Hacia la gestión de riesgos inteligente

Nicolás Goldstein

Por Nicolás Goldstein, Presidente Ejecutivo de Accenture Chile

Requisitos normativos complejos. Innovación digital. Fuerzas laborales dinámicas. Son tiempos difíciles para la gestión de riesgos de las empresas. Deben navegar por un panorama rápidamente cambiante, al tiempo que intentan gestionar los costos. Pero una gestión de riesgos impulsada por la tecnología puede marcar la diferencia. Se trata de avanzar hacia la inteligencia operativa.

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Hay algunos riesgos financieros y no financieros que siempre han existido, pero ahora hay riesgos nuevos y emergentes en torno a la ciberseguridad, la privacidad de los datos y los criterios ESG (Environmental, Social, Corporate Governance). Y la pandemia no ha hecho más que exacerbar esos riesgos debido a la incertidumbre económica, las interrupciones en la cadena de suministro y el paso al trabajo a distancia.

La gestión de estos riesgos implica poner en marcha un número cada vez mayor de controles y procesos de cumplimiento. En la mayoría de las organizaciones actuales, las pruebas de controles, cumplimiento y calidad se realizan manualmente porque los equipos de gestión de riesgos no han adoptado la última y mejor tecnología. Por ejemplo, un estudio reciente de Accenture mostró que más de la mitad de las empresas a nivel mundial no utilizan la nube para gestionar el riesgo. Al adoptar cloud, las compañías pueden beneficiarse de la agilidad que aporta a la gestión de riesgos, al tiempo que reducen los costos.

Ha llegado el momento de reducir los procesos manuales y sustituirlos por una plataforma modular integrada, impulsada por la automatización del control, capaz de probar y hacer un seguimiento de los procesos de principio a fin. Hoy tecnologías como los gemelos digitales nos permiten prever los problemas y su corrección. El muestreo automatizado puede conducir a resultados más rápidos y fiables.

La tecnología más reciente que se despliega para automatizar las pruebas de los controles y los informes reduce los costos y mejora la precisión. Y libera a los profesionales del riesgo para que se centren en las amenazas nuevas y emergentes. Por ejemplo, la digitalización y automatización de los controles de conocimiento del cliente puede facilitar el seguimiento y la notificación de los riesgos. O en un centro de llamadas, la integración de la inteligencia artificial y el muestreo automatizado puede aumentar el número de llamadas que se pueden revisar de aproximadamente 30 al día a 300.

Los paneles de control hechos a medida son otra parte importante de la solución. Pueden proporcionar un análisis de tendencias y mostrar dónde hay oportunidades de mejora. Se pueden utilizar cuadros de mando independientes para planificar, seguir y ejecutar los requisitos de control.

Sin embargo, más allá de la automatización y los cuadros de mando de control, las empresas necesitan una gobernanza de control eficaz. Todo modelo de gobernanza sólido debe abarcar las cuestiones operativas, tácticas y estratégicas para ayudar a obtener los resultados adecuados.

Es importante profundizar, identificando los riesgos no sólo a nivel de unidad de negocio o de proceso, sino a nivel de actividad específica. Ser consciente de la gran responsabilidad de la función de control ayuda a reducir los errores y a aumentar el cumplimiento. Es imprescindible que los empleados que realizan tareas de control y cumplimiento reciban una formación eficaz y continua. Y los colaboradores de todos los niveles de la empresa deben comprender el impacto del incumplimiento.

Con una gestión de riesgos inteligente, las empresas pueden obtener un ahorro de costos de hasta 50%. Para las compañías que luchan por gestionar los riesgos en curso de una manera rentable, es hora de adoptar un enfoque proactivo e implementar esta nueva línea de defensa.


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