Transformación digital: La industria 4.0 y su recuperación digital

Mano sosteniendo bombillo en panel digital innovacion

Sin dudas el año 2020 fue terriblemente disruptivo y nos dejó muchas lecciones. El denominador común fue siempre el cambio y la necesidad de adaptarse rápido, aprender y apoyarse en los datos para tomar decisiones.

En este contexto toma una gran relevancia lo que llamamos industrias 4.0, término que viene de la cuarta revolución industrial. Hubo tres revoluciones antes, con diferencia de aproximadamente un siglo entre cada una, donde la tecnología cambió las reglas y mejoró la calidad de vida de las personas.


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Lo que caracteriza a la que estamos atravesando en esta era son, principalmente, tres componentes: algoritmos (existiendo desde antes, pero hoy con el soporte para crear modelos inteligentes), poder computacional (la capacidad de procesamiento se duplica cada dos años) y datos (big data representa volumen exponencial de datos en diferente forma, siendo creados en cada segundo, con cada interacción y con cada click).

Esto genera una realidad ecléctica, ciclos cada vez más cortos y cambios permanentes apoyados por un ecosistema de tecnologías convergiendo, que se potencian y facilitan la creación de blockchain, RPA, tecnología móvil, biotech, inteligencia artificial e internet de las cosas (IoT), entre otros.

Si agregamos a la ecuación el impacto económico, el cambio climático, social, sanitario y cultural, podemos concluir que 2020 fue un año realmente complejo. La pandemia representa una oportunidad de reconversión donde la transformación digital y cultural e Industrias 4.0 generan un contexto para que ese cambio no sea costoso y suceda en forma ágil y natural.

Las industrias 4.0 están bien representadas por la economía digital y “as-a-service”. En el primer caso, el paradigma puede ser Amazon, ya sea a través de su plataforma o de Amazon Go (el supermercado cashless y contactless donde uno entra, toma lo que necesita, escanea el código QR del celular y sale).

En el segundo caso Uber, AirBnB, Netflix o Spotify, por ejemplo, que supieron conectar oferta y demanda a través de plataformas digitales que además ofrecen consistencia (la misma experiencia de usuario a través de cualquier dispositivo), y recomendaciones.

La nueva economía es sin inventario: Uber, la empresa de taxis más grande del mundo, no tiene autos; AirBnB, una de las empresas de hospitalidad más grande del mundo, recientemente relanzada a Wall Street por una suma millonaria que supera a Marriott, Hilton y Hiatt combinados, no tiene real state; y nosotros como consumidores no necesitamos tener activos, solo contratar lo que necesitamos, para lo que lo necesitamos, evitando así comprarlo y mantenerlo para finalmente desecharlo.

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