Andrea Llosa apuesta por la inclusión y la versatilidad

Hubo una primera vez. Aquel día vistió un pantalón campana de manchas negras y blancas, de superficie peluda, textura que simulaba la piel de una vaca. Diseño que dibujó, tela que buscó expresamente. Adentro del traje estaba ella con 11 años de edad. También se ponía las blusas con hombreras de su madre. Salía a la calle así. “Te queda enorme”, le advertían. “A mí me gusta así”, respondía cortante, rebelde. Adentro de la prenda estaba ella con 5 años de edad.

“Toda la vida quise hacerme mi ropa”, dice Andrea Llosa, la menor de tres mujeres que se parecen físicamente y que se llevan dos y tres años. Hermana de la cineasta Claudia Llosa y de la arquitecta Patricia Llosa. Tal vez, buscaba diferenciarse, una forma de perseguir la libertad, concepto que ha vestido, por 14 años, su obra como diseñadora de modas. Trabajo que hoy, de alguna manera, reúne en una suerte de retrospectiva, colección que llega vía Marquis, marca de la tienda Ripley.

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La obra de Llosa vistió, semanas atrás, a Pía León cuando recibió, en Bélgica, el galardón de mejor chef femenina del mundo en los The World’s 50 Best. “Es un poco a la mujer que voy: inteligente, trabajadora, empoderada, que quiere estar cómoda, que no se quiere complicar la vida”, dice.

En casa, en el aire flotaba la esencia del óleo. En las paredes, lucían suspendidos cuadros que se cambiaban cada seis meses. Andrea era parte de ese escenario que lo montaba día a día su madre, una artista plástica. Quizás por eso las prendas que propone son como lienzos, con brochazos que en sus colores funden conceptos como inclusión, libertad, versatilidad.

-¿Había la necesidad de masificar su obra en tiendas por departamento?

Más que necesidad personal, porque normalmente trabajo sin pensar a cuánta gente llega, creo que es un reto. Es como estandarizar la oportunidad de la compra; sé que tengo mucha gente que me sigue, pero que no está dispuesta a pagar lo que puede costar una prenda mía, y lo entiendo al 100%. El hecho de poder llegar con un precio bastante más económico y en plataformas más cercanas es una oportunidad genial.

-¿La industria textil y la moda son aún muy golpeadas en pandemia?

No la podemos comparar con la hotelería ni los restaurantes para quienes ha sido terrible, pero sí ha sido una industria golpeada porque se ha quedado con mucho stock de, por lo menos, el primer año que ha sido fuerte la cuarentena. Y ese stock en la moda se pierde. Ahorita, además, hay mucha escasez de telas. Y también es el estado de ánimo de la gente; no todo el mundo quiere gastar en comprar ropa si no va a salir, tienes otras prioridades.

-No hace un trabajo convencional. ¿Le cuesta llegar al peruano con su obra?, ¿al peruano le cuesta arriesgarse vestir con algo de Andrea Llosa?

Yo creo que sí. Hay prendas mías que son usadas por un grupo pequeño porque de repente, no sé, llaman mucho la atención, son más difíciles de combinar, tienen un concepto muy distinto al día a día. Yo utilizo ropa bastante ancha y la moda latinoamericana es más pegada al cuerpo. Con Marquis hemos tratado de buscar el punto en común.

-¿El peruano es conservador para vestirse?

Sí, bastante conservador. Hablando de manera general, se siente más cómodo vistiéndose igual al resto, no le gusta sobresalir tanto respecto a eso. Lo ves mucho en los hombres, la moda está muy estandarizada acá. Pero poco a poco, con toda la globalización, las redes sociales, ya se está buscando diferenciarse y expresarse a través de la vestimenta.

-Nos falta atrevernos.

Nos falta dar el paso a la individualidad. Y eso en todo. Tenemos que atrevernos a decir nuestro punto de vista aunque sea diferente al otro. La cultura latinoamericana en general busca no siempre chocar con lo convencional. Al final, la ropa es una arista más de eso. Pero las nuevas generaciones ya están viendo esa necesidad por buscar la identidad propia, tener el valor de decir: “yo soy así, no tengo que ser igual al otro”.

-¿Cuánto importa lo que vestimos y que tal vez no nos hemos dado cuenta?

Para mí, la ropa siempre ha sido una forma de expresión, es parte de quien soy. No me pongo algo porque es cómodo o porque es de buena la calidad, sino porque yo necesito reforzar mi personalidad con el vestir; hay gente que lo hace de repente pintando. Hay gente que se siente mucho más segura dependiendo de cómo le cambies la ropa.

-¿Todavía persiste este corsé mental de que la mujer solo debe usar ropa apretada?

Mi marca siempre ha luchado por el tema de no encorsetar a nadie, sino expresarte y sentirte segura sin apretarte. Por otro lado, también valoro a quienes les gusta la estética (de lucir ropa apretada) y que se la pongan, y que por ello no sea motivo para que alguien pueda decirle algo incómodo en la calle.

-¿Por qué ha elegido la opción de diseñar ropa holgada?

Por la inclusión y la versatilidad. Me encanta vestirme distinto y único, pero no me gusta estar incómoda, no me gusta complicarme la vida: si tengo una comida pero estoy en la oficina, quiero poder usar lo mismo y que se me vea igual de bien. Esa es la versatilidad. Y la inclusión es, por ejemplo: mi mamá utiliza las mismas blusas que yo; ella tiene 60 años; entonces, con el patrón incluyo a muchos tipos de mujer. Tengo clientas talla S y tallas XL que utilizan la misma prenda y se ven lindas las dos. Siempre me ha parecido injusto que haya prendas que solamente les quedan bien a las que están delgadas. Vivimos en un mundo donde el ‘ideal’ es ser cierta talla, y yo estoy tratando de salir de eso.

-¿Diseñar moda te ha dado la seguridad que alguna vez dudaste tener?

Yo creo que tiene que ver con sentirme diferente. No me gusta que todo sea igual. Me gustan los cambios. He tenido que diseñarme mi ropa para no aburrirme. En ese sentido, me gusta ir contra la corriente.

AUTOFICHA

– “Soy Andrea Llosa Bueno. Tengo 41 años. Nací en Lima. Terminé el colegio y estudié Administración de Empresas en la Universidad de Lima. En ese momento no había universidad en Perú que enseñara modas. Mi segunda carrera fue Diseño de Modas en Barcelona”.

– “Voy 14 años en este trabajo, normalmente hago dos colecciones al año; entonces, por lo menos tengo 28 colecciones. Toda la influencia que tengo para mi trabajo tiene que ver con el arte plástico. En mi casa siempre el arte ha estado muy presente”.

– “Se viene una nueva colección para Andrea Llosa personal, y también la búsqueda de otras colaboraciones. Con mi trabajo me gusta generar libertad al vestir. Vendo en cinco tiendas: Miami, Guatemala, Panamá, Colombia y en Perú tengo mi showroom. Estoy en Instagram como @andreallosaofficial”.


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