La Argentina que duele, una mirada desde el emprendedorismo

Buenos Aires
Argentina, Buenos Aires, Elevated view of Avenida 9 de Julio and Obelisk at sunset

Fuente: Montevideo.com.uy

Por: Walter Costa


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Ante el panorama negativo que presenta el país, una serie de propuestas y reclamos desde el sector productivo emprendedor.

¿Por qué Argentina sigue retrocediendo? Hoy sumergida en una de sus peores crisis, con índices escandalosos de inflación y pobreza. Parece envuelta en un espiral descendente que no tiene fin.

Argentina carga con problemas estructurales que trascienden a los gobiernos. Los cuales dejan en evidencia la falta de atención o cuanto menos la incapacidad para resolverlos. Con el agravante de que los políticos pasan, los problemas quedan y el declive es cada vez mayor.

La inflación es uno de los más inquietantes. En septiembre la inflación mensual fue del 6,2%. Los pronósticos anuncian que este año el índice será del 95%. Lo que nos ubicará entre los países con mayor inflación del mundo junto a Turquía, Sudán y Venezuela (según el FMI) Ligado a este último punto, la pobreza de acuerdo con el observatorio de la Universidad Católica Argentina será mayor en el tercer y cuarto trimestre de este año, peor que el 36,5% del primer semestre 2022 que indicó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC).

Esto provoca una serie de conflictos sociales que escalan con rapidez: el aumento del delito y la inseguridad en los grandes centros urbanos; los cortes, piquetes y protestas de las organizaciones sociales. Crece la bronca, la tensión y la violencia en todos los órdenes de la sociedad.

En ese contexto, los emprendedores nos arreglamos para hacer frente a muchas dificultades que tenemos en el funcionamiento diario de nuestras empresas. Estamos enfrascados en el día a día más que en los proyectos estratégicos. Puesto que en la Argentina de hoy es complejo planificar a mediano y largo plazo ya que los precios relativos de la economía se mueven constantemente. Lo que vendo hoy no sé a qué precio lo voy a reponer la próxima semana.

Por esta razón, se requiere una mayor estabilidad macroeconómica y un marco de previsibilidad. Contar con reglas de juego claras y sostenibles. También, establecer un diálogo sostenido con el sindicato, el Estado y los grupos de interés. El cual será necesario para llegar a acuerdos que garanticen la sustentabilidad de los negocios.

Las pymes son las mayores empleadoras del mundo (según la ONU generan entre el 60 al 70% del empleo). Dada su relevancia actual en la economía, el Estado debería apoyarlas y brindarles mayores incentivos para apalancarlas. Así, se activaría al máximo el potencial que tenemos los emprendedores para innovar y ser ese “destructor creativo” tal como lo definía Joseph Schumpeter.

En cuanto a los incentivos fiscales, desde mi sector se precisan algunos beneficios impositivos (temporales o por reinversión de capital), exenciones de impuestos, otorgamiento de créditos de línea productiva a tasa subsidiada, con requisitos mínimos, tiempo de gracia y plazos prolongados. Asimismo, resulta imperioso que el Estado haga reformas en las leyes laborales para detener a la “industria del juicio”, que pone en jaque a nuestras empresas y desalienta la contratación de empleados. La clave está en balancear la flexibilidad laboral con la protección integra del trabajador.

Por otra parte, hace falta que el Estado simplifique la burocracia. Según el informe Doing Business, que elabora el Banco Mundial, la Argentina está en el puesto 126 y Uruguay 101. Este es un ranking que clasifica a los países según la facilidad que ofrecen para hacer negocios. El emprendedor se enfrenta a procedimientos largos, enmarañados y muy costosos.

Les cuento mi experiencia, hace más de un año registré mi marca en el INPI, y aún está en proceso. De igual modo, ya pasaron seis meses que inicié el RNE y RNPA con igual resultado. Causa desánimo, no les voy a mentir. Todo conspira contra el tiempo y las energías del emprendedor.

Por todo lo señalado, la Argentina hoy duele. Duele que no se promueva la cultura del trabajo. Que la educación no sea la prioridad número uno. Duele la desidia, la corrupción, que la meritocracia se ponga en dudas. Duele el fenómeno migratorio de los jóvenes que se van del país en búsqueda de mejores oportunidades. Duele la pobreza estructural, la falta de futuro que se percibe. La grieta ya no sólo existe entre los partidos más representativos, sino, además, dentro de ellos. Duele tanta infraestructura abandonada ante la falta de accesos, más puertos y conectividad. Como emprendedores necesitamos líderes que nos inspiren con el ejemplo.

Permítame lector dejarle en claro que no tengo afiliación partidaria alguna, ni simpatía por ningún bando. Y qué, pese a todas las adversidades, soy muy optimista en relación con la Argentina. Y cómo no serlo, si tenemos doce unicornios (empresas que valen más de 1000M USD), lo cual me llena de orgullo. Además, contamos con los recursos naturales y el talento humano. Si hasta Endeavor nació aquí. En concreto, me imagino una Argentina próspera y pujante; en este sentido, pedimos mayor libertad para hacer nuestro trabajo, seguridad jurídica y hacer foco en el futuro.

Como dijo hace poco Pepe Mujica “La Argentina duele, cuando uno la ve de lejos”. Imagínense lo que duele para quiénes como yo, amamos a esta tierra y no creemos que la salida se encuentre en Ezeiza.

 

 


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