Sostenibilidad: Ecoalf aspira a sus primeros beneficios

El fundador de la marca de moda sostenible, que facturó 24 millones en 2020, pretende alcanzar los 40 este año

Javier Goyeneche (Madrid, 51 años) es un grande de España más acostumbrado a verse en el papel cuché que a aparecer en publicaciones económicas. Por eso hace una petición que resulta chocante en el mundo empresarial: no quiere parecer triunfalista, aunque sí llamar la atención de los bancos para conseguir que le financien el circulante. El fundador de Ecoalf, la marca de moda sostenible que se ha hecho un hueco en el mercado internacional en sus 12 años de vida, es la segunda o tercera compañía, según se mire, que el conde de Guaqui y marqués de Artasona, entre otros títulos, pone en pie, ya que primero lanzó una empresa de pins (Loco Pins), que fue la que dio origen a Fun & Basics, marca que acabó por cerrar después de protagonizar el primer concurso de acreedores del sector de la moda en la anterior crisis económica, según Moda.es.

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En esta crisis, sin embargo, Ecoalf ha salido reforzada. Quizás porque el coronavirus “hizo a mucha gente reflexionar al ver por primera vez delfines en los puertos, animales bajando a las plazas de los pueblos, cielos azules…, y se dieron cuenta de que tenemos que intentar crear un modelo económico sostenible, en el que estén en equilibrio nuestras necesidades presentes y futuras y la salud del planeta. Esto ha sido una de las pocas cosas positivas de la pandemia”, aprecia. “Pero ahora hay que ejecutarlo, hay que redefinir los modelos económicos. Los actuales claramente no funcionan, como sucede con la moda, basada en el sistema de compro y tiro, descuento, promoción, Black Friday…, que está creando un desastre medioambiental con millones de prendas yendo al vertedero. Hay que cambiar ese modelo y es importante hacerlo lo antes posible porque consume demasiados recursos naturales del planeta”. Para ello, dice, es imprescindible que las grandes marcas se suban a este tren.

En 2020, en el peor momento de la pandemia, Ecoalf facturó 24 millones de euros, un 64% más que en el ejercicio anterior, y su ebitda fue positivo. Gracias a que sus clientes multimarca (que representan el 60% de sus ventas, frente al 40% que se reparten a partes iguales el canal online y el retail) optaron por no recortar un 30% sus compras a las marcas de futuro, como hicieron con las demás, explica el empresario. Goyeneche asegura que en este ejercicio también planean crecer un 60%: “Cerraremos por encima de los 40 millones de euros y por primera vez con beneficios”.

Colapso de suministros

Sin embargo, la crisis mundial de suministros les está haciendo daño. “Íbamos muy bien, un 20% por encima del presupuesto, hasta que llegó la crisis del transporte, cuyos precios se han multiplicado por siete; de pagar 1.800 euros por un contenedor a 12.500. Y esto nos ha hecho perder tres puntos de margen, con lo cual va a afectar a nuestros resultados, porque no parece que se vaya a solucionar a corto plazo y nosotros ya habíamos vendido nuestras colecciones, con lo que no tenemos capacidad de reacción”. Si antes calculaban que su beneficio de explotación estaría alrededor del 10% de la facturación, “no sé si acabaremos en un porcentaje del 9%, 8% o 7%, va a depender mucho de cómo nos impacten los precios del transporte y también la subida de las materias primas”.

En estos días, Ecoalf prepara su plan estratégico para los próximos cinco años. Con él decidirán si tienen que abrir el capital a nuevos accionistas. Por el momento, la compañía está en manos del grupo inversor Treïs (antes de Manor Group, de la misma familia), con el 66% de las acciones, y el 44% restante repartido entre friends & family y el propio Goyeneche, que descarta desvelar qué participación corresponde a cada uno. “Es una decisión que no está tomada”, afirma. Y cree que a la compañía todavía le queda madurez por delante de cara a lanzarse al mercado bursátil.

