Por qué debemos potenciar las finanzas sostenibles en las empresas

  • Existe acuerdo en que aún persisten brechas para facilitar el tránsito hacia un desarrollo sostenible y bajo en emisiones. Hay áreas donde la ciencia, los datos, las herramientas o, por otro lado, la estandarización, calidad y transparencia aún no son suficientes para estimar los riesgos o la vinculación ESG a la rentabilidad.

La sostenibilidad se ha convertido en un pilar fundamental para la creación de valor en las empresas y el desempeño financiero ahora va más allá de los balances trimestrales y de los estados de resultados tradicionales. Los factores medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG) que antes se consideraban extra financieros, ahora se evalúan como riesgos y oportunidades materiales para la productividad de las compañías y se deben reflejar plenamente en las métricas financieras.

¿La causa? Los riesgos ESG, en particular los relacionados al cambio climático, encabezan la agenda internacional, según el Informe de Riesgos Globales 2022 del Foro Económico Mundial, encendiendo las alertas en múltiples actores de la economía. Gobiernos con metas ambiciosas hacia la neutralidad de emisiones, reguladores financieros con mayores exigencias de divulgación ESG, e incluso la misma ciudadanía, están cambiando sus hábitos de consumo y exige mayores estándares a las empresas en las cuales trabajan, invierten y/o consumen.

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En una encuesta reciente realizada por Deloitte Global y Forbes Insights, sobre el impacto de los esfuerzos de sostenibilidad de 350 ejecutivos de América, Asia y Europa, más de la mitad de los encuestados indicaron un impacto positivo en el crecimiento de los ingresos y la rentabilidad general de la empresa. Más allá de estos impactos financieros, el 48% de los encuestados indicó un aumento de la satisfacción del cliente, mientras que el 38% señaló que la adopción de fuertes valores ESG mejoró su capacidad para atraer y retener el talento.

Frente a los desafíos que nos impone el cambio climático, la desigualdad y la justicia social, el mercado financiero tiene un papel crucial que desempeñar en la transición hacia un mundo más sostenible, redirigiendo el capital hacia aquellas empresas que demuestran liderazgo ambiental, social y un sólido gobierno corporativo.

Para ello, el mercado debe contar con información de calidad y comparativa, que les permita tomar las decisiones de inversión que mejor resguarden sus intereses. Por ejemplo, en el caso del cambio climático, se sabe que los riesgos climáticos físicos o eventos climáticos extremos podrían dañar los activos de distintos agentes y perjudicar a los prestamistas e inversionistas. Por su parte, los riesgos de transición como mayores regulaciones que permitan a los países cumplir con sus compromisos cada vez más ambiciosos, pueden afectar a los sectores más contaminantes, que no estén preparados frente a los desafíos mundiales en materias ambientales y sociales. Con ello, nuevamente, el sector financiero se podría ver perjudicado.

En efecto, el último Informe de Estabilidad Financiera publicado por el Banco Central señala que son varias las actividades económicas que se podrían ver dañadas por los eventos climáticos. Así, por ejemplo, el 87% de las colocaciones bancarias se concentran en regiones que se ubican en zonas de riesgo extremo, donde 59% corresponde a créditos comerciales, 31% a colocaciones hipotecarias y 10% a créditos de consumo, lo que podría exacerbar los diversos riesgos financieros tradicionales con impactos económicos nocivos.

Es por este y otros motivos que potenciar las finanzas sostenibles e incorporar los factores ESG en el proceso de toma de decisiones de inversión, se ha vuelto un tema predominante a nivel mundial. De acuerdo con Morgan Stanley Capital International (MSCI) y Morningstar, integrar la sostenibilidad a las finanzas se traduce en un menor nivel de exposición al riesgo y permite, al mismo tiempo, capitalizar nuevas oportunidades ofreciendo mayores dividendos[1], lo que desmitifica la creencia de que avanzar en sostenibilidad implica sacrificar rentabilidad.

El establecimiento de políticas y marcos de financiamiento sostenible, que proporcionan una orientación en toda la organización, es un ejemplo de acción que se está llevando a cabo para promover las oportunidades de inversión ESG, influenciado por el desarrollo de taxonomías -sistemas de clasificación de actividades verdes- y convirtiéndose así en una prioridad estratégica.

Así, de acuerdo con Climate Bonds Initiative, la deuda sostenible alcanzó un récord en 2021, con US$ 1,1 billones emitidos, lo que se traduce en un aumento del 57% con respecto a 2020. Por su parte, los pronósticos indican que a 2025, los activos bajo estrategias ESG, alcanzarán US$ 53 billones, un tercio del total de activos administrados a nivel global[2].

Lo anterior, ha sido posible debido a una cooperación transversal al interior de las empresas, ya que la transformación que se requiere involucra a múltiples áreas; sostenibilidad, finanzas, riesgos y legal entre otras e integrando al Directorio en la toma de decisiones en materia de sostenibilidad. Respecto de las inversiones, las mejores prácticas revelan que los departamentos de finanzas tienen un papel clave: por un lado, garantizar que las métricas de sostenibilidad proporcionadas a las partes interesadas internas y externas sean adecuadas, de calidad y precisas, y por otro, apoyar la ejecución general de la estrategia de sostenibilidad.

Existe acuerdo en que aún persisten brechas para facilitar el tránsito hacia un desarrollo sostenible y bajo en emisiones. Hay áreas donde la ciencia, los datos, las herramientas o, por otro lado, la estandarización, calidad y transparencia aún no son suficientes para estimar los riesgos o la vinculación ESG a la rentabilidad, con precisión a nivel sistémico, desafíos que actualmente se están discutiendo a nivel internacional. Pero, aun así, las compañías deben explorar el uso de aproximaciones razonables para avanzar en la solución a estos problemas e interactuar constantemente con sus clientes para comprender los riesgos ESG de las empresas en las que invierten, y cómo estos pueden afectar los rendimientos a largo plazo.

[1] https://www.morningstar.com/articles/1017056/sustainable-equity-funds-outperform-traditional-peers-in-2020

[2] https://www.bloomberg.com/professional/blog/esg-assets-may-hit-53-trillion-by-2025-a-third-of-global-aum/


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