Sostenibilidad: El puerto afianza su apuesta por la sostenibilidad

 

El plan para electrificar los muelles es, sin duda, una de las principales aportaciones en materia de sostenibilidad y lucha contra el cambio climático del puerto de Barcelona. Un ambicioso programa que contempla la inversión de más de 60 millones de euros en los próximos siete años. Los primeros en poder suministrar electricidad a los buques que atracan en el recinto catalán serán los más próximos al centro de la ciudad, donde recalan ferris y cruceros. La autoridad portuaria cursó el pasado mes de mayo la correspondiente solicitud a Red Eléctrica Española (REE) para disponer de una conexión en alta tensión (220 KV) de 80 MW de potencia.

El paso siguiente, en el que ya se está trabajando, consiste en crear una red eléctrica en media tensión, separada de la red de distribución actual, destinada exclusivamente a dar servicio a los buques atracados. “Los puertos jugamos un papel importante en la descarbonización del transporte marítimo. Para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la actividad portuaria, estamos trabajando en el proceso de transición energética con el fin de lograr un modelo basado en energías renovables, y poder cumplir así los objetivos que se han fijado la UE y la OMI, derivados de los Acuerdos de París”, explica Jordi Vila, el responsable de Medioambiente.

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Electrificar los muelles no es en sí mismo el objetivo del plan medioambiental, si la energía eléctrica utilizada no proviene de fuentes renovables. Así que los responsables del enclave esperan aprovechar al máximo las posibilidades del espacio portuario para obtener energía limpia y renovable, ya sea en las instalaciones de la propia autoridad portuaria o en el de las terminales u operadores. El potencial generador en fotovoltaica (la eólica, en principio, parece descartada) de la zona portuaria se estima en más de 100 MW de potencia pico, “una cifra que podría dar respuesta a la demanda de electricidad de los buques que hacen escala en nuestro puerto”, afirma Vila. La conexión eléctrica permitirá reducir hasta un 51% las emisiones de óxidos de nitrógeno y un 25% las de partículas en suspensión en el año 2030.

El puerto dispondrá este mismo verano del Plan de Actuación de Electrificación de Muelles, después de que el consejo de administración diera luz verde a finales de enero a la redacción del proyecto, que estará listo en unos cinco meses. La dirección general del puerto es la encargada de elaborar el plan, que tendrá que identificar con la máxima precisión posible las actuaciones a llevar a cabo y el camino a seguir para electrificar los muelles de cruceros, las terminales de portavehículos, contenedores y ferrys. También definirá la inversión necesaria para lograrlo, estimada en principio en más de 60 millones de euros. “El proyecto de electrificación es, sin duda, muy ambicioso y da respuesta a la emergencia climática actual”, explican desde la autoridad portuaria.

El objetivo final es el suministro de electricidad desde el muelle a los buques que atraquen en sus instalaciones, apagando sus motores y eliminando así las emisiones contaminantes. Ana Arévalo, hasta ahora responsable comercial de Short Sea Shipping y Ferias Comerciales, dirigirá el plan. La autoridad portuaria justifica el nombramiento por la complejidad del proyecto, de los trámites administrativos a superar y las inversiones de gran calado necesarias. Arévalo es la responsable directa de la supervisión y coordinación de los trabajos en calidad de Energy Transition manager, y reportando directamente al director general, Alberto Carbonell. Ingeniera naval por la Universidad Politécnica de Madrid, la nueva responsable de Transición Energética ha desarrollado su carrera profesional en diferentes empresas del sector naval.

En 2006 entró en el puerto como responsable de Short Sea Shipping y, desde 2017, combinaba estas responsabilidades con la gestión de las ferias comerciales. Desde 2019 es miembro del subgrupo de eficiencia energética del European Sustainable Shipping Forum (ESSF), entidad que asesora a la UE en la materia. De esta manera, la autoridad portuaria apuntala su programa estrella contra el cambio climático y la descarbonización del transporte marítimo.

El despliegue del gas natural

En el marco de su estrategia por una movilidad sostenible, el puerto de Barcelona presentó en la última edición de la Seatrade Europe, celebrada en Hamburgo, los estudios que está realizando para electrificar los muelles, de forma que también los cruceros funcionen con energía limpia cuando estén atracados, así como el despliegue del GNL como combustible alternativo. De hecho, el enclave ya presta servicio a los buques que utilizan gas natural licuado. Esta temporada opera en Barcelona el AIDANova, el primer crucero del mundo propulsado con GNL. Y desde finales de octubre recala también en los muelles catalanes el Costa Smeralda, el segundo crucero que usa este tipo de carburante bajo en emisiones. Los planes de la autoridad portuaria pasan por que en 2020, el 10% de todas las escalas de cruceros sean de buques propulsados por gas, un combustible que reduce el 85% de las emisiones de óxido de nitrógeno y suprime por completo las de partículas y óxidos de azufre.

La apuesta del puerto por la sostenibilidad se materializa también en el desplazamiento del tráfico de cruceros al muelle Adossat. Además, el objetivo del enclave es tener electrificada esta infraestructura lo antes posible. “Queremos estar preparados para permitir a los cruceros enchufarse a la corriente cuando están en el puerto, proporcionando energía limpia a los buques desde tierra”, asegura la responsable de Cruceros de la autoridad portuaria, Mar Pérez. En la Seatrade Europe, Mar Pérez participó en una mesa redonda sobre las relaciones entre navieras, puertos y ciudades. “Hemos reflexionado sobre la importancia de hacer pedagogía sobre los beneficios que la industria crucerística aporta a un destino. Y también la necesidad de colaboración entre todos, navieras, puertos y ayuntamientos, para optimizar estos beneficios y hacerlos extensibles al conjunto de la sociedad”, señala.

El esfuerzo en materia medioambiental que  realiza el puerto de Barcelona se refuerza y alinea con el que llevan a cabo los operadores y navieras. En este sentido, Grimaldi Lines presentaba en mayo en la capital catalana el Cruise Roma, un buque de cero emisiones en puerto que cubre a diario la ruta Barcelona-Porto Torres-Civitavecchia. La nave ha experimentado un proceso de modernización y alargamiento realizado en el astillero de Fincantieri en Palermo, que le ha permitido ampliar su eslora hasta los 254 metros.

Para el armador Guido Grimaldi, “el Cruise Roma representa el escenario ideal para enseñar cómo hemos conseguido nuestros objetivos en términos de movilidad y sostenibilidad ambiental”. Entre las mejoras, destaca la planta de mega batería de litio, de más de 5 MWh, suficiente para alimentar al buque en el puerto, evitando el uso de los generadores auxiliares diésel. Además, se han instalado cuatro depuradoras para purificar los gases de escape, reduciendo las emisiones de partículas en un 80%. La naviera italiana se ha convertido en un operador de referencia en las autopistas del mar que conectan Barcelona con los principales destinos del Mediterráneo, una modalidad de transporte que en 2018 permitió desviar 155.000 camiones de la carretera al mar, con un ahorro de 135 millones de euros en externalidades negativas (contaminación, cambio climático, congestión, accidentes, etc.).


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