La evolución de la experiencia que promete el metaverso

Mauricio Blanco

Por Mauricio Blanco- Director Ejecutivo de Accenture Chile

Antes de 2012, la mayoría de la gente pensaba en lo «digital» simplemente como lo opuesto a lo «analógico»: un CD digital frente a un disco de vinilo de larga duración o un DVD frente a una cinta VHS. Ahora estamos en el precipicio de la próxima gran era: el Metaverso.

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Sin duda, el metaverso es un tema candente, pero ¿qué es exactamente? El metaverso es Internet, mejorado y actualizado para ofrecer constantemente contenidos en 3D, información y experiencias organizadas espacialmente y comunicación sincrónica en tiempo real. Es importante destacar que no hay «un» metaverso. El término abarca varias manifestaciones de la próxima generación de Internet.

El siguiente paso es una mezcla más profunda de realidad virtual y física habilitada por hologramas y otras tecnologías para proporcionar una experiencia combinada sin problemas. Más allá están las experiencias virtuales totalmente inmersivas. Una de ellas es la de Oculus, en la que se entra en una realidad virtual ad hoc que puede ser como nuestro mundo real… o puede ser algo completamente diferente. Las versiones extremas de esto son los mundos 3D persistentes y virtuales: los «metamundos» o «metauniversos» reales.
Las experiencias del metaverso suelen ser multipersonales, no sólo una extensión en 3D de la experiencia de navegación de una aplicación o sitio web. En otras palabras, permiten la participación de millones de personas. Es posible navegar libremente y con independencia de los demás, como en la vida real, pero en el metaentorno.

En algunos de estos metaambientes, el que anda por ahí sigue siendo el «tú real», pero está representado por un avatar. Los jugadores están acostumbrados a adoptar la imagen y la personalidad de un personaje en la historia de un mundo ficticio. Esa identidad puede ser la de un soldado en un campo de batalla ficticio o la de un personaje en un mundo de fantasía. Esto también me recuerda al movimiento del anime y a los millones de personas a las que les gusta hacer cosplay, vestirse en la vida real como sus personajes de avatar. En el metaverso, podemos crear nuestros avatares a nuestro gusto mientras interactuamos con los demás.

Creo que no hace falta decirlo: esto cambia fundamentalmente la forma en que tenemos que pensar en las aplicaciones y las experiencias que diseñamos para la gente. Para las marcas es un gran desafío, pero también una importante oportunidad. El metaverso dará a las empresas la capacidad de crear gemelos virtuales sin fisuras de todo el ciclo de vida del producto, lo que les permitirá diseñar y probar virtualmente nuevos enfoques antes de ejecutarlos en el mundo real. En el futuro, veremos más aplicaciones en tiempo real en las que los trabajadores, por ejemplo, podrán manejar a distancia las máquinas a través de sus gemelos virtuales.

En la experiencia del cliente, el metaverso potenciará al comercio electrónico y sumergirá profundamente nuestros sentidos, emociones y movimientos al relacionarnos con productos virtuales en espacios 3D persistentes (tanto físicos como virtuales). Las personas ya están demostrando una gran predisposición a adquirir productos digitales en todas las categorías, lo que abre nuevas formas de creación de valor y grandes oportunidades de margen para las empresas.

Las empresas chilenas reconocen la oportunidad que representa el metaverso y, de acuerdo con el estudio de Accenture, Technology Vision 2022, 57% de los ejecutivos chilenos está actualmente investigando sobre el metaverso, la cifra más alta de la región. La estrategia deberá estar sin duda en cómo esta herramienta -junto con otras tecnologías clave como la inteligencia artificial, la realidad aumentada y el internet de las cosas- nos permitirá impulsar experiencias únicas para las personas.


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