Rusia se las ingenia para paliar daños de su sistema económico

Industria deportiva rusa

Rusia mueve ficha para paliar al máximo los daños de su sistema económico. Desde que el pasado 24 de febrero el presidente Vladimir Putin ordenara a sus tropas invadir Ucrania, el tablero económico ruso no ha dejado de recibir golpes y tambalearse. A la semana de la ofensiva rusa, la UE anunciaba que ‘desconectaba’ a siete grandes bancos rusos de la plataforma de pagos SWIFT. A esto se le suma la marcha de grandes compañías internacionales, que en solidaridad con el pueblo ucraniano han decidido paralizar o suspender su actividad en el territorio. Precisamente a estas marcas afectará la decisión que ha tomado el gobierno del gigante del este.

Las autoridades de Rusia han decidido dar luz verde a las importaciones paralelas, una vía alternativa por la que es posible traer productos al país sin el permiso del propietario de la marca. El objetivo del Ministerio de Industria y Comercio es que se puedan vender o adquirir los bienes a través de otros proveedores que a su vez los compren directamente a la empresa, y que hacen de intermediarios entre el propietario y las tiendas rusas.

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El propio Ministerio ha hecho hincapié en que este proceso no contempla la falsificación del producto original, sino que implica la importación de productos originales a través de canales alternativos, solo que con un eslabón más en la cadena. El gobierno ruso actúa así para evitar que se deje de comercializar con determinadas marcas de reconocimiento y prestigio mundial y ‘proteger’ así a sus ciudadanos de la decisión de muchas compañías de paralizar su actividad en el territorio.

Hasta el pasado 30 de marzo, en Rusia estaba en vigor una ley a partir de la cual se prohibían las importaciones paralelas en el territorio. Sí que era posible importar bienes de los propios titulares de los derechos (propietarios) de las marcas a través de sus proveedores exclusivos, pero no era legal hacerlo a través de una vía paralela e indirecta y sin el permiso de la empresa correspondiente. De acuerdo con la ley, la empresa importadora debía pagar una compensación al titular de los derechos una multa de hasta cinco millones de rublos, además de que los bienes deben ser destruidos. Ahora será posible importar productos sin el permiso del titular de los derechos de autor.

En estos momentos, Rusia está recopilando una lista de las marcas a las que podría afectar esta decisión. Los sectores en los que más compañías han decidido paralizar su actividad en el país son el textil y la industria automovilística. Según cuenta el medio ruso ‘Izvestia’, las autoridades están estudiando qué compañías incluir en la ‘importación paralela’ en función a una lista de hasta 160 empresas que han decidido paralizar su actividad a raíz de la invasión de Ucrania.

Según explica este medio, aún no está claro cómo catalogar a las empresas ya que no todas han paralizado su actividad de la misma manera. Por ejemplo, algunas entidades de productos electrónicos y electrodomésticos han detenido los envíos a las tiendas del país. Es el caso de Apple, Samsung o LG, que ya no venden el producto en territorio ruso. Otras compañías textiles sí que han confirmado la parada de su actividad, pero sí que siguen vendiendo de forma digital.

El Gobierno tampoco descarta incluir a aquellas empresas que anunciaron la suspensión del trabajo, cerraron tiendas y también se negaron a suministrar bienes y dejaron de atender a los clientes rusos. En el marco de estas condiciones se encuentran al menos 45 marcas del renombre de Adidas, Apple, Ikea, Nike, incluidas las españolas Mango y Zara.

Por otro lado, los artículos de marcas de lujo que se venden ahora en Rusia lo hacen a través de distribuidores exclusivos, que están afincados en los países pertenecientes a la EAEU- Unión Económica Euroasiática- que son los encargados de facilitar, al mismo tiempo que son intermediarios, las relaciones comerciales. Los fabricantes de vehículos también apoyan esta medida del Gobierno ruso: la convulsa situación económica que vive el país ha hecho que los materiales escaseen y los precios aumenten notoriamente, por lo que creen que esta decisión es su vía de escape para esta crisis.

Las propias autoridades rusas ya han reconocido que con esta nueva legislación algunos bienes pueden subir de precio entre un 10-15%, ya que hay un nueva eslabón en la cadena de venta. Sin embargo, también insisten en que la medida repercutirá positivamente en la bajada o supresión de otros impuestos que el sistema anterior contemplaba.


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