A expensas de concretar el plan de futuro de la compañía de moda sostenible que ha desarrollado 483 tejidos desde su fundación, lo que sí está claro es que su objetivo es “llevar a la empresa al siguiente nivel. Ecoalf quiere convertirse en una marca de referencia internacional en el mundo de la moda sostenible y que España no represente más del 10% o 20% de su negocio”. Estados Unidos es su siguiente paso. En 2022 la firma dará el salto al país, donde su presidente vivirá la mitad del tiempo a fin de montar los almacenes, la logística, los sistemas y las tiendas con una inversión que calcula entre 8 y 10 millones de euros. La primera tienda abrirá en septiembre, seguramente en Los Ángeles, dice.

Internacionalización

Guiados por la internacionalización, la obsesión de Goyeneche desde que creó la marca, y “tras muchos años de pico y pala fuera, empezamos a recoger los frutos. Alemania dentro de poco será un mercado más grande que España”, anticipa. Actualmente, el 60% de los ingresos de Ecoalf proceden del exterior. El año que viene la empresa estará presente en 2.500 puntos de venta [de ellos, solo el 20% estarán en España], frente a los 1.600 de hoy.

La compañía está a punto de abrir una tienda propia en París, con la que sumará siete en Madrid, Barcelona, Tokio y Berlín, y dentro de poco añadirá un establecimiento en Milán. En 2020 cerró su filial holandesa y su recién estrenada tienda como consecuencia de la pandemia y de la decisión del consejo de administración de centrarse en los negocios rentables. La deuda de Ecoalf en 2019 se situaba en 8,5 millones de euros, según Informa, si bien recurrió a préstamos ICO por más de 3 millones el año pasado.

Durante el pasado septiembre, Ecoalf lanzó una línea premium, denominada 1.0, con la que “llevar la sostenibilidad al máximo, incorporando toda la I+D que hemos desarrollado en los últimos 12 años, con lo último en filamentos, membranas, tejidos y tintes”. Hoy la marca invierte algo más del 3% en innovación, “aunque empezamos con un 30%, un disparate”, apunta Goyeneche. Han llevado a 96 clientes multimarca esa línea y “está teniendo una aceptación increíble, sobre todo en Suiza y Alemania, donde los consumidores tienen más sensibilidad medioambiental”. El empresario destaca que, si en el conjunto de Ecoalf el 50% de las ventas online proceden de España, en el caso de la colección 1.0 el 85% provienen del exterior.

Ecoalf no se ha echado en manos del Black Friday, aunque sus prendas, calzado y complementos se regalan mucho por Navidad, la temporada alta de la marca, según Goyeneche, que sostiene que no hacen promociones ni descuentos más allá de las dos campañas de rebajas. No quieren contribuir a que la moda siga siendo un objeto de usar y tirar.

El reciclaje se paga

¿Son caras las prendas de Ecoalf? Goyeneche ríe. “Nosotros pensamos que no; nuestras zapatillas cuestan 70 euros, y las camisetas, 35 o 39. Estamos rodeados de marcas mucho más caras que, sin embargo, no tienen nuestros procesos de sostenibilidad. Nosotros sacamos cada día basura del océano. La recogemos en 56 puertos, la categorizamos, la separamos y la convertimos en polímero, en hilo…, o sea, que tenemos un circulante de casi 11 meses. Los tejidos reciclados, los tintes y adhesivos naturales son más caros. Todo es más caro”. La sostenibilidad se paga, aunque el fundador de Ecoalf cree que solo “por ahora”. Porque las cosas están cambiando y la industria de la moda se subirá a la ola medioambiental y se abaratarán los precios. El empresario critica a los jóvenes que enarbolan la bandera de la sostenibilidad mientras compran muchas camisetas a cinco euros. “Compra menos y mejor, porque la durabilidad es uno de los mayores sinónimos de sostenibilidad”, dice.


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