La importancia de empoderar a las mujeres tras la pandemia

grupo de mujeres

La pandemia del coronavirus cambió la forma en la que vivimos y ha dejado secuelas que probablemente nos acompañarán por décadas. Esas repercusiones las podemos ver de cerca en nuestros hogares, con nuestras familias y amigos, pero también en la sociedad y en la economía.

Y mirando ese escenario general, es probable que sean las mujeres quienes hayan quedado más afectadas tras los más de dos años de pandemia.

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Convengamos en que ellas ya venían con una carga pesada, ya que por décadas han debido compatibilizar la vida familiar y el cuidado de los hijos con el trabajo remunerado, viéndose obligadas muchas veces a abandonar sus aspiraciones profesionales. 

Y la pandemia sólo profundizó esa brecha. Con las escuelas cerradas, muchas mujeres que trabajaban fuera del hogar debieron renunciar a sus labores para cuidar a sus hijos, mientras que otras quedaron repentinamente sin trabajo debido a que prestaban servicios en áreas que debieron dejar de operar.

La situación es tal que, según un reporte de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la pandemia produjo un retroceso de 10 años en la participación laboral de las mujeres en la región. 

Así, por ejemplo, en 2020, que fue el año más complejo de la pandemia, la participación laboral de las mujeres en América Latina se situó en 46% (versus el 69% de los hombres), lo que representa una caída de seis puntos porcentuales en comparación a 2019, cuando el 52% de las mujeres tenía empleo fuera del hogar.

Se calcula, además, que la tasa de desocupación de ellas llegó al 12% en 2020, porcentaje que se eleva al 22,2% si se asume la misma tasa de participación laboral de 2019.

El escenario es preocupante y por lo mismo es crucial que todos, desde las autoridades hasta las empresas y las ONGs, trabajemos en conjunto para generar un cambio en la tendencia, de manera de allanar el camino para que más mujeres puedan desarrollarse tanto personal como profesionalmente.

Muchos ya han acogido ese desafío. Es el caso de la Fundación Familias Power que desde hace un par de años viene realizando una destacada labor de apoyo a niños y familias vulnerables.

Uno de sus focos es el empoderamiento femenino y por eso mismo crearon el programa Círculo de Mujeres Power, que busca potenciar a las madres como líderes comunitarias.

Para que estos esfuerzos tengan efectos reales es importante también contar con el apoyo de la empresa. Así lo hemos entendido en Cervecería AB InBev, y quisimos convertir la inclusión laboral femenina en uno de nuestros focos estratégicos.

Así, como parte de nuestra política de sostenibilidad, asumimos el compromiso de apoyar este programa que, en esta versión, busca impactar positivamente en la vida de 20 madres de Quilicura, comuna en las que además se encuentra nuestra planta.

Además de participar de mentorías y actividades, estas mujeres también recibirán capacitaciones del equipo de Cervecería AB InBev, con el propósito de que algunas de ellas puedan sumarse a la operación de la compañía.

Como empresa estamos comprometidos con el desarrollo sostenible y queremos ser parte de la solución a los problemas. Creemos que iniciativas como estas, en las que diversos actores trabajan unidos, son las que terminarán marcando la diferencia.

Nuestro compromiso es seguir soñando en grande para crear un futuro con más motivos para brindar, y queremos extender esa misma invitación a más empresas y organizaciones. Si todos hacemos un esfuerzo conjunto podremos generar cambios reales, que terminarán impactando positivamente en la vida de las personas.

Isidora Ibáñez, gerente de Asuntos Públicos de Cervecería AB InBev.


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