La innovación, el pasaporte al futuro de las empresas familiares

Manos sosteniendo tablet

Aunque a priori puedan parecer antagónicas, innovación y tradición no son incompatibles cuando de empresas familiares se trata. Estas compañías apuestan por la innovación y lo hacen, principalmente, como una herramienta de supervivencia y continuidad de su naturaleza y legado. La visión a largo plazo, una mentalidad emprendedora, agilidad en la toma de decisiones y el sentido de propósito que les sirve de brújula son las principales fortalezas que explican el impulso del carácter familiar sobre la innovación.

Aunque si no se ve más allá de números absolutos, las empresas familiares innovan menos. Esto tiene que ver con el tamaño de unas y otras: las familiares suelen ser más pequeñas. Por ejemplo: la mitad de ellas tiene menos de 50 empleados, frente al 24% de las no familiares en este rango. Esto hace que el gasto medio sea inferior en las primeras y salgan perdiendo en una comparativa general. Pero al ponerlas de tú a tú, las cosas cambian. “Cuando coges grupos de tamaño, dentro de cada grupo, la empresa familiar siempre innova más”, dice Cristina Cruz, coautora del informe Las empresas familiares ante el reto de la innovación, del IE Center for Families in Business —del que es directora— y EY Empresa Familiar.

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Estas organizaciones, según el estudio, gastan un 66% más en innovación, lo que con el tiempo se traduce en un stock de ­I+D+i acumulado un 56% superior. Pero ¿qué las motiva a ello? “Lo que tiene diferente es la dualidad de objetivos”, dice Cruz, en comparación con las no familiares. “Quieren, por supuesto, ganar dinero, maximizar su rentabilidad financiera, pero también lo que buscan es lo que nosotros llamamos preservar su riqueza socioemocional”. Para los propietarios es tan importante ganar dinero como mantener el control, transmitir el legado o mantener la reputación, y la innovación se convierte en un factor clave para poder crecer y competir frente a otras que ceden capital, recurren a fusiones o amplían deuda.

“Nuestro objetivo es mantener Saica como una empresa familiar”, dice por teléfono Susana Alejandro, directora de estrategia y desarrollo corporativo de la compañía dedicada a la producción papelera para embalajes. “Y el secreto para ello es que la firma crezca más rápido que la familia”. Y la innovación, dice, es una de las bases sobre las que avanzar. “Las empresas familiares tienen que innovar o corren el riesgo de ser irrelevantes a largo plazo”, comenta por correo electrónico Gabriel Torres Pascual, director de innovación del grupo lácteo Pascual. “En el ámbito empresarial, se ha vuelto algo imperativo para seguir siendo competitivos en el mercado”.

Ambas compañías señalan la innovación como parte de su ADN, presente en su origen. También la reclama como tal el Grupo Antolín, nacido a mediados del siglo pasado sobre la invención de una rótula para los vehículos de entonces. “Para nosotros, la innovación ha sido y es el pilar clave de nuestro crecimiento”, dice su vicepresidenta, María Helena Antolín. “La innovación ha sido esencial en nuestra estrategia en un sector donde el desarrollo tecnológico es clave para avanzar y ahora, si cabe, más, ante las necesidades de la nueva movilidad”.

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