La alpaca, el otro oro de Perú

fibra de alpaca peruana

Más del 80% de la fibra de alpaca mundial es peruana. Este tejido natural, térmico, antialérgico y sostenible con la naturaleza, busca su hueco en el mundo de la moda internacional.

No pierde ripio Jorge Vázquez durante las visitas a las fábricas textiles que estamos haciendo esta mañana de octubre en las afueras de Arequipa. Es esta la segunda ciudad más poblada de Perú, y a la que consideran la capital mundial de la alpaca, ya que es la tercera región más importante en cuanto a crianza de este camélido (3,6 millones de ejemplares de este animal físicamente parecido a la llama pero de menor tamaño). En los talleres que abundan en la zona se transforma el 90% de la producción mundial de esta fibra fina, un negocio del que viven unas 120.000 familias en el país andino y que el año pasado supuso unas exportaciones cercanas a los 1.024 millones de dólares.


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Vázquez (Betanzos, 1972), director creativo de Pertegaz y también al frente de su propia firma de moda, está estos días centrado en la colección de Otoño/Invierno 2022-23, en la que incluirá accesorios confeccionados con tejido de alpaca peruana. Gorros, bufandas, prendas gustosas tejidas con punto gordo… eso es lo que le gustaría llevar en su propuesta para el próximo invierno.

Y así, entre gigantescos sacos de pelo de alpaca recién llegada de los viveros de Malkini, situado a 4.000 m de altura en la región peruana de Puno, nos vamos enterando de que la planta de «escojo» en la que nos encontramos es propiedad del grupo Michell, junto con Inca Alpaca una de las dos grandes empresas de hilado de fibra de alpaca del país, quienes controlan todo el proceso, desde la cría del animal hasta los productos confeccionados bajo distintas marcas comerciales. En Michell trabajan más de 3.000 personas, y de sus fábricas salen 400 toneladas de hilo de alpaca al año, principalmente hacia Estados Unidos y Europa (Noruega, Suiza y Alemania). Buena parte de estos hilados se encuentran luego en los catálogos de marcas como Prada, Max Mara, Loro Piana, Jil Sander o Kate Spade.

Paso a paso del proceso

El «escojo» es precisamente el primer paso de ese proceso, una técnica realizada por mujeres, quienes únicamente al tacto y con la vista son capaces de seleccionar la calidad de los vellones y el tono, de entre más de 20 opciones posibles. Después pasamos por la zona de lavado, peinado, cardado… áreas en las que no entra un producto químico. Todo es natural. Esa es una de las grandes ventajas de esta fibra, un tejido térmico (abriga cuando hace frío y es ligera cuando hace calor), antialérgico y cuya producción es sostenible con la naturaleza. Incluso los tintes que se emplean están hechos con raíces y semillas.

Con la alpaca, además, ocurre como con el cerdo, que se aprovecha todo. Amén de su carne, que sirven en los restaurantes de la zona, su pelo se selecciona por la calidad y en función de eso se le da un fin. La mejor de todas es la Royal Alpaca, muy similar a la fibra de la vicuña (la calidad se mide en micras de diámetro de cada hilo). Así, si por ejemplo, la fibra de la exclusiva vicuña mide 13 micras, la de alpaca está entre 18 y 34. La baby alpaca, que se obtiene de la zona del lomo del animal (nada que ver con la edad del ejemplar, al que se le empieza a esquilar cuando tienen dos años y vive de media 14), oscila entre 17 y 18 micras. La de menor calidad es la que se saca de la zona de las patas. Lo llaman huarizo y se utiliza para hacer alfombras.

Nuevas oportunidades

De los mejores hilos se sirven luego compañías como Art Atlas, creada en 1998 por Jessica Rodríguez, una emprendedora arequipana que insiste en la importancia de la parte social del mundo de la alpaca. «Tenemos que ayudar a las pequeñas comunidades, a los criadores y a las mujeres que perdieron su trabajo en la última crisis».

Precisamente son mujeres la mayor parte de sus 250 empleados, a las que busca empoderar con un trabajo digno, con estudios técnicos y para las que ha creado una guardería donde cuidan de los niños mientras las madres trabajan. Hasta que llegó la pandemia tenía 19 tiendas donde comercializa su marca Anntarah y exportaba a Estados Unidos, China, Japón y Europa. Pero como al resto del sector, la desaparición del turista internacional, el principal comprador de prendas de alpaca, le ha dejado al borde del precipicio. Desde hace un mes confía en las ventas de su tienda online.

También ha recurrido al comercio electrónico Chiara Macchiavello, diseñadora al frente de su marca Escvdo, cuyo showroom visitamos en Barranco, el distrito bohemio de Lima. Allí vende prendas inspiradas en las tradiciones ancestrales peruanas (por entre 200 y 1.500 euros) que también exporta al resto de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.

En su local, y junto a una de sus creaciones que llevó la mismísima Katy Perry en un videoclip, nos habla de lujo sostenible, de la importancia de combinar el diseño de vestuario con la artesanía local de las pequeñas comunidades, y de su proyecto de crear piezas icónicas del vestuario femenino con fibra de alpaca, «el tejido más sostenible, porque dura toda la vida. Nosotros huimos del fast fashion», concluye.

Con museo propio

A las afueras de Arequipa, la segunda ciudad más poblada del país, se encuentra Mundo Alpaca, una especie de museo abierto por el Grupo Michell en 2004 para dar a conocer el proceso de elaboración de esta fibra natural desde que la lana llega a la factoría.Comienza con la fase de «escojo» que se lleva a cabo sin máquinas, con una técnica ancestral por la que, sólo a través del tacto y la vista, la trabajadora es capaz de distinguir el grosor y color (entre más de 20 tonos) de la fibra. De ahí se pasa a explicar el lavado, las técnicas de confección (hay un telar funcionando en vivo), maquinaria antigua… y un pequeño redil con tres llamas y cuatro alpacas a las que se les puede dar de comer alfalfa. También alberga desde 2019 el Museo Textil Precolombino.

La entrada al recinto es gratuita. mundoalpaca.com.pe


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