Cómo se diseña un auto desde cero, según el padre del Fiat Cinquecento

Fiat 500 y Fiat 500X

Rubén Wainberg, el diseñador argentino que triunfó en Italia, y cuya obra más destacada fue la creación del Fiat Cinquecento, nada más y nada menos.

Contar el detalle, cada paso, incluso, cuando la creación ni siquiera llega a estar representada en un dibujo. Es febrero del 2020 e Infobae tiene una oportunidad de las que no abundan: meterse en la cocina de Rubén Wainberg, el diseñador argentino que triunfó en Italia, y cuya obra más destacada fue la creación del Fiat Cinquecento, nada más y nada menos. Aquel proyecto le valdría ser nombrado Jefe de diseño exterior de Abarth. Su primer producto fue justamente el Fiat 500 Abarth, el Fiat Cinquecento.

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La charla quedó guardada desde aquel entonces porque Rubén falleció el 17 de mayo.

Autorizada por su familia, esa historia se publica hoy. Se trata de un documento de gran valor por la información que brinda, pero también es un homenaje a un argentino que se destacó en el primer mundo de la industria automotriz.

Fiat Cinquecento

“El proceso de diseño de un nuevo auto es complejo, y no empieza, como seguramente todos creen, dibujando sobre una hoja en blanco. Ese es más o menos el cuarto puesto en la fila. Normalmente todo empieza en la pirámide de la compañía, en la cabeza de las personas que están sentado en la mesa que cuenta. Se mira en el mercado y se consulta con sus asesores respecto a cuál es, estratégicamente, el auto que hay que hacer. Eso hoy en día es todavía más complejo, porque ahora que existen las fusiones entre compañías, entonces son muchas marcas sobre las cuales decidir, por lo tanto, hay que elegir a qué marca apuntar y con qué auto salir primero. Así que, antes de tomar una decisión solo para empezar a dibujar un auto, tienen que estar todos de acuerdo en que el auto funcionará”, contaba Rubén introduciéndose en el tema sobre el que indaga el reportaje.

Ese análisis del mercado muestra cuáles son los competidores, pero una vez decidido a qué segmento se apuntará, hay todavía que hacer otras investigaciones, como saber dónde se va a fabricar, lo que no es un tema menor. Entonces sí, con esas variables resueltas, se puede decir “Ok, vamos a hacer tal auto”.

“Recién cuando se llega a esa decisión, las personas que hicieron el estudio le hacen una presentación al Jefe de diseño de la marca, y este nos hace esa presentación a los diseñadores del equipo, a la cual le agrega sus opiniones también, obviamente. Normalmente, en el primer período del diseño de un auto somos bastante libres, o sea, escuchamos los consejos, leemos lo que está escrito, pero nos movemos con una cierta libertad. No es que nos dicen “haz el auto cuadrado así”. No. Ellos te dan una idea del paquete en general, o sea, el chasis, la distancia entre las ruedas y más o menos la altura, el largo y el ancho que tiene que tener, y nosotros empezamos a hacer una propuesta de auto que podría funcionar a nivel emocional”, explicaba el diseñador argentino.

Teniendo en cuenta los objetivos de marketing, los parámetros de quienes hicieron todo el análisis, pero también considerando a los competidores, es decir, contra quiénes va a competir el automóvil, se empiezan a trazar las primeras ideas.

“Hay que elaborar bocetos relacionados con lo que estás por hacer, pero no es uno, ni dos, ni tres, sino unas diez presentaciones, en las que empieza a trabajar todo el grupo de diseñadores Junior de la compañía, que como tales, son más frescos y no tienen los condicionamientos de la parte técnica. Ellos dibujan sin prejuicios”, decía Rubén haciendo un alto en el camino del diseño para explicar cómo va cambiando la mentalidad del creador a lo largo de su carrera.

Bocetos

“Cuando uno empieza a tener más experiencia, está como adentro de una caja grande que ya tiene más limitaciones. Uno trata de ser fresco, pero inconscientemente ya sabe lo que está haciendo. Lo bueno de los dibujos de los diseñadores más jóvenes es que hacen autos sin puertas, sin techo, sin vidrios, porque te dan una imagen general de lo que podría ser el futuro”, explicaba con Wainberg.

“Una vez que ya vienen elegidos los temas principales, el grupo de diseño se reduce bastante y se empieza a trabajar sobre las ideas elegidas. O sea que, si no eligieron tus propuestas, no es que no trabajas más en el proyecto, sino que te mueves en un rango de ideas elegidas. Si eligieron tres tipos de volúmenes, o si eligieron uno solo, se trabaja sobre ese”.

Los bocetos ya fueron decantando de las ideas más alocadas y audaces, a un automóvil con más visos de realidad. Es común ver en los “renders” actuales con los que se presentan muchos modelos hoy en día, que, por ejemplo, se muestran diseños en los que no existe el Pilar B, más conocido como parante central entre las puertas, y con la apertura de las puertas delanteras y traseras de manera opuesta, es decir las de adelante hacia adelante y las de atrás hacia atrás. Pero la mayoría de los autos que se exhiben con esa característica, al ser llevados a la producción, no solo tienen el Pilar B, sino que las puertas se abren convencionalmente.

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