170.000 Maestros capacitados, la iniciativa de Tigo que nació en Bolivia

Mesa de madera, laptop mostrando personas en la pantalla, tazas de café, materos decorativos

Según publica el portal La Razón Mauricio Ramos tuvo un regreso postpandemia a Bolivia y lo hizo cargado de optimismo. Nos reprende cuando le sugerimos que los usuarios se quejan de que el país está rezagado en cuanto a la tecnología de las telecomunicaciones. Asegura categóricamente: “Bolivia no tiene rezago alguno. No sentimos ni en Tigo ni en Millicom que Bolivia pueda o deba tener estigma alguno por estar rezagado”.

Ramos es el director ejecutivo de Millicom Group, un conglomerado de las telecomunicaciones, que entre su holding de compañías se encuentra la telefónica Tigo. El optimismo que le genera Bolivia se manifiesta en su entusiasmo frente a 1.800 educadores que participan del encuentro [email protected] [email protected], una iniciativa boliviana para dar soporte a los educadores sobre la enseñanza virtual, que servirá de ejemplo para otros países donde se encuentra Tigo.

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“Con Tigo llevamos 31 años en Bolivia invirtiendo de manera decidida y comprometida. En nuestra visión, Bolivia no tiene rezago alguno y, por el contrario, tiene la capacidad de salir adelante en temas digitales de vanguardia por encima de muchos de sus pares en la región”, asegura Ramos.

Ofrece cifras para darle respaldo a su postura. Por ejemplo, que en siete años se ha construido una red de fibra en Bolivia que hoy cubre 1.7 millones de hogares. “Solo este año estamos construyendo fibra que llegará a unos 265.000 nuevos hogares y creemos que en los siguientes años podemos invertir para aumentar esa cifra en otros 500.000 hogares para que los bolivianos tengan una fibra residencial que llegue a más de 2.2 millones de hogares, fibra de última generación”, afirma.

En los últimos años Tigo ha desplegado una red de datos 4G que llega hoy a las 340 cabeceras municipales de todo Bolivia y el 70% de sus clientes hacen uso de redes de datos. “Ningún rezago”, vuelve a insistir.

El ejecutivo de telecomunicaciones hace notar que los norteamericanos y los europeos apenas están empezando a utilizar su teléfono móvil para hacer pagos, mientras en Bolivia ya existe un millón de usuarios que utilizan su teléfono para hacer pagos móviles digitales. El año pasado, ese millón de usuarios movió transacciones digitales celulares por 1.000 millones de dólares en Bolivia. “Este año y el año entrante estamos invirtiendo para que, en todos los pequeños espacios comerciales, como cafeterías o puntos de comercio, grandes y pequeños, haya códigos QR y los teléfonos puedan ser utilizados como una forma de pagar todas las transacciones”, adelanta.

Tigo fue elegida la mejor empresa para trabajar en Bolivia según el ranking de Great Place To Work.

“Tenemos una convicción en Tigo, a nivel mundial, que una empresa de nuestro tamaño tiene que entregarles a todos sus constituyentes algo que les haga sentir que esa empresa tiene beneficios para todos”, explica. “A nuestros accionistas tenemos que entregarles un retorno sobre la inversión. A los usuarios hay que entregarles conectividad y buen servicio. Por eso medimos de manera detallada que tan bueno es nuestro servicio. A la comunidad, en este caso a Bolivia, hay que entregarle lo que yo llamo ‘autopistas digitales’. Que el país sepa que este operador va a invertir en fibra para los hogares, en tecnología para los celulares, en ‘Data Centers’ para los negocios o en Tigo Money para la inclusión financiera. El país tiene que sentir que hay una empresa que está ayudando al desarrollo”.

El cuarto núcleo son los mismos empleados. Sostiene que éstos deben sentir que trabajan en una empresa que se compromete con sus comunidades y con ellos mismos en su desarrollo personal.

Ramos participó en una cita que reunió a alrededor de 1.800 educadores que forman parte del programa [email protected] [email protected], una iniciativa nacida en Bolivia para darle herramientas digitales básicas a los profesores para que puedan impartir clases de manera virtual, a raíz de la pandemia del coronavirus.

Uno de los grandes problemas que enfrentó el mundo, no solo Bolivia, fue que los profesores se encontraron sin herramientas, sin conocimiento, sin formación, para dar clases digitalmente a sus alumnos, que ahora tenían que aprender desde sus casas. Y esto no era un problema solo de los países subdesarrollados. Los profesores de colegios privados, en los países más desarrollados, tampoco sabían cómo enseñar digitalmente, recuerda Ramos. La respuesta del equipo Tigo de Bolivia fue crear un programa para darle herramientas a los maestros, como parte de su Responsabilidad Corporativa.

“Nunca nos imaginamos la dimensión que esto podría tomar. No han pasado dos años y se ha capacitado a 170.000 maestros y maestras sin costo alguno”, concluye.