La transformación digital y las dudas obsoletas

 

Una de las dudas más recurrentes de los gerentes de empresas de todos los tamaños era, hasta hace poco, cuál era el mejor momento para la organización para invertir en tecnología: cuando existía un buen contexto económico global y, por ende, más presupuesto y menos riesgos para invertir; o en el momento en que se daba una contracción en el mercado, cuando hay que ser más innovador y reducir al máximo los costos.

Aunque la pregunta es interesante, en especial, si miramos la realidad económica de nuestra región, está obsoleta. Y lo está tanto desde un punto de vista del negocio como de la tecnología. En el primer sentido, cualquier negocio, independiente del sector y tamaño, tiene en la actualidad como obligación permanente la innovación, entendiéndola como un factor determinante para mejorar su nivel de competitividad e incluso, en algunos casos, como una cuestión de subsistencia.

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Asimismo, el transformar costos fijos en variables, así como el externalizar procesos y el reducir costos operativos, entre otros objetivos, son hoy búsquedas constantes para cualquier organización.

Lo positivo es que gran parte de lo que se menciona ha tenido que ver, desde hace muchas décadas, con la tecnología. Al momento de adquirir hardware y software no pocas organizaciones debían asumir contratos que implicaban “amarres” con proveedores y poca flexibilidad para innovar. En el mejor de los casos, la tecnología solucionaba problemáticas presentes y ofrecía respuestas para un período acotado de tiempo, a veces de varios años, a partir de proyecciones teóricas de las necesidades futuras.

En los casos en que esas proyecciones fallaban, la tecnología quedaba “corta” al poco tiempo o, por el contrario, resultaba totalmente exagerada, lo que redundaba en una capacidad ociosa de la infraestructura de TI, con costos de mantenimiento y administración en total desacuerdo con la realidad.

Hoy todo ha cambiado, porque el rol de las TI y la propia industria de las TI han variado. La tecnología ya no es un “soporte” o un “habilitador” del negocio sino que se ha ido convirtiendo en algo fundamental; la tecnología es hoy parte de la estrategia del negocio, relacionada directamente con la productividad y la competitividad de éste, y con toda la cadena de valor. Pero todavía hay más.

¿Ha oído hablar de “Transformación Digital” (DX) del Negocio o de “Negocios Algorítmicos” (Algorithmic Business)? El año que inicia comenzaremos a familiarizarnos con estos términos u otros similares, todos referidos a la aceleración de los procesos de cambio generados por el Cloud Computing, el Big Data, la Internet de las Cosas (IoT), el Social Business y la movilidad.

El proceso de transformación obligará a las empresas de todos los sectores a adoptar muy pronto estrategias digitales, las cuales no sólo les permitirán generar más beneficios tangibles en sus procesos, sino que harán posible que ellas encuentren nuevas plataformas para generar ingresos, es decir, harán que la tecnología agregue, como nunca antes, valor al negocio. Para dimensionar esto, una sola cifra: Gartner considera que para el año 2020 los ingresos digitales de las empresas crecerán en un 80%.

¿Estamos hablando de algo futurista o que afectará sólo a algunos sectores? No, porque abarcará a todas las industrias y porque hoy las TI ya no son sinónimo de hardware y software, como antaño, sino de servicios, los cuales permiten acelerar el proceso para que las organizaciones puedan capitalizar las oportunidades de la digitalización. Lo mejor de todo: son servicios basados en el Cloud, es decir, sin límites y con capacidad para ajustarse a las necesidades propias de cada organización en cualquier momento y lugar, adaptándose a sus ciclos de negocios con total agilidad, incluso, en muchos casos, con un esquema de pagos flexibles o bajo demanda.

En consecuencia, la inversión en tecnología dejó de estar asociada a incertidumbre o riesgo presupuestario, para convertirse con nitidez en sinónimo de innovación y de agregar valor al negocio. Este 2016, haya mayor o menor dinamismo en su sector o mercado, usted debe tomar desde ya nota del significado de la transformación digital que vivirá, tarde o temprano, su organización. Se trata de un proceso que ya no admite preguntas obsoletas. Si usted quiere que su empresa se fortalezca y esté preparada para este profundo proceso de transformación, debe partir por entender que tecnología y negocio sólo son dos caras de una misma moneda.

 

David Iaccobucci

 

Por David Iaccobucci, director de Ventas en Level 3 Communications, Chile.


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