Las tiendas de barrio no son solo comercios

Tienda con productos, hombre en mostrador con tapaboca, máscara facial y delantal verde

Ayer fui testigo de una maravillosa atención a una abuelita en una ferretería del barrio de Moratalaz de Madrid, el barrio donde viven mis suegros y el de la población de mayor edad media de todo Madrid.

La persona que atendía tras el mostrador ayudó a Carmen, así se llama la abuelita, a comprobar el funcionamiento de unas bombillas que traía de casa y le aconsejó cuál era el modelo de bombilla más idóneo para su sustitución, todo ello con una dulzura, paciencia y amabilidad que me conmovió.

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A la hora de pagar, apenas eran 5 euros, Carmen pagó con un billete de 50€, no tenía tarjeta bancaria y la dependienta tuvo que salir a la frutería de al lado para que le dieran cambio.

«Gracias, hija, así tengo suelto para comprar el pan».

Las tiendas de barrio no son solo comercios, cumplen una labor social imprescindible para nuestros mayores, cubren servicios que otras entidades abandonan, prestan ayuda, consejo y, lo más importante, les hacen sentirse útiles.

Gracias, Ferretería Diego de Moratalaz.

Gracias, tiendas de barrio.


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