Los problemas de Mastercard y Visa para regular operaciones transfronterizas

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Las cámaras de comercio de Perú y Colombia han encendido las alarmas respecto a las reglas que imponen las marcas

No sólo el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (Tdlc) está recibiendo una serie de recriminaciones en contra del programa Payment Intermediary Foreign Exchange Operators (Pifo) de Mastercard.

El Pifo es una prestación que entrega la marca de tarjetas a los proveedores de servicios de pagos que facilitan la interacción entre adquirentes locales y comercios ubicados en el extranjero.

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Mastercard ha defendido en el Tdlc que el programa Pifo «busca reconocer la naturaleza transfronteriza de este tipo de transacciones que, bajo la estructura tradicional en la que venía operando la industria, podrían erróneamente considerarse como transacciones domésticas ordinarias».

Según Mastercard, el objetivo «no es prohibir, impedir o desalentar este tipo de transacciones, sino que reconocer su naturaleza, y conforme a ello determinar los riesgos y sus costos implícitos, para así adoptar las medidas que velen por la integridad y seguridad del ecosistema».

Visa tiene reglas similares y ha defendido que «la prohibición de la adquirencia transfronteriza tiene por objeto reducir el riesgo del mal uso de la red, y aplicar las leyes correspondientes contra el lavado de dinero y fraude».

Resaltó que la regla que restringe la adquirencia transfronteriza «tiene como objeto asegurar que haya niveles de competencia entre adquirentes en una jurisdicción que sean adecuados y justos».

El conflicto

El problema se suscitó cuando los procesadores de pagos comenzaron a afiliar comercios ubicados en el extranjero, es decir, fuera del área de uso del respectivo adquirente. De esta manera, el adquirente habría incumplido los términos de su contrato de licencia de las marcas de tarjetas.

De esta manera, los procesadores de pagos chilenos no podrían continuar procesando operaciones provenientes de Amazon, Netflix, Spotify, entre otras firmas globales.

Mastercard insistió en el Tdlc que «quien paga por un servicio de streaming ofrecido por una compañía sueca, un videojuego de una plataforma norteamericana, o un producto de un e-commerce chino sin presencia en el territorio nacional, lo hace a sabiendas de que está haciendo una compra internacional, sin perjuicio de que pague en pesos chilenos con una tarjeta emitida por un banco nacional y por medio de un adquirente o procesador de pagos local, es decir, sin perjuicio del medio de pago que utilice».

Transbank, el mayor adquirente del mercado chileno, denunció que las marcas han presionado a la compañía para que cese de procesar las transacciones provenientes de proveedores de servicios de procesamiento de pagos que estarían realizando subadquirencia transfronteriza.

Asimismo, el gremio FinTech ha acusado que las reglas que se buscan establecer las marcas sobre los pagos transfronterizos que procesan es un intento de «imponer a las empresas destinatarias, de manera unilateral e injustificada, diversas obligaciones».

Más allá de Chile

Pero el problema no sólo radica en Chile. La Cámara Peruana de Comercio Electrónico (Capece) presentó a fines del año pasado una carta al Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual del vecino país en la advirtieron que las iniciativas de Visa y Mastercard podrían afectar al mercado de procesamientos de pagos debido al encarecimiento de los costos por los servicios de streaming.

En la misiva, el gremio peruano apuntó que los programas de las marcas imponen comisiones más elevadas a los actores que procesan pagos en Perú por los servicios de plataformas como Netflix.

Según la Cámara, los programas de Visa y Mastercard llevarían a que los adquirentes peruanos salgan del mercado y de esa manera, los negocios internacionales se quedarían sin un actor local para procesar los pagos en moneda local. Así, al momento de pagar por un servicio se debería hacer en moneda extranjera.

Entre las empresas afiliadas de Capece están importantes compañías transnacionales como Microsoft, Mercado Libre, Softys, Natura, DHL, Oracle, entre otras.

En Colombia también se han encendido las alarmas y la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico ha mostrado su preocupación respecto al tema, recalcando la necesidad de que la estructura de los costos de la industria de medios de pago esté acorde a la realidad nacional.

El golpe de Amazon

Los pagos transfronterizos también han sido un dolor de cabeza en Europa. Amazon informó en noviembre del año pasado que dejará de aceptar tarjetas emitidas en Reino Unido bajo la marca Visa a contar del 19 de enero de este año debido a las altas tarifas de transacción que cobra.

Tras el Brexit, en Reino Unido ya no se cobra un límite impuesto por la Unión Europea a las tarifas cobradas por los emisores de tarjetas.

Luego de la acción de Amazon contra Visa, llevó a que los expertos han pedido a los reguladores británicos que analicen las tarifas en el mercado de tarjetas de crédito.


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