Grupo Avinea refuerza inversiones en desarrollo de viñedos orgánicos

  • Destina US(8 millones para un proyecto ambiental que incorpora al ciclo productivo a los organismos vivos del ecosistema vitícola. Bodega Argento, con 230 hectáreas en Agrelo, es la punta de lanza.
Bodega Argento tiene en Agrelo, Mendoza, la mayor finca de producción de vinos orgánicos de la Argentina. Son 230 hectáreas cultivadas con métodos certificados internacionalmente y un concepto de sustentabilidad que dan lugar a características muy singulares, como la siembra de especies florales para atraer insectos y evitar que ataquen los viñedos. O la preservación y relocalización de hormigueros para no interrumpir su interacción con otros organismos que integran el ecosistema.

La bodega tiene un total de 322 hectáreas orgánicas distribuidas en distintas fincas en la provincia. El plan es duplicar la superficie para el año 2025. Para esto, destinó una inversión de u$s8 millones en desarrollo agrícola, vinculado a estudiar la biodiversidad y mejorar las condiciones de producción de vinos en convivencia armónica con el ecosistema de la región.

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“Estamos enfocados en desarrollar productos de alta calidad para liderar la vitivinicultura sustentable en Argentina”, comentó Juan Pablo Murgia, gerente de Enología de la bodega.

Murgia, que fue reconocido recientemente como enólogo del año en una publicación especializada, añadió: “Desde el inicio e incluso antes de la certificación orgánica, nuestra intención fue tratar al viñedo de la manera más natural posible, para expresar lo mejor del terroir”.

¿Elaborar vinos orgánicos representa mayores costos que hacerlo por el método tradicional?, consultó Ámbito al enólogo.

“Es algo difícil de estimar. Inicialmente requiere de una inversión extra, pero lo seguro es que a largo plazo se repaga. Además, un viñedo orgánico va a ser más longevo que uno que no tiene ese tratamiento. Pero además de la filosofía, importa la calidad de los vinos que se obtienen de esta manera. Y que no son necesariamente más caros porque sean orgánicos. Si un vino es más caro es porque su calidad lo justifica”, respondió Murgia.

El enólogo también explicó que el interés por el vino orgánico no es una moda de los países desarrollados, sino que hay interés genuino también en el país. “El 40 por ciento de las ventas de nuestra bodega son locales. El resto va a países como Suiza, Canadá, Reino Unido, Estados Unidos, aunque donde tenemos la mayor demanda externa es en los países escandinavos (Dinamarca, Noruega, Suecia). Pero individualmente, como país, nuestro principal mercado es Argentina”, detalló.

Bodega Argento es parte del Grupo Avinea. Tiene también una bodega austral llamada Otronia, que la localidad de Sarmiento, Chubut. Allí cuenta con 50 hectáreas de viñedos orgánicos. Grupo Avinea es el primer productor de vino orgánico de Argentina e integra el holding Alejandro Bulgheroni Family Vineyards, del cual también forma parte del 50% de Bodega Vistalba. Además de las marcas Argento y Otronia, tiene los vinos Cruz de Piedra, Pacheco Pereda y Cuesta de Madero que se exportan a más de 50 países alrededor del mundo.

Desde 2010 el grupo encaró un plan de inversiones en Argentina que llega a casi u$s80 millones, principalmente enfocados en investigación y desarrollo, nuevos terruños, construcción de bodegas, implementación de nueva tecnología, nuevas plantaciones de viñedos, apertura de nuevos mercados internacionales y la ampliación de redes de distribución.

A esto se suman como inversión adicional los u$s8 millones destinados a desarrollo agrícola, concentrados sobre todo en la Finca Alto Agrelo, donde Argento tiene la mayor superficie orgánica.

Allí la bodega produce, por ejemplo, su Argento Single Vineyard Finca Agrelo Organic Malbec 2020, que hace pocos meses se posicionó como el mejor Malbec orgánico del mundo al obtener la medalla de Platinum y 97 puntos por parte de Decanter World Wine Awards, una revista británica de prestigio en la industria vitivinícola global. Ahora, la bodega acaba de lanzar su primer vino en lata: Mandala Sweet, un blanco elaborado en la finca de Cruz de Piedra.


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