Catman: El arte de la ejecución en los negocios

 

Muchas personas consideran que la ejecución es un trabajo detallista que está por debajo de la dignidad de un líder de negocios. Esa idea está equivocada. Por el contrario, es el trabajo más importante de un líder.

Crear un ambiente de ejecución es difícil, pero perder dicho ambiente es fácil.

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Cuando una compañía ejecuta las cosas de la manera correcta, sus empleados no se convierten en víctimas de errores.

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Y cuando una compañía ejecuta las cosas correctamente, su personal no termina de rodillas cuando ocurren cambios en el ambiente de negocios.

Ram: No existen muchas compañías cuyos líderes sean capaces de elaborar un nuevo plan operativo para una parte importante de la empresa en diez días. Los más frecuente es que se hable mucho y tengan lugar conferencias extramuros, pero no que se actúe. Ésa es una diferencia entre las compañías que ejecutan y aquellas que no lo hacen.

Muchos líderes se engañan a sí mismos pensando que sus compañías están bien dirigidas.

El ambiente de negocios siempre es duro y el éxito ya no se mide a lo largo de los años.

Hoy en día es frecuente que la diferencia entre una compañía y su competencia consista en su capacidad para ejecutar. Si tus competidores están ejecutando mejor que tú, te están derrotando aquí y ahora, y los mercados financieros no van a esperar para ver si tu elaborada estrategia funciona o no. De manera que los líderes que no pueden ejecutar no tienen futuro.

He aquí el problema fundamental: la gente piensa que la ejecución es el aspecto táctico del negocio, algo que los líderes delegan mientras enfocan su atención en lo que se considera como “aspectos más importantes”. Esta idea está completamente equivocada. La ejecución no es solamente táctica; es una disciplina y un sistema. Debe ser construida como parte de la estrategia de la compañía, de sus metas y su cultura. Y el líder de la organización debe estar profundamente comprometido con ella. No puede delegar su esencia.

La ejecución marca el paso de todo lo demás. Te permite analizar lo que está ocurriendo en tu industria. Es el mejor medio para lograr los cambios y la transición; mejor que la cultura, mejor que la filosofía. Las compañías orientadas a la ejecución cambian más rápidamente que las demás porque están más cerca de la situación.

Si tu negocio tiene que sobrevivir tiempos difíciles, si tiene que hacer modificaciones importantes como respuesta al cambio –y en estos días casi todos los negocios deben hacerlo–, es mucho más probable que tenga éxito si está ejecutando correctamente.

¿POR QUÉ ES NECESARIA LA EJECUCIÓN?  –  LA DIFERENCIA QUE NADIE CONOCE

Cuando las compañías no cumplen sus promesas, la explicación más frecuente es que la estrategia del director ejecutivo era incorrecta. Sin embargo, la estrategia en sí misma no es frecuentemente la causa. Las estrategias fracasan más frecuentemente debido a que no son bien ejecutadas. Las cosas que se supone que deben ocurrir no ocurren. Ya sea que las organizaciones no son capaces de hacer que ocurran, o los líderes de negocio subestiman los retos que sus compañías encaran en el ambiente de negocios, o ambas cosas.

A menos que conviertas las grandes ideas en pasos concretos para la acción, no tienen sentido. Sin la ejecución, el pensamiento innovador se desorienta, el aprendizaje no agrega valor, la gente no alcanza sus metas precisas y la revolución fracasa en su inicio. Lo que obtienes es un cambio para empeorar, porque el fracaso agota la energía de tu organización.

Ninguna compañía puede cumplir sus compromisos o adaptarse bien al cambio a menos que todos sus líderes practiquen la disciplina de la ejecución en todos los niveles. La ejecución tiene que ser parte de la estrategia y las metas de la compañía. Es el eslabón faltante entre las aspiraciones y los resultados. En ese sentido, es una tarea importante –de hecho, la más importante– de un líder de negocios. Si no sabes cómo ejecutar, todo tu esfuerzo como líder siempre será menos que la suma de sus partes.

La ejecución es una disciplina

La gente piensa que la ejecución es el aspecto táctico del negocio. Ése es el primer gran error. La táctica es importante para la ejecución, pero la ejecución no es táctica. La ejecución es fundamental para la estrategia y le da forma.

La ejecución es el proceso sistemático de discutir rigurosamente los cómo y los qué, cuestionar, dar seguimiento con tenacidad y asegurar la rendición de cuentas. Incluye hacer suposiciones sobre el ambiente de negocios, evaluar la capacidad de la organización, vincular la estrategia a las operaciones y a las personas que van a implementar la estrategia, sincronizar a esas personas y sus diversas disciplinas y vincular las recompensas a los resultados. También incluye mecanismos para cambiar las suposiciones conforme cambia el ambiente de negocios y ampliar la capacidad de la compañía para superar los retos de una estrategia ambiciosa.

En ese sentido más fundamental, la ejecución es una manera sistemática de exponer la realidad y actuar en ella.

El corazón de la ejecución consiste en tres procesos: el proceso del personal, el proceso de la estrategia y el proceso de las operaciones.

La ejecución es el trabajo del líder del negocio

Una organización sólo puede ejecutar si el corazón y el alma del líder está inmersa en la compañía. El liderazgo consiste en más que sólo pensar en grande o codearse con inversionistas y legisladores, aunque esas cosas son parte del trabajo. El líder tiene que estar involucrado personal y profundamente en el negocio.

El líder debe estar a cargo de lograr que las cosas se hagan al dirigir los tres procesos básicos; al escoger a otros líderes, establecer la dirección estratégica y conducir las operaciones. Esas acciones son la sustancia de la ejecución, y los líderes no pueden delegarlas sin importar el tamaño de la organización.

Sólo un líder puede hacer las preguntas difíciles que todos necesitan responder, y a continuación realizar el proceso de debatir la información y tomar las decisiones correctas. Y sólo el líder que está involucrado íntimamente en el negocio puede saber lo suficiente para tener una visión amplia y formular las preguntas difíciles.

Estamos totalmente de acuerdo que la “microadministración” es un gran error. Disminuye la confianza que la gente tiene en sí misma, coarta su iniciativa y afecta su capacidad para pensar por sí mismos. También es la receta para echar a perder las cosas; los microadministradores rara vez saben tanto sobre lo que es necesario hacer como las personas a quienes molestan y que son quienes realmente lo hacen.

Cortesía de: www.TheRetailAcademy.org

Resumen del libro: El arte de la ejecución en los negocios, Larry Bossidy & Ram Charan

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Luis Herrera - America RetailEditado por Luis Eduardo Herrera, Ingeniero Bioquímico con un MBA del ITESM. Consultor activo en áreas de planificación de negocios, Shopper Marketing, Gestión de Categorías y Marketing Digital. Expositor y ponente en México, Estados Unidos y América Latina. En la actualidad es Vicepresidente Ejecutivo para América Latina en la Category Management Association; consultor socio de Shopper Marketing-WSI y el presidente de la junta para Latinoamérica de la CMA. Cuenta con amplia experiencia en el sector del comercio minorista.


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