Los 9 mejores motores de cuatro cilindros de la Historia

Según publica el portal periodismodelmotor.com

¿Sabes cuáles son los mejores motores de cuatro cilindros que se han fabricado en toda la historia de la automoción? En esta selección hemos hecho un ranking con los que, a nuestro juicio, son los propulsores más destacados en este aspecto. Bloques que pueden igualar e incluso superar las prestaciones de algunos mucho más grandes y con más ‘pucheros’. Mecánicas adelantadas a su tiempo.


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Honda F20C

El primero de los mejores motores de cuatro cilindros que incluimos en esta lista es obvio. Solamente hace falta decir un número: 8.800. Esa es la cifra de revoluciones por minuto a las que el motor F20C de Honda traspasa la línea roja del cuentavueltas.

Sí, es así: es un humilde monstruo de 2,0 litros de cilindrada que se encargó de propulsar al roadster más famoso de la marca, el (prueba) Honda S2000. ‘Solo’ entregaba algo más de 240 CV de potencia… pero eran muy rabiosos.

Alfa Romeo Twin Spark 16V

Antes de que los motores turbo arrasaran con todo, muchos fabricantes de coches intentaron generar mil y una ideas sobre cómo hacer que sus bloques de cuatro cilindros fuesen mejores sin darle un palo a la eficiencia en consumo de combustible y a la fiabilidad mecánica.

LOS MOTORES MÁS GRANDES DE LA HISTORIA DE LA AUTOMOCIÓN

Uno de los más ingeniosos fue Alfa Romeo con la tecnología Twin Spark. Usaban dos bujías por cilindro y consiguieron unos resultados magníficos. Algunos modelos que lo instalaron fueron los Alfa Romeo 156 o el Alfa Romeo GTV.

Subaru EJ25

A pesar de que la fiabilidad no fue uno de sus puntos fuertes, los motores de cuatro cilindros en disposición bóxer de Subaru han resistido dignamente en el tiempo. De hecho, la última versión del EJ25 de 2,5 litros de cilindrada parece estar en su punto más álgido en este momento.

Uno de sus últimos cometidos fue impulsar al (prueba) Subaru WRX STI de hace unos pocos años, en donde rinde más de 300 CV de potencia y conserva un sonido espectacular.

Toyota 3S-GTE

Puede que estés de acuerdo, o que no lo estés, pero aunque el Toyota Supra A80 fue un coche espectacular, creemos que no es el mejor deportivo fabricado por la firma nipona. O por lo menos no el mejor de su época. Ese honor pertenece, desde nuestro punto de vista, al MR2 de segunda generación y al (prueba) Toyota Celica GT-Four.

Este último nos gusta especialmente debido a su motor sobrealimentado por turbo. Se llama 3S-GTE y entrega más de 200 CV de potencia a partir de un bloque con una cilindrada de 2,0 litros.

Saab B234

Saab es una marca muy conocida por ser uno de los fabricantes pioneros en la implantación del turbo en los motores, y el B234 es un gran ejemplo de ello. El mejor, de hecho. Este bloque es lo que convirtió al 9000 Aero en uno de los sedanes deportivos con mejor comportamiento dinámico de toda la década de los ’90, y puso a la firma sueca en el mapa.

Tenía una cilindrada de 2,3 litros y entregaba más de 225 CV de potencia, con lo que el 9000 Aero podía acelerar de 0 a 100 km/h en 6,7 segundos. No son unas cifras de locura para los estándares actuales, pero en el pasado sí que fueron grandes números.

Ford EcoBoost 2.3

En cierto modo, el bloque turbo de gasolina EcoBoost de Ford es bastante fácil de odiar. Ningún juzgado te condenaría. A favor de esta premisa se puede argumentar que arruinó, en cierto modo, la experiencia de conducción del (prueba) Ford Mustang. No obstante, creemos que no hay razones para ello.

Porque la realidad es que la versión del EcoBoost de 2,3 litros es un motor excepcional. Está claro que no es un V8, pero aun así puede ofrecer más de 300 CV de potencia y de 430 Nm de par motor máximo con una media de gasto real de combustible inferior a 10 l/100km.

Volkswagen 1.9 TDI

¿Esperabas encontrarte una mecánica diésel entre los mejores motores de cuatro cilindros que se han fabricado jamás? Apuesto a que no. Pero el bloque 1.9 TDI de Volkswagen es, hasta el día de hoy, el diésel de mayor éxito en lo que concierne al fabricante alemán. Son prácticamente irrompibles y consumen muy poco combustible.

Conviene hacer especial hincapié en los de código ARL, que entregaban 150 CV de potencia gracias a un nuevo sistema de inyección de combustible. En realidad es un motor muy simple, y a lo mejor es por eso que también resulta tan famoso, fiable… y potenciable.

Volvo Redblock

Pocos motores que se hayan fabricado pueden igualar la inquebrantable reputación de indestructibilidad que tiene la familia de motores Redblock de cuatro cilindros de Volvo. Estos robustos caballos de batalla suecos son conocidos por propulsar los modelos de la serie 200 de la firma escandinava.

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Y las versiones sobrealimentadas con turbo son las más famosas de todas. En este caso ni siquiera es importante la potencia de dichos bloques: todo lo que necesitas saber es que seguramente sobrevivirán a todos nosotros.

Toyota 4A-GE

El último de los mejores motores de cuatro cilindros de la Historia que conforman esta lista pertenece, de nuevo, a Toyota. Es el único fabricante que repite, pero se el 4A-GE se lo merece. Y uno de sus grandes argumentos para estar aquí era el coche que impulsaba, uno de los más especiales para los ‘petrolheads’: el Toyota AE86.

Un icono cultural, incluos. Con doble árbol de levas, cuatro válvulas por cilindro y una potencia de aproximadamente 130 CV, no era precisamente un bloque con mucha potencia. Pero fue suficiente para que los Hachi-Rokus se deslizasen por las montañosas carreteras japonesas inspirando a toda una generación mientras lo hacían.