La segunda mano copa 90% del negocio de las clasificadoras

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Vence al reciclaje

  • Los desechos textiles que no pueden volver a ponerse a la venta por tratarse de artículos de baja calidad o estar dañados sólo generan el 10% de los ingresos recogidos anualmente por las empresas clasificadoras de residuos posconsumo en Europa.

La cara bonita de la circularidad no es la más necesaria, pero sí la más rentable. Los costes de clasificación y reciclaje de residuos textiles imposibles de revender en el sector europeo de la segunda mano superan con creces los ingresos generados, convirtiendo la circularidad textil en un negocio que difícilmente levantaría el vuelo por sí solo. Sin embargo, lo acompaña su hermana, más guapa, más rentable y más fácil de comunicar al consumidor: la segunda mano.

Según datos del informe Sorting for Circularity Europe elaborado por la organización Fashion for Good, “el business case negativo de la clasificación de materiales textiles posconsumo de baja calidad está compensado por el negocio de los textiles que se pueden volver a poner a la venta”.


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Los desechos textiles recogidos anualmente en Europa que no se pueden volver a poner a la venta y que se destinan al reciclaje suponen el 26% del total, mientras que el 55% se exporta al sector de la segunda mano para volver a venderse. Este grupo genera el 90% o más de los ingresos recogidos por las empresas clasificadoras de residuos textiles.

A los desechos que se envían para su potencial reciclaje, junto con aquellos que sí pueden volver a venderse, pero exclusivamente a un precio muy bajo, Fashion for Good lo denomina “las fracciones”, el centro de su investigación.

De las fracciones, el 42%, o 264.000 toneladas, se compone de algodón puro, es decir, que su reciclaje es relativamente accesible. Con todo, Fashion for Good apunta que, en su análisis, encontró una presencia del 2% de elastano en esta categoría, por lo que parte del algodón denominado puro podría no serlo. En el caso de estar mezclado con la fibra química, su reciclaje mecánico se vuelve imposible y el proceso se encarece notablemente.

Después del algodón, el poliéster es el segundo material puro más popular entre los residuos textiles incluidos en las fracciones, con un peso del 11%, hasta 67.000 millones de toneladas en Bélgica, Alemania, Países Bajos, España, Francia, Reino Unido y Polonia.

Para el potencial reciclaje de desechos textiles se deben tener en cuenta otras variables: que sólo cuenten con una capa de tela y la presencia de fornituras. Sólo el 32% de los residuos de una capa recogidos anualmente en los países analizados por Fashion for Good no cuenta con cremalleras, lentejuelas o botones, que pueden obstaculizar su reciclaje. “Aunque es posible físicamente eliminar estos elementos, no es seguro que sea una opción viable desde el punto de vista financiero”, explica la organización.

En la segunda mano de prendas de ropa, el 50% de los ingresos generados por las compañías clasificadoras de residuos textiles proviene de artículos calificados como “Crema”, aquellos de marcas renombradas y que incluso conservan la etiqueta original.

La gran mayoría de las prendas recogidas para la reventa de segunda mano se exporta fuera de Europa y sólo uno de cada diez artículos se queda en el país en el que ha sido recogido. En 2020, la Unión Europea exportó cerca de 1,2 millones de toneladas de textil y prendas usadas, principalmente a Pakistán, Túnez, Camerún, Ucrania y Turquía. El precio unitario de estas piezas es de 0,76 euros por kilo, según los últimos datos de 2019.

Europa recicla sus vaqueros, pero no sus jerséis

Los residuos textiles reciclables a través de un proceso mecánico deben estar compuestos por materiales puros, es decir, que cuenten al menos con un 80% de una sola fibra. Además, las fornituras deben ser limitadas y ser fáciles de retirar, y el artículo debe ser monocolor.

Las prendas que más a menudo pasan este riguroso filtro en Europa son las blancas, con un peso del 25,1%, seguidas de las azules, copando un 20,8% del total de las prendas reciclables a través de procesos mecánicos.

Lo más común es que estos artículos sean camisetas, que, junto con los pantalones vaqueros, concentran el mayor porcentaje de algodón puro en los residuos textiles y son por lo tanto las más favorables para su reciclaje.

Los jerséis, por su parte, tienen un gran porcentaje de mezcla de materiales, como lana con acrílico u otras combinaciones que incluyen viscosa. El poliéster es la fibra más popular en chaquetas ligeras y pantalones.

España es el segundo país europeo con el menor volumen de recogida de desechos textiles posconsumo de entre los mercados analizados, con 40.000 toneladas en 2020. En cabeza, se encuentra Alemania, que en el año de la pandemia recogió cerca de un millón de toneladas de residuos textiles posconsumo. Bélgica es el único país con cifras por debajo de las españolas.

Sorting for Circularity Europe se lanzó en 2020 con el objetivo de “crear una mayor armonía entre las industrias del reciclaje y de la clasificación de residuos” para asegurar que los desechos textiles de menor valor (aquellos considerados no renovables y que sólo son vendidos a bajo precio) sean reutilizados para el desarrollo de nuevas fibras.

Dicho proyecto, impulsado por Fashion for Good de la mano de Circle Economy y con financiación de Adidas, Bestseller, Zalando, Inditex y H&M, se divide en dos etapas. La primera es la evaluación del trato de los desechos textiles posconsumo en Bélgica, Alemania, Países Bajos, España, Francia, Reino Unido y Polonia.

En cada uno de estos países, Fashion for Good colabora con compañías especializadas en la categorización de residuos textiles: en Bélgica y Países Bajos, es Boer Group; en Alemania, son Texaid, Soex e Ico; en España, se trata de ModaRe; en Fancia, ReFashion; en Reino Unido, la organización se ha aliado con Wilcax y, en Polonia, con Wtórpol.

La primera fase del proyecto conllevó el análisis y seguimiento de 21,8 toneladas de textiles posconsumo entre otoño de 2021 y verano de 2022, teniendo en cuenta los cambios estacionales y su efecto en el tipo de prendas desechadas.

La segunda etapa se centra en “apoyar las plataformas digitales que unen a empresas de desechos y a empresas recicladoras a través de mapas de residuos y otras herramientas”, describe Fashion for Good. La organización tiene el objetivo de “facilitar el reciclaje de textiles en Europa con un modelo transparente”.

Otros operadores del sector de la moda involucrados en el desarrollo de Sorting for Circularity Europe son Arvind Limited, Birla Cellulose, Levi Strauss&Co, Otto y PVH Corp, socios de la organización.


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