Lidl da una segunda vida a sus alimentos secos excedentarios

Fachada tienda Lidl
  • La cadena ha creado un sistema de logística inversa que retira de las tiendas el pan, la bollería o las legumbres que no se pueden vender y los convierte en harina para pienso.

Supone 8,6% menos que en 2020 pero cada español, según el último Informe del Desperdicio Alimentario del Ministerio de Agricultura, terminó arrojando a la basura más de 28 kilos de comida. Con las salsas, las carnes congeladas y las legumbres como principales elementos no aprovechados, la cantidad total de comida que fue del plato a la basura asciende a los 1.245 kilos en nuestro país. Con la ley de Prevención de las Pérdidas y del Desperdicio Alimentario ya encaminada hacia su trámite parlamentario, y ante la expectativa del Gobierno de verla promulgada antes de que termine este año, la conciencia individual y las iniciativas privadas tratan de recortar las cifras; proyectos como el de la cadena de supermercados Lidl, que trabaja desde hace años para dar un segundo uso a muchos de sus productos perecederos y que ahora plantea fortalecer para lograr reducir 50% el desperdicio en sus establecimientos. Antes incluso, en 2025, la cadena de supermercados alemana, que gestiona 650 tiendas en España, plantea bajarlo 30%.

Lidl es ya una de las primeras firmas de distribución de alimentos que no genera ningún residuo en sus plataformas logísticas. Así, se mantiene concentrada ahora en recortar los que se crean en sus lineales. Para el pan, la bollería, las galletas o las legumbres que dejan de ser aptas para el consumo humano, opera un sistema de retirada a través del cual se devuelven a los almacenes más cercanos a cada tienda. Allí son compactados para ser, después, recogidos por un gestor autorizado que los transforma en harina para pienso animal. Gracias a esta colaboración se evita que 4.900 toneladas de alimentos se degraden cada año.

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El proceso de logística inversa comienza con un primer ejercicio de separación de los excedentes para someterlos a un tratamiento térmico con el que queda asegurada su calidad microbiológica. Una segunda separación permite, después, moler y afinar los excedentes restantes que, por último, se convierten en harinas aptas para pienso animal. El producto final es conducido a fábricas que procesan alimentos para animales, principalmente destinados al sector porcino.

Medidas preventivas

Esta iniciativa, innovadora en el sector de las cadenas de supermercados, se suma a otras que procuran minimizar el desperdicio; el sistema automatizado “autodipso” monitoriza los pedidos que abastecen las estanterías de las tiendas Lidl, permitiendo optimizar las cantidades de mercancías que son solicitadas para rellenar los lineales en función del consumo y demanda de los compradores. Además, la compañía controla diariamente las fechas de consumo preferente y caducidad, aplicando descuentos en aquellos artículos cuya fecha de conservación esté a punto de vencer para potenciar así su consumo. En paralelo, Lidl colabora también con 40 ONG españolas para dar salida a los alimentos que, igualmente, tengan cercana su caducidad, pero puedan ser consumidos en perfecto estado.


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