Sostenibilidad: Portugal hacia una industria textil más sostenible

eco textil

El entendimiento entre industria textil y moda es posible. El apoyo de Portugal a su talento emergente marca el camino para toda Europa y da lecciones de sostenibilidad.

El histórico bastión de la producción textil europea tiene noticias para la moda. Allí, en el límite occidental donde marcas de todo alcance y condición han encontrado durante décadas (y hasta siglos) la solución de proximidad para confeccionar sus artículos, también es posible beneficiarse del talento creativo. No es que antes se desconociera tal oportunidad; en realidad, era un secreto a voces. Solo que no trascendía más allá de aventajados círculos profesionales del sector. Pues que se sepa ya: hay colecciones y líneas de producto con enjundiosa etiqueta internacional que, además de hechos, están diseñados en Portugal.

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En términos de moda, el país vecino siempre ha sido factoría, nunca epicentro de la creación. Prada, Gucci, Balenciaga, Calvin Klein, Carolina Herrera, Lacoste, Levi’s… han recurrido desde hace tiempo a las infraestructuras y el capital humano portugués. Gracias a una hoja de servicios intachable (materia prima de calidad, mejor manufactura, tiempos de entrega escrupulosamente observados, inversión en sostenibilidad y, en efecto, precios competitivos) puede decirse que no queda enseña, lo mismo de lujo que de gran consumo, sin localizar buena parte de su volumen de producción en la industria textil lusa.

Solo en la primera mitad de este año, el valor de sus exportaciones alcanzó los casi 3.200 millones de euros, con Francia y Estados Unidos como principales destinos. La remontada tras los momentos más críticos de la pandemia también se deja sentir económicamente en el sector. Ahora lo único que falta es que se le reconozca al fin su capacidad de marca. «Estamos trabajando en ello, pero es un proceso lento porque nos falta narrativa de marca. Además, es algo que no se comunica. La gente no sabe que existen colecciones de Zara concebidas en Portugal por equipos de diseño portugueses. O que los zapatos de H&M, además de producirlos en su fábrica, los diseña Luís Onofre», explica Mónica Neto, directora de Portugal Fashion, la plataforma que desde hace dos décadas brega por el cambio de paradigma en la percepción del made in Portugal. Y, sí, está pasando.

A Iniciativa de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE), con sede en Oporto, donde se ubica el que sería el Arteixo portugués, el principal polo de la confección lusa —junto a la cercana Braga, al norte del estado—, Portugal Fashion ha velado por los intereses del talento emergente local desde 1999, cuando celebró la primera edición de su pasarela. Su objetivo: establecer vínculos reales entre industria y diseño, empresarios y creadores (sí, esa misión imposible por estos pagos). «La idea siempre fue apoyar la economía emprendedora, de forma transversal, poniendo en contacto a unos agentes con otros. Es la única manera de cambiar la imagen del sector, tanto dentro como fuera, que se identifica y celebra como fuerza productora, pero falta de genio innovador», continúa Neto, que asumió las riendas del proyecto en 2018. Fue justo entonces cuando el propio Gobierno de la nación, a través del Ministerio de Economía, decidió tomar cartas en el asunto. Y con su empeño ha logrado lo inesperado: unir en su estrategia a las dos pasarelas oficiales, Portugal Fashion y ModaLisboa, la una escaparate del negocio; la otra evento social, y ambas eternas rivales. En palabras de Neto, «un pacto histórico». Con el respaldo del Programa Operativo para la Competitividad e Internacionalización Compete 2020, y una inyección de 3,5 millones de euros procedentes del Fondo Europeo de Desarrollo Regional para llevar a cabo distintas acciones promocionales durante dos años, la moda de autor portuguesa sale a conquistar el mundo con su creatividad. La reciente ronda de fashion weeks puede dar fe.

Aunque Portugal Fashion lleva programando asaltos internacionales tiempo ha, «en un mercado tan pequeño como el nuestro, para darte a conocer tienes que salir», concede Neto, que habla de una labor de «pico y pala» para hacer de la creatividad indumentaria lusa un fenómeno global. Gracias a tal esfuerzo, Moura desfila desde hace tres años en la pasarela milanesa por expresa petición de la Cámara Nacional de la Moda Italiana. Por su parte, David Catalán (riojano afincado en Oporto) y el dúo luso-estadounidense Ernest W. Baker (con base en Viana do Castelo) están bien posicionados en la semana masculina francesa. Consagrados como Marques’Almeida en la capital británica o Felipe Oliveira Baptista (el que fuera director creativo de Lacoste y Kenzo) también gozaron del apoyo de la ANJE en su momento. Además, Alexandra Moura y Gonçalo Peixoto en Milán y Constança Entrudo, Ricardo Andrez y Maria Carlos Baptista en París fueron, para la ocasión, las firmas/diseñadores llamados a presentar sus colecciones primavera-verano 2022. «Lo importante es que este ciclo de presentaciones se cierre con negocio», sentencia la directora de Portugal Fashion, que no descuida el trabajo en casa: al cobijo de su programa Bloom, iniciado en 2010, dos centenares de estudiantes de diseño han podido debutar ya en la pasarela de Oporto. Y lo que es mejor: han encontrado trabajo como directores creativos en esas empresas-grupos textiles dispuestos también a hacer marca Portugal más allá de la mera confección. En tiempos de deslocalización esta forma de plantearse la simbiosis producción-diseño es la que marca el camino para el resto del continente europeo.


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