Las viejas zapatillas de un niño que salvaron a un imperio: LEGO

Iván Fernández Amil

Por: Iván Fernández Amil

A finales de la década de 1990 el gigante de los juguetes, the LEGO Group comenzó a acusar una gran caída en ventas y beneficios. La dirección de la empresa se dio cuenta de que los jóvenes se estaban volviendo más impacientes, más impulsivos y nerviosos. Parecían no estar ya interesados en pasar tiempo juntando sus bloques de plástico.


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Los estudios de mercado mostraban que los videojuegos estaban reemplazando a los juguetes tradicionales. Los niños buscaban la emoción rápida y fácil, por lo que la respuesta de LEGO fue reducir la cantidad de bloques en sus juegos y hacerlos más grandes.

Pero el efecto fue el contrario: Las ventas cayeron en picado.
Ya no sabían qué hacer. Los estudios de mercado no ayudaban, sino todo lo contrario, así que gastaron su último cartucho y decidieron actuar realizando su propia investigación de campo con la que acercarse a los niños que jugaban con sus bloques, para intentar darle un giro a la situación.

Visitaron a cientos de jóvenes consiguiendo interesantes ideas, pero la solución llegó cuando hablaron con un niño de 11 años cuyo mayor tesoro eran unas viejas, raídas y desgastadas zapatillas adidas.

¿Pero por qué estas sucias y destrozadas zapatillas eran su pertenencia más preciada?
Este niño era fan de Lego y del patinaje y cuando le preguntaron por su objeto favorito señaló aquellas zapatillas con las que se había convertido en uno de los mejores patinadores de su barrio. Las zapatillas de deporte eran la prueba de su esfuerzo y la evidencia ante el mundo de su talento. Le había llevado horas y horas de práctica, determinación y aplicación convertirse en el mejor, por lo que sus zapatillas marcadas, viejas y destrozadas, eran como un trofeo de todo aquello.

En LEGO estaban equivocados y los estudios de mercado también. Los niños no tenían miedo a dedicar horas y esfuerzo mental y físico para ganar o alcanzar un objetivo, tan solo preferían enfrentarse a un desafío difícil que trajera consigo los elogios de sus compañeros y amigos. Simplemente necesitaban retos, desafíos y reconocimiento.

LEGO, entonces, supo qué debía hacer.

Rediseñaron sus ladrillos, haciéndolos más pequeños y con más detalles para que las construcciones fueran más difíciles y complicadas, para que cada vez que un niño construyera algo con ellos demostrara el dominio y la destreza que tenía. Al igual que las zapatillas de aquel niño, sus construcciones serían sus conquistas.

En 2004 la deuda de LEGO había alcanzado los 1.000 millones de dólares y habían despedido a más de 2.000 personas en todo el mundo. En 2014, tras el estreno de su primera película, las ventas de LEGO superaron los 2.000 millones de dólares, alzándose, por primera vez en su historia, por encima de Mattel, Inc., convirtiéndose en el mayor fabricante de juguetes del mundo.

Y todo gracias al mayor tesoro de un niño de 11 años: sus zapatillas.
Nunca te olvides:

Reta, desafía y reconoce el trabajo. Es la mejor manera de obtener resultados


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