Twitter cierra su oficina de Bruselas

Accionistas demandan a Elon Musk y Twitter

La pequeña pero decisiva presencia de Twitter en la sede más importante de las instituciones europeas ha quedado reducida a nada en un momento clave para adaptar los usos de la compañía a nuevas exigencias legales en la región. Los ejecutivos de esa oficina han ido abandonando la empresa a lo largo de las últimas semanas en el contexto de las oleadas de despidos decretados por Elon Musk y de su ultimátum para que quienes se quedaran se comprometieran a aceptar una nueva “cultura de trabajo dura”.

La plataforma tiene que cumplir con los compromisos a los que le obligan la nueva Directiva de Servicios Digitales y el nuevo código de conducta contra la desinformación.

Entre los salientes están Julia Mozer y Dario La Nasa, que se venían encargando de que Twitter estuviera alineada adecuadamente con el marco legal comunitario. Su salida y la de otros interlocutores crea dudas entre las autoridades europeas sobre el compromiso de Musk de cara a cumplir con las nuevas normas que obligan a las plataformas a tomar medidas contra contenidos ilegales y poner coto a la intoxicación informativa que puedan acoger: la Directiva de Servicios Digitales y el Código de Conducta contra la desinformación.


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Esa última regulación es supervisada por Věra Jourová, vicepresidenta de la Comisión Europea, que ha recordado que Twitter necesita recursos para detectar y eliminar la desinformación en un contexto como el que ha creado la invasión rusa de Ucrania. También están pendientes de la evolución de esa situación Margrethe Vestager, vicepresidenta de la Comisión Europea al cargo de las áreas de competencia y políticas digitales, y Thierry Breton, que vela por el mercado interno. Si la plataforma no responde a esos compromisos puede exponerse a multas millonarias, de hasta el 6% del negocio global de la compañía según establece la Directiva de Servicios Digitales. Ese mismo marco habilita a la Unión Europea a pedir a un juez que bloquee eventualmente su uso en toda la zona.

El desmantelamiento de la presencia de Twitter en Bruselas coincide además en el tiempo con la séptima evaluación de resultados del código de conducta contra discursos de odio, que refleja una ralentización en la capacidad de respuesta de la plataforma. Solo el 54% de las notificaciones recibidas por la compañía fue evaluado en las 24 horas desde su señalamiento, cinco puntos menos que el año pasado, y por por debajo de Facebook (80,7%), Instagram (63,1%) o TikTok (71,9%).


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