3 experiencias positivas del libre mercado

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El intervencionismo es la regla general en la economía de América Latina. Desde nuestras escuelas nos enseñaron que el Estado en su omnipresencia tenía capacidad de regular las relaciones comerciales de todos los ciudadanos, ignorando el vehículo que más ha sacado de la pobreza a personas en la historia: la economía de libre mercado.

Puntualmente, revisaremos tres casos exitosos de liberalizar el mercado para beneficio único y exclusivo del consumidor vía la libre competencia.

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WOM

A principios del año 2021, un simpático hombre nórdico con un pintoresco bigote le contaba a Colombia sobre el nuevo operador móvil a través de la absorción de Avantel, entre lo cual resaltaba que obtendría en el corto plazo un 25% del mercado mediante una estrategia de precios. Independientemente del real resultado de la asertiva campaña de publicidad de la compañía, su sola incursión en el mercado significó lo siguiente:

En resumen, el nuevo operador forzó una disminución de los precios de entrada a los planes de telefonía celular e internet móvil en dos de los tres operadores líderes del mercado, y además forzó la duplicidad del servicio ofrecido por el principal operador de Colombia.

The hard discount

Cualquier colombiano ha sido testigo de la experiencia positiva que tuvo la llegada de las cadenas de retail ARA, D1 y Justo & Bueno en el mercado. Acercaron al consumidor de a pie a productos que antes eran reservados solamente para los más altos sectores sociales como yogures griegos, vinos, licores, salsas y mariscos, más la adición de aquellos productos tradicionales a un precio competitivo.

Un artículo denominado Un análisis del crecimiento de las tiendas ‘hard discount’ en Colombia y su impacto en el sector del retail de la Universidad Autónoma de Occidente (Enlace AQUÍ) nos trae una caracterización de este modelo de negocio que tanto beneficia al consumidor en la relación calidad-precio de los productos que adquiere:

“¿Qué son los hard discounters? Son tiendas que se distinguen por su formato de proximidad, tener locales estrechos y sin apariencia. Tienen referencias limitadas de productos, usan marcas propias y la exhibición es en las mismas cajas de embalaje. Además, invierten muy poco en publicidad. Su propuesta de valor son los precios más bajos y de calidad, y el buen servicio.”

Una vez más, un claro ejemplo que un mercado liberalizado beneficia al consumidor, y todo ello sin necesidad de rimbombantes discursos que enuncien términos como “soberanía alimentaria”, “subsidio al agro”, “proteccionismo agrícola”, entre otras ideas poco pragmáticas. Agregado a ello, dejamos un hilo en Twitter donde de manera informal explicamos las ventajas competitivas de este modelo de empresa:

Cielos abiertos: Ultra Air

Muchos colombianos hemos sufrido el deficiente servicio aéreo de las pocas compañías que logran operar en el país en un mercado tradicionalmente cerrado. Esto es denominado cielos cerrados, un concepto ligado a un estilo de regulación que restringe el libre tránsito de aviación comercial en el espacio aéreo nacional. Además, coloca una serie de condiciones para obtener una licencia de funcionamiento dentro de las cuales se encuentran establecerse como agencia en el país, contratar personal local y, bajo ciertas condiciones, pernoctar las aeronaves en el país.

Sin embargo, ello empieza a cambiar cuando la incursión de nuevas compañías obliga a los operadores tradicionales a bajar los precios de los tiquetes; sí, es obvio, debido a la competencia. El diario Portafolio lo destaca (Fuente AQUÍ):

“Con la llegada de Ultra Air, la aerolínea ‘low cost’, se han reducido los precios de los tiquetes en promedio, un 13 % para las principales ciudades, así lo enunció un informe de Viajala, un buscador de vuelos.”

Palabras finales

Cualquier conclusión sobra ante la evidencia presentada. La libre competencia en los mercados siempre beneficia al consumidor, acercándole productos a precios menores y causando un efecto deflacionario en su gasto común. Imagínense que efectos tendría en los servicios financieros, grandes superficies de tecnología, servicios educativos, productos de construcción, servicios públicos domiciliarios, entre otros.

Realmente cree que el criterio de un encorbatado burócrata ¿nos puede mejorar nuestra capacidad de compra de bienes y servicios de uso común? o ¿mejor dejamos al mercado actuar y sorprendernos?


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