Empresarios sugieren línea aérea regional

turismo aeropuerto mujer. AIFA

Eliminar el visado de las islas del Caribe y una APP, son algunas de las estrategias planteadas durante el WTTC

Miles de kilómetros de arena blanca, agua cristalina y clima tropical son elementos que hacen del Caribe un destino predilecto por los viajeros. Además, el sector turístico es primordial para la economía de naciones como Bahamas, República Dominicana, Puerto Rico y otras de la región.

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Luego de casi superar los efectos de la pandemia del covid-19, representantes del turismo caribeño se reúnen en la Cumbre de Sostenibilidad e Inversión del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) y entre las propuestas presentadas está la sugerencia de crear una línea aérea regional. Así lo informó el fundador del Grupo Puntacana, Frank Rainieri, quien aseguró que la creación de una aerolínea regional conectaría a las islas del Caribe, rompiendo la necesidad de hacer “puentes aéreos” en otras ciudades, como Miami, Estados Unidos.

“Es una vergüenza que aún nuestra gente tenga que ir a Miami para volar a una isla, estando a menos de una hora de vuelo”, señaló el empresario turístico. El visitante que elige vacacionar en la región debe pagar entre US$60 y US$80 de impuestos y gestionar un visado independiente, acción que limita al turista.

Alianza

La presidente ejecutiva de WTTC, Julia Simpson, manifestó que la economía caribeña depende de los viajeros internacionales más que cualquier otra región del mundo. “El potencial del Caribe es enorme, pero para lograr una recuperación sostenida a largo plazo los gobiernos deben trabajar juntos con una sola voz, crear políticas cohesivas y centrarse en la colaboración intrarregional”, explicó.

Los expertos sugieren una alianza público-privada (APP) para desarrollar el turismo poscovid. “La resiliencia es la capacidad de enfrentar y adaptarse a la diversidad, los destinos del Caribe no deben ser competencia”, explicó la extesorera de Estados Unidos, Rosario Marín.

Entre el 2019 y 2020, el aporte económico del turismo al producto interno bruto (PIB) regional registró una pérdida de 53.1%, al pasar de US$61,500 millones a US$28,800 millones, debido al covid-19.
Sin embargo, la industria jugará un papel clave en el impulso de la recuperación socioeconómica de la región. Así lo entiende Simpson, al estimar que el turismo caribeño generará alrededor de US$100,000 millones para el 2023, según las estimaciones.

Panorama local

La recuperación se evidencia en la llegada de visitantes a República Dominicana. El ministerio de Turismo (Mitur) informó que en enero-mayo 2022 llegaron 2,902,280 de turistas, eso es 2.9% menor a los 2,988,155 de igual período de 2019. Los 2.9 millones de turistas en los primeros cinco meses de 2022 duplican a los 1.4 millones que llegaron en el mismo período de 2021. La institución estima que este año llegarán seis millones de turistas al país. En mayo de 2022 arribaron 561,323 visitantes.

De esa cantidad, el 60% del flujo de visitantes entró por el Aeropuerto Internacional de Punta Cana, el 24% por Las Américas, 13% Santiago, 2% por Puerto Plata y 1% entre La Romana y Samaná. Las estadísticas indican que el 29% eran turistas adultos, 27% aventureros y familiares, respectivamente, y el 17% adultos mayores. Además, seis de cada 10 turistas se alojaron en hoteles con estadías promedio de nueve noches, lo que generó divisas por US$640 millones.

Región

La actividad turística en el Caribe es variada. Los visitantes tienen la posibilidad de disfrutar de playas paradisíacas y ríos de agua fría, rutas en crucero, excursiones por las ciudades históricas y degustar el plato típico de cada país. Para Puerto Rico, República Dominicana, Bahamas y otras naciones, esta industria aporta importantes ingresos a la economía, además de generar empleos.

La WTTC estima que el sector de viajes y turismo creará 1.3 millones de empleos para el 2032.
Para el director ejecutivo de la Compañía de Turismo de Puerto Rico, Carlos Mercado, los líderes turístico deben aportar estrategias que conlleven soluciones para las generaciones futuras que son participes de la cadena de valor.

“Nosotros tenemos el deber de establecer políticas sustentables, resiliente y sostenible para mejorar la calidad de vida de los colaboradores de la industria, ya que forman un componente principal para la economía del Caribe”, aseguró.