Bio-Economía; mindfulness y sustentabilidad

agua

Los analistas y científicos habían calculado que para el 2050 la humanidad se enfrentaría a la crudeza de los efectos más drásticos del cambio climático. La perspectiva tuvo que ajustarse, nos empeñamos en acercarnos más rápido a ese escenario y ahora estamos en el umbral de la fase crítica, podríamos llegar a ese colapso antes del 2038.

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El planeta entero está pies para arriba, al repasar los datos duros y analiza los reportes sobre el tema caben todo tipo de reacciones: desconcierto, terror, incredulidad, pesimismo, preocupación, reproche, arrepentimiento, egoísmo, de todo un poco.

Estamos envueltos en una avalancha de sucesos inverosímiles: de un lado sequía, incendios, desertificación; por el otro, inundaciones, huracanes, lluvias torrenciales, tornados, una región pasa en cuestión de días de unos a otros, las noticias parecen contradecirse en cuestión de semanas o días.

Esas señales ya no son de advertencia, sino de una realidad que nos devasta, nunca como ahora se requiere de toda la creatividad, conocimiento, disciplina y poder de transformación de la economía para actuar ya no con urgencia sino como cuestión de subsistencia.

Consumismo. La vida se nos va adquiriendo artículos que terminarán irremediablemente en la basura; tales mercancías se producen siempre con una duración muy efímera, vivimos en la ansiedad permanente de lo más nuevo, lo actual y lo más moderno.

Es imprescindible tomar conciencia de la devastación natural y del daño que producen todos los materiales que usamos para producir bienes y agregarle el impacto negativo de nuestras actividades diarias.

Muchas comunidades ya están dando pasos en el sentido de crear un nuevo estilo de vida basado en la templanza, el minimalismo, vegetarianismo, vida saludable, la moderación y la sobriedad fomentando la participación y organización de la sociedad en torno a un estilo de vida ordenado, austero y reflexivo.

Todo esfuerzo que se haga cuenta y es valioso, nuestro aquí y ahora es actuar: calentadores y paneles solares, transporte híbrido, nuevos materiales, no desperdicies (mucho menos la comida), reciclaje, reutilización, el cuidado estricto del agua, energías limpias, cuida tus cosas, dales mantenimiento, límpialas, la supresión total de la comida chatarra, por mencionar algunos ejemplos.

No escatimes en la búsqueda de alternativas sanas, nuevos hábitos, salte de la inercia y súmate al concepto de desarrollo humano. Medita, decide, actúa, libera la mente, abre el espíritu y el cuerpo sanará en consecuencia.

La alteración de la demanda puede cambiar el juego, si dejas de consumir banalidades no hay mercado para los productos nocivos; si suprimes el gasto y ralentizas el consumo puedes influir en la baja de precios y si modificas tus prioridades generas nuevas actitudes, tendencias y hábitos positivos.

Mindfulness. Si te enfocas en el presente y le prestas toda tu atención puedes canalizar tu energía y ayudar a otros en concentrarse en soluciones, ideas, conductas y procesos, no podemos permitirnos ser solo testigos inertes de la tragedia ecológica que se está generando.

En cada paso que des hay una oportunidad de contribución, un poco de civilización, exígete un poco, la trascendencia también llega por el cúmulo de aportaciones menores, insignificantes y nadie puede ser grande si en las pequeñas cosas no lo demuestra.

No es tema de niveles o estratos, ni de educación o ingreso, en unos años, todos tendrán que hacer fila por el agua. Las tuberías son las mismas, las pipas son muy grandes y visibles ¿será que muy pronto habrá que adaptar las camionetas de valores al estilo Mad Max para llevar el agua?

Luce y aplica tus recursos de influencer del survivalismo, enseña y demuestra que se requiere acción, enfoque, método un poquito de sentido común contra la corrupción y la demagogia, despierta para que la vida siga en un curso al menos estable.

Por cierto, construir presas de nada sirve si no hay fuentes de agua que las alimenten (además tardarán años en llenarse) y sin nubes que “bombardear” la lluvia no “sale” del cielo.

Sustentabilidad. Detrás de cada cerveza que tomas hay 75 litros de agua; para producir vino se usaron hasta 120 litros; 1 kg de café representa 1,200 litros de consumo del vital líquido, para producir un 1 kilo de carne se gastan más de 15 mil litros de agua; en una hamburguesa se emplearon unos 2,400 litros.

La próxima vez que abras el grifo y no salga agua o que tengas que acarrear cubetas a las 3 de la mañana ten esos números en la cabeza, exige que las autoridades y las empresas hagan algo.

Demanda el reciclaje del agua como una norma; 80% de las reservas de agua dulces disponible se usan para actividades ganaderas y agrícolas que bien podrían ser atendidas con agua residual (además de producir un fertilizante y lodos orgánicos útiles, erradicando además pesticidas químicos).

Hay un universo enorme de pasos que deben darse para recuperar la viabilidad de la vida en el planeta, este es un enorme reto que requiere de toda la pasión, energía, capacidad y liderazgo de todos; piensa, siente, enfoca el agua, el 70% de todas tus células y de todo lo que eres te lo está exigiendo.


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