¿Cuál es la historia y evolución del logo de Adidas?

Según publica el portal graffica.info

¿Cuál es la historia del logo de Adidas? Desde 1920 hasta la actualidad, los logos de la marca alemana han ido evolucionando al ritmo de sus necesidades comerciales. Analizamos todas las fases de creación y cuál es el significado de este icónico logotipo.


Banner_frasco-suscripcion-800x250

El logo de Adidas es uno de los más reconocidos de la historia. Detrás de su creación, se esconde una interesante evolución marcada por diferentes hitos que han ido definiendo la marca en todos sus sentidos. Repasamos su historia desde su origen hasta la actualidad con el objetivo de intentar entender las bases de una marca que ha marcado una época en la historia del deporte.

Los primeros barruntos de lo que hoy conocemos como la marca Adidas comenzaron en Herzogenaurach, una localidad situada en Baviera (Alemania). Allí, en 1920, los hermanos Adolf y Rudolf Dassler fundaron GEDA, una atrevida fábrica de zapatos deportivos. Confeccionaban zapatillas de todo tipo sin marca adquirida y, con el paso de los años, se especializaron también en calzado con clavos para deportistas.

Esta joven pareja no tardó en causar sensación en la industria del calzado nacional. Adolf era el que se encargaba del diseño de los zapatos y de las ideas creativas, mientras que Rudolf tenía un papel más comercial y tenía la misión de vender la marca a lo largo y ancho del país. En esos primeros años utilizaban un logo en el que se veía una zapatilla que era llevada por un pájaro y en la parte superior se podía leer el apellido Dassler.

Juegos olímpicos de berlín

Lo que hizo crecer muy rápidamente a la marca no fueron solo la calidad de sus productos, sino también la gran destreza comercial de los hermanos Dassler. Una cita clave en todo este proceso fueron los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, los cuales fueron entendidos por los hermanos como un escaparate mundial. Según cuenta la leyenda, cargaron una furgoneta de zapatillas y pusieron rumbo a Berlín con el fin de colarse en la villa olímpica donde residían todos los deportistas para venderles sus innovadores modelos.

La gran destreza comercial de los hermanos Dassler fue una de las claves de la rápida expansión de la marca.

Allí el verdadero golpe maestro fue dar con el atleta Jesse Owens, el cual accedió a utilizar sus zapatillas para una de las participaciones más famosas de la historia de los Juegos. El hecho fue especialmente sonado, ya que una empresa alemana era la que estaba nutriendo de calzado a Owens en los que se suponía que eran los Juegos Olímpicos en los que Hitler iba a demostrar la superioridad de la raza aria alemana.

Tras las cuatro medallas de oro de Owens, el nombre y el prestigio de los zapatos Dassler se hicieron conocidos para entrenadores y deportistas de todo el mundo. Este crecimiento se vio reflejado en ingresos económicos y en tamaño de fabricación: vendían un total de 200.000 pares de zapatos cada año antes de la II Guerra Mundial.

La llegada de la II Guerra Mundial frenó en seco la rápida expansión comercial de los hermanos Dassler. Como fue habitual en ese momento, la empresa comenzó a fabricar material para la Wehrmacht, las fuerzas armadas de la Alemania nazi. Además de fabricar botas militares, también produjeron el Panzerfaust, el famoso lanzagranadas alemán. Rudolf fue llamado a filas y Adolf permaneció en Alemania.

Durante la II Guerra Mundial, la empresa de los hermanos Dassller fabricó material militar.

El nacimiento de adidas

Cuando terminó la guerra el negocio no tardó en recuperarse. De hecho, durante la ocupación estadounidense ya comenzaron a tener una fuerte demanda de calzado deportivo. Fue en este momento cuando Adolf fue interrogado para explicar sus conexiones con el Partido Nazi, convenciéndose de que era su hermano Rudolf el que le había delatado.

Esto supuso una ruptura radical entre los dos hermanos y Rudolf decidió fundar su propia fábrica en 1948. Y así nacía Puma, otra de las grandes marcas de ropa deportiva del mundo. En consecuencia, Adolf Dassler tomó el control absoluto de la empresa y decidió rebautizar el nombre de la empresa como «Adidas», una fusión que salía de «Adi», el diminutivo de su nombre y «das», la primera sílaba de su apellido.

El nombre Adidas es una fusión de «Adi», el diminutivo de Adolf, y «Das». la primera sílaba de Dassler.

Con esta refundación, la joven Adidas necesitaba encontrar un potente símbolo visual que le ayudara a marcar la diferencia frente a los principales competidores. En aquel momento, era muy común utilizar tres rayas a modo de costura para reforzar los laterales de las zapatillas. Adolf Dassler supo ver en esas tres rayas un símbolo en potencia y, aunque se encontró con algunos obstáculos por el camino, no dudo en convertirlas en el logo de Adidas.

El principal obstáculo era la marca finlandesa de calzado deportivo Karhu, la cual tenía ya registrada el símbolo de las tres rayas ya que también las aplicaban en las costuras de sus zapatillas. Adolf Dassler entendió que debía poner remedio al problema y compró la marca por 1.600 euros y dos botellas de Whiskey. Aunque en ese momento algunos no entendieron el movimiento, el paso de los años ha confirmado que Dassler acertó con creces.

