Loriot, la ‘startup’ suiza de IoT que quiere cambiar el mundo desde Valencia

Bombillo de colores

Internet de las cosas (IoT) y la posibilidad de monitorizar desde el funcionamiento de máquinas a las válvulas de riego de los campos ha llevado a otra dimensión el control del día a día de actividades tanto económicas como de seguridad. Lo que podría parecer solo un cúmulo de conexiones y datos, permite a empresas y colectivos desde una mayor eficiencia económica a poder evitar muertes gracias a un mayor control.

Un camino en el que la empresa suiza Loriot

Ha conseguido posicionarse con su tecnología Lorawan, un software que habilita redes de IoT de largo alcance en todo el mundo y que tiene una de sus sede en València. La compañía parte de una nueva tecnología desarrollada en 2015 al calor del IBM, donde uno de sus socios iniciales participó en el desarrollo del protocolo. Otro de sus fundadores, que venía de UBS, vio el potencial modelo de negocio, y fue cuando decidieron lanzar el proyecto.

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“El porqué de una oficina en Valencia se debe a que el primer empleado de la empresa, un chico francés, vivía aquí”, explica Dario Maccarrone, CMO de la compañía. «Fue un casualidad, pero encontraron en la ciudad un ecosistema donde poder crecer la empresa». La compañía tuvo su primera sede en Socialnest. «Nosotros vemos la IoT como una herramienta para mejorar el mundo y era el lugar perfecto», recuerda.

A día de hoy, la oficina -ubicada en el centro de la ciudad- la componen una veintena de personas de múltiples nacionalidades con perfiles sobre todo tecnológicos, pero también de ventas y finanzas.

Llevar el IoT donde la conectividad se reduce

Maccarrone señala que la IoT ya cuenta con más de 20 años de desarrollo y que, fue a finales de 1990, cuando empezó a dar sus primeros pasos. Sin embargo, destaca que hasta hace seis o siete años era complicado al existir problemas de conectividad y solo era posible llevarlo a cabo en lugares con internet.

Ahora, esto ya no es necesario gracias a tecnologías como Lorawan, que con un módem permiten cubrir áreas muy grandes donde la conectividad es reducida. «Con una batería normal, puede un sensor comunicarse con la gateway durante diez años y además, con el software de Lorawan se puede desplegar en espacios más remotos como el océano, las antípodas y cubrir ciudades con pocos módem, por lo que se baja mucho los costes y la complejidad», explica.

Ahí, Lorawan pone el servidor de red que, a día de hoy, cuenta con clientes profesionales que van desde startups a grandes multinacionales. La compañía tiene un producto SaaS para pequeñas empresas, pero también abordan grandes proyectos para multinacionales de las telecomunicaciones y tecnológicas donde desarrollan servidores privados. «Necesitan tener un poco más de seguridad en su red», reconoce.

La casuística de uso de la tecnología es totalmente variada y su software permite conectar miles de sensores a un módem en un radio de 3 o 4 kilómetros si hay edificios o de hasta 50 en espacios abiertos. Esto permite darle usos como monitorizar el terreno para controlar las lluvias y las válvulas de irrigación o saber cuándo las piezas de una fábrica podrían romperse.

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