Zapatos deportivos: de oruga a mariposa

Rolex Daytona Nike Air Jordan

Según publica el portal momentodeportivord, Los cambios en el deporte son alucinantes y marchan a una velocidad impresionante y van desde transformaciones en sus principios éticos hasta la revolución tecnológica extraordinaria en los implementos que parecen de ciencia ficción.

Nada humano me es ajeno

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Son notables los cambios sufridos dentro del deporte en los últimos años, donde gracias a esas innovaciones el sencillo calzado deportivo con suela de goma, o “tenis”, como lo llaman en muchos países de América Latina, tuvo esa metamorfosis que lo llevó de humilde oruga a refulgente mariposa.

Los cambios en el deporte son alucinantes y marchan a una velocidad impresionante y van desde transformaciones en sus principios éticos hasta la revolución tecnológica extraordinaria en los implementos que parecen de ciencia ficción.

Hace medio siglo atrás la moda no contemplaba bajo ningún principio el uso del calzado deportivo por considerarlo poco convencional, pero la irrupción de los “brujos” del dinero en el escenario del deporte, quienes atrajeron a la televisión, desató una feroz comercialización en torno a toda la ropa deportiva.

Paralelo a esa acción en la década de los años 60 se suscitó un sentimiento de rebeldía entre los jóvenes del mundo, quienes al romper con los esquemas sociales de sus padres adoptaron la ropa deportiva cómo manera de mostrar esa nueva manera de pensar.

Esas causas lanzaron al modesto “tenis” a un protagonismo inesperado, bien aprovechado por las empresas transnacionales dedicadas a este producto, que en los últimos años crecieron en sus ventas de manera espectacular.

Las empresas dedicadas a los productos deportivos de 1982 a 1997 ascendieron sus ganancias de 2 mil 700 millones de dólares a 9 mil 200 millones de dólares en los Estados Unidos, solo por citar esos números que aumentaron más en los siguientes años.

Al fundar Adidas en 1925, el visionario alemán Adi Dessler, dominó el mercado del calzado, ropa y algunos implementos deportivos hasta finales de los 70. En 1977 la empresa producía 160 mil pares de zapatos diarios en fábricas situadas en 17 países y antes del “boom” del profesionalismo, Adidas pagaba a las principales figuras, por debajo del tapete, entre 3 mil y 10 mil dólares

El imperio de Adidas se fortaleció al realizar importantes acuerdos con el ex presidente de la FIFA, Joao Havelange y el Comité Olímpico Internacional. Con el primero consiguió la hegemonía dentro del fútbol y el segundo lo ayudó a colocarse en un sitio destacado dentro de algunas disciplinas y países.

Al comenzar sus acciones mercantiles empresas tan competitivas como Nike, que ideó la apertura en Nueva York de una supertienda llamada Nike Town, la cual posee cinco pisos en una superficie de 20 mil metros cuadrados y 400 empleados, ya no solo basta confeccionar modelos llamativos, sino hacerle innovaciones tecnológicas que frisan en la ciencia ficción.

Reebok, que afirma mantenerse a la vanguardia de la investigación, presentó hace algún tiempo el famoso “pump”, burbuja de aire en la suela. Después de eso creó modelos que llevó al tenis a casi un fetiche tecnológico, como el DMX 2000, el cual consiste en una serie de diez cámaras huecas conectadas por una red de canales que regulan el flujo de aire, el cual es generado por los movimientos del pie del corredor y se controla de manera que la presión aumenta en aéreas para ayudar la amortiguación y estabilización de las articulaciones del pie a tiempos específicos.

Los inventos dentro del calzado deportivo son inimaginables, Adidas confeccionó un material sintético, llamado el adiprene, un polímero especial que absorbe las fuerzas del impacto en el momento que el pie tiene contacto con el suelo. Pero hay más, existen modelos con suelas recubiertas de carbón para evitar el desgaste excesivo.

Tal y como se aprecia en el futuro, la lucha para que en los pies de la humanidad se mantengan los populares “tenis” no disminuirá. Todo lo contrario, habrá que esperar que inventen estas multinacionales para asombrarnos y aumentar sus ventas de por sí millonarias.

Esta hoguera consumista de los tiempos modernos ya incineró para siempre aquel tenis humilde, proletario y sencillo, en su lugar ese erigió un tenis complicado, aristocrático, caro y ostentoso que en la lucha de los mercados cada día aumenta mas su valor.