La primera versión del logo de esta nueva etapa era la palabra Adidas con dos largas líneas que salían de las dos «D» y que tenían en medio una zapatilla deportiva con clavos. Fue el primer intento por potenciar el símbolo de las rayas, pero en este caso solo fueron utilizadas dos. Fue utilizado entre 1949 a 1950 y no tuvo mucha repercusión.

En la década de los 50 y 60 Adidas comenzó a tener gran éxito a nivel mundial, y la necesidad de conseguir un potente logo visual pasó a un segundo plano. Entre 1950 y 1971, se utilizó un logo esencialmente tipográfico en el que se podía leer «adidas» escrito en minúsculas sobre un rectángulo negro. En 1967 se hizo una nueva versión muy similar, en la que el principal cambio fue un reajuste de la tipografía. En este momento, Adidas utilizó la tipografía Avant Garde, una atrevida apuesta tipografía que también resultó un éxito y la prueba más evidente de ello es que todavía continua vigente.

Y fue en 1971 cuando de verdad nació el verdadero icónico logo de Adidas. Recuperaron del pasado la idea de las tres rayas y las inmortalizaron en su famoso Trefoil. Todo ello lo juntaron con la tipografía que utilizaban anteriormente, la cual lucía con la palabra «Adidas» en la parte inferior del logo. El símbolo del Trefoil se escogió para dotar a la marca de un carácter histórico, ya que una de las principales interpretaciones es que se identifica con las coronas de laureles utilizadas en la antigua Grecia y Roma. También hay quien dice que el Trefoil representaba la antorcha olímpica.

En 1991 llegó la versión del logotipo que más se utiliza en la actualidad. Las tres rayas cambiaron de posición para mostrarse con un efecto escalonado. Esta modificación se hizo con el objetivo de aportar más dinamismo a las prendas, así como para dar más peso al icono Adidas. En él, las tres rayas ganan importancia y se convierten en un elemento más diferencial y profundamente característico de la marca alemana.

Pero parecía que Adidas no tenía suficiente con estos dos logotipos. En 2002 lanzó la gama Adidas Style acompañada de una nueva versión circular del logotipo, que estaba destinada a ser el icono de los diseños creados por diseñadores reconocidos. En este caso, las tres rayas adquirieron una forma circular. Y en 2005, presentaron una sencilla versión, en la que las tres rayas quedaban a la izquierda y en la derecha se podía leer el nombre de la empresa con su tipografía habitual.

Una de las cosas que diferencian a Adidas es que los cuatro logotipos se siguen utilizando en la actualidad de forma simultánea. Cada uno se utiliza de con un fin determinado y para una serie de productos, pero todos ellos conviven bajo el imaginario colectivo de la histórica marca.

Con vistas al Mundial de Qatar 2022, Adidas decidió aplicar otro cambio importante. Al icónico logotipo de las tres rayas escalonadas se le eliminó la palabra «Adidas» en la parte inferior. Este cambió se realizó para competir de una manera más directa con Nike, el cual cuenta con un logo más visual que nunca ha necesitado de tipografía.

Pero la construcción de la identidad visual de Adidas va mucho más allá de la creación de un logo. Son muchas las campañas, estrategias y lanzamientos que ha hecho la marca para posicionarse a lo largo de su historias, pero si algo hay que destacar en todo este proceso es el lema «Imposible is nothing» y todo lo que ello supone.

El lema «Imposible is nothing» ha sido uno de los grandes aciertos comerciales de la marca.

En febrero de 2004, en Adidas decidieron lanzar la campaña global más grande y cara ($50 millones) que habían hecho hasta el momento. Necesitaban reavivar su posicionamiento como marca deportiva inspiradora, así como revitalizar su negocio para ser una marca más competitiva que otras como Nike o Reebok. Para ello, buscaban atraer a un público de entre 12 y 24 años aficionado al deporte y por ello decidieron conseguirlo a través de todos los medios posibles (televisión, prensa, publicidad exterior, punto de venta e Internet).

En uno de los discursos más icónicos de la historia del deporte, el boxeador Muhammad Ali decía: «Impossible is just a big word thrown around by small men who find it easier to live in the world they’ve been given than to explore the power they have to change it. Impossible is not a fact. It’s an opinion. Impossible is not a declaration. It’s a dare. Impossible is potential. Impossible is temporary. Impossible is nothing». Justo las tres últimas palabras resumían a la perfección el mensaje que quería comunicar la conocida marca de calzado y ropa deportiva.

Para el desarrollo de esta campaña decidieron contar con 180/TBWA, una colaboración entre la agencia holandesa 180 TBWA\Chiat\Day, quienes acabaron empleando la frase de Ali como eslogan, como concepto vertebrador de la campaña y como espíritu de marca. El resultado fue una campaña de comunicación emotiva e inspiradora.

Contaba con 22 atletas, todos ellos iconos deportivos. Mediante la composición de imágenes antiguas con imágenes creadas para la ocasión, fue posible juntar deportistas no contemporáneos para animar al público a superar cualquier hándicap que pudiera impedir seguir adelante. En las piezas, los deportistas desafiaban lo imposible, aceptando riesgos y estableciendo nuevas metas.

Impossible is nothing transcendió más allá de la campaña y de la publicidad convirtiéndose en una verdadera filosofía y en una actitud que ha acompañado a muchos deportistas en todo el mundo para superar sus límites.