogar. ¡Estaba sonámbula: caminando dormida! ¡Fue aterrador! — Julia Woods, 64, Dexter, MI

Tuve pérdida de memoria a corto plazo muy grave después de haber tomado Ambien. No podía recordar qué había almorzado el día anterior. Solía conducir hacia mi trabajo y no recordar cómo había llegado allí. — Ken Suso, 57, Dallas

 

Fuente: SinEmbargo desde la publicación original de La Opinión.

 


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