Claudio Ordóñez: Tres elementos para una inversión exitosa de TI

Hombre de traje azul posando para foto

Con cada vez más datos disponibles y un mercado cada vez más cambiante, puede ser difícil ver un camino claro en la inversión exitosa que hacen las empresas en tecnología. Y la visibilidad es hoy más importante que nunca porque, producto de la pandemia, hoy todo negocio es tecnológico. Los ejecutivos chilenos reconocen esto último y, de acuerdo con el estudio de Accenture, Technology Vision 2021, 85% afirma que hoy su arquitectura tecnológica es clave para el éxito de su organización.

En este contexto, el resultado del benchmark es un dato interesante, pero no es definitivo. Establecer presupuestos basados en puntos de referencia ocurre más a menudo de lo que debería; no es la mejor práctica. Aunque dos empresas puedan tener la misma posición de referencia, pueden diferir mucho en cuanto a la funcionalidad soportada, el nivel y la calidad del servicio y la deuda técnica. Un punto de referencia por sí solo no nos dice lo que obtenemos de las inversiones.

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Inversión en TI

Para alinear el gasto en tecnología a la estrategia de negocio, la información financiera debe responder a muchas preguntas, no sólo a una. Por ejemplo, el coste total de propiedad (TCO) de un servicio o elemento tecnológico. Muchos estarán de acuerdo en que se trata de una capacidad de gasto bastante avanzada. Pero no todas las empresas la construyen de forma que se maximice su utilidad. La mayoría de nuestros esfuerzos por comprender el gasto en tecnología, los puntos de referencia y el costo total de propiedad son en realidad notas a pie de página para responder a la principal pregunta que se plantean constantemente las organizaciones: ¿Estamos gastando la cantidad adecuada en tecnología? Con la previsión de que la inversión mundial en TI crezca un 9% en 2021, según Gartner, esta pregunta es especialmente pertinente.

Hay tres consideraciones centrales a la hora de medir el gasto en tecnología. Primero, se debe optimizar el costo unitario por servicio. Con la combinación adecuada de datos financieros y operativos, se responde a las preguntas correctas y se gestiona mejor el gasto continuo

En segundo lugar, es necesario optimizar las inversiones de forma holística. Las empresas deben invertir sus fondos discrecionales en las mejores iniciativas disponibles: las inversiones que tendrán el mayor impacto en el éxito de la organización. Si esto se hace de forma transparente, la dirección estará de acuerdo en que estos fondos están bien gastados.

Definir expectativas

Finalmente, las compañías deben comprender el nivel de servicio y las capacidades habilitadas. Tenemos que saber qué obtenemos por el dinero en términos de servicios, productos y capacidades; cómo cambia con el tiempo y cómo afecta al gasto en curso. Para ello, hay que definir las expectativas de servicio o producto y luego medirlas.

Las empresas que tienen la capacidad de medir el costo unitario del servicio, optimizar las inversiones interempresariales y comprender qué capacidades de servicio y producto obtienen, tendrán ventaja para enfrentar el mercado cambiante que nos dejó la pandemia, de mano de las tecnología. Con la seguridad de que están al tanto de su gasto en tecnología y de que tienen armonía en las métricas, los líderes pueden centrarse en lo que realmente cuenta: alcanzar sus prioridades tecnológicas.


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