6 técnicas de neuromarketing para especialistas en marketing

cerebro encima de una mano - neuromarketing

A veces, el marketing digital puede parecer un poco como una adivinación. ¿Qué está pasando realmente en la mente de sus consumidores y qué puede hacer para que noten nuestra marca?

Afortunadamente, con el paso de los años, el marketing se ha convertido cada vez más en una ciencia y menos en un arte. Uno de los ejemplos más claros de esto es el neuromarketing, como asignatura científica que aplica la neurociencia al marketing para intentar comprender cómo funciona el cerebro del consumidor y qué áreas del cerebro deben activarse para incitar a la compra. Para ayudarlo a comenzar, compartimos 6 técnicas de neuromarketing que pueden ayudarte a destacar en la mente de tu cliente ideal.

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6 técnicas de neuromarketing para comprender mejor a sus clientes

1. Seguimiento visual: vea las cosas a través de los ojos de sus clientes

Como su nombre lo indica, registro visual Consiste en seguir los movimientos oculares de las personas que participan en un estudio. Es una herramienta que le permite a su marca ver a través de los ojos de sus clientes potenciales, no solo en los laboratorios, sino también en escenarios reales de compra.

Como los dispositivos de seguimiento ocular modernos son muy pequeños y livianos, los participantes del estudio pueden usarlos mientras van de compras o miran televisión. En base a esto, las marcas pueden responder una serie de preguntas:

¿Cuánta atención prestan los consumidores a los artículos promocionados cerca de la entrada de la tienda? ¿Los clientes realmente leen carteles y vallas publicitarias, o simplemente los miran sin leer? ¿Cómo distribuyen su atención al elegir un producto de una estantería? ¿Prestan atención a la colocación de productos cuando miran televisión?

Como puede ver, el seguimiento ocular abre todo un mundo de posibilidades para los estudios de marketing.

2. Pupilometría: observe los ojos de su cliente

La pupilometría hace algo bastante simple: mira el tamaño de las pupilas de una persona para ver si están dilatadas o no. La razón por la que esta métrica es importante es porque las pupilas de una persona se dilatan cuando miran algo que les gusta.

Esto puede ser útil en marketing porque no solo indica si a la gente le gusta o no un producto, sino que también puede usarse para optimizar una gran cantidad de cosas, desde sitios web hasta empaques. Tener un sitio web o publicidad visualmente agradable generará una mayor tasa de participación del público. Esto, a su vez, puede aumentar el conocimiento de la marca y las ventas.

Afortunadamente, la pupilometría es relativamente económica. También se puede utilizar junto con otras herramientas de neuromarketing como el seguimiento ocular y la biometría.

3. EEG o resonancia magnética funcional: un viaje al interior del cerebro

Gracias a las técnicas de neuromarketing podemos dar un paso más. No solo podemos saber exactamente lo que las personas están mirando, sino que también podemos obtener pistas sobre lo que están pensando. ¿Cómo? Mediante el uso de dispositivos que se especializan en leer la actividad electromagnética del cerebro, como resonancias magnéticas funcionales o electroencefalogramas (EEG).

Los especialistas en marketing pueden usarlos para conocer realmente las preferencias de los consumidores, por ejemplo, si se sienten atraídos o repelidos por una característica determinada y si su marca les interesa o aburre. Al final, obtenemos las respuestas a las mismas preguntas que los estudios de marketing tradicionales, pero con mucha mayor precisión y prueba científica.

Ambas técnicas de “lectura de mentes” tienen ventajas y desventajas.

El electroencefalograma es muy sensible al tiempo y preciso: puede relacionar un estimulante con su reacción casi de inmediato, que es lo que hace que sea tan útil averiguar exactamente qué elemento proporciona qué tipo de sentimientos en el usuario. Sin embargo, a la hora de localizar qué zona del cerebro provoca esta reacción, su precisión se reduce. Por otro lado, el resonancia magnética funcional le dice exactamente qué partes del cerebro se están activando, con una precisión de tiempo algo menor.

4. Codificación facial: una sonrisa vale más que mil palabras

El neuromarketing ha convertido el arte de interpretar las expresiones faciales en una especie de ciencia.

Así como las técnicas de neuromarketing se pueden utilizar para medir los movimientos oculares y la actividad cerebral, también se pueden utilizar para “leer rostros” con una precisión sin precedentes.

La forma en que funciona es simple: cuando sonreímos, mostramos enojo o hacemos cualquier otro tipo de expresión facial, usamos nuestros músculos para hacerlo. Mediante el uso de sensores, estos diminutos movimientos musculares se pueden medir con precisión para detectar expresiones y emociones que las personas ni siquiera son conscientes de que están sintiendo.

Por supuesto, una pequeña sonrisa o una mueca no muestran la verdad absoluta de lo que una persona está sintiendo en ese momento dado, pero la codificación facial ayuda a los especialistas en marketing al leer e interpretar reacciones sutiles que ofrecen información sobre las opiniones de las personas. A veces incluso pueden predecir el comportamiento que seguirá.

5. Marketing sensorial: las apariencias no lo son todo

Además de las técnicas mencionadas anteriormente, el neuromarketing tiene aplicaciones más prácticas y funcionales, como el marketing sensorial.

Al aplicar los descubrimientos del neuromarketing, podemos impactar a los consumidores sin que ellos sepan siquiera que lo estamos haciendo. Hay varias formas de marketing sensorial, como a través del tacto, el sonido o el olfato. Todos ellos, sin embargo, se basan en influir en la audiencia para que piense en una determinada marca en presencia de estímulos sensoriales.

El olfato es un ejemplo perfecto del uso del marketing sensorial. A veces, conseguir que un cliente realice una compra es tan fácil como influir en sus sentidos con la fragancia adecuada. Un ejemplo muy común son los supermercados que potencian el olor del pan fresco para atraer a la gente a la sección de panadería y animarla a comprar.

Sonidos también son un recurso muy útil. Se ha comprobado, por ejemplo, que los consumidores prestan más atención a los objetos de colores más claros cuando escuchan sonidos de tono alto y a los objetos más oscuros cuando escuchan sonidos de tono bajo.

6. Trucos de neuromarketing

Por último, vamos a abordar los trucos psicológicos que utiliza el neuromarketing para impulsar las ventas.

Técnicas de neuromarketing psicológico puede ser muy sutil. Por ejemplo, se ha demostrado que quitar el dólar u otro signo de moneda de la etiqueta de precio puede hacer que los consumidores compren más. Parece que el símbolo de la moneda hace que la gente piense más en perder dinero que en lo que ganarán.

Otro ejemplo sorprendente es la organización y estructura de los menús de los restaurantes: los visitantes tienen más posibilidades de elegir opciones saludables cuando se muestran en el lado izquierdo del menú que en el derecho.

 

Fuente: blogging-techies.com


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