El mundo que podríamos ver en el 2024: un panorama reconfigurado

Roberto Busel, Presidente del Consejo de Administración NMC Chile en NMC sa

«El mundo que podríamos ver en el 2024: un panorama reconfigurado», es el tema que nos propone Roberto Busel, Presidente del Consejo de Administración NMC Chile en NMC sa.

Los analistas y expertos economistas tuvieron un 2023 con varias inexactitudes en sus llamados a una recesión mundial que nunca llegó. El mundo tuvo la oportunidad de ver que las cosas resultaron mucho mejor de lo esperado para la economía y los mercados globales, salvo en el caso de China cuando a finales del 2022, tras meses de brutales confinamientos, Xi Jinping finalmente estuvo dispuesto a abandonar el Covid Cero y la economía china estuvo a punto de recuperarse, sin embargo, se estancó. Ahora, la mayoría de los pronosticadores predicen que su economía crecerá menos del 5% en 2024.


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Utilizando la clasificación de ingresos del Banco Mundial, el mundo actualmente se compone de 26 economías de ingresos bajos, 108 de ingresos medios y 83 de ingresos altos. Los países de ingresos medios representan el 40% de la actividad económica mundial, el 50% de la población extremadamente pobre del mundo y el 60% de las emisiones globales de CO2. Los países de ingresos medios tendrán que hacer milagros si quieren desarrollarse al ritmo de economías que crecieron hasta alcanzar ingresos altos en tiempos mejores y tendrán que transformar radicalmente las empresas, satisfacer las expectativas de una clase media inquieta y hacer la transición hacia fuentes de energía con intensidades de emisiones mucho más bajas que las que utilizaban los países ricos de hoy cuando tenían economías de ingresos medios.

La geopolítica volverá a cobrar importancia, a medida que aumenten las tensiones entre Estados Unidos y China y continúen las guerras en Ucrania y Medio Oriente. La inflación caerá y las tasas de interés se estabilizarán. Los problemas en la cadena de suministro se aliviarán, junto con los precios de las materias primas, pero el PIB mundial crecerá sólo un 2,2%. A las economías en desarrollo les irá mejor, y China perderá inversiones corporativas frente a sus competidores.

La industria automovilística seguirá a baja velocidad en 2024 con ventas mundiales que no alcanzarán a los niveles previos a la pandemia. Los vehículos eléctricos avanzarán a toda velocidad y el 25% de los automóviles nuevos serán enchufables, siendo China el país que venda más unidades en el planeta.

Mientras Ucrania siga en guerra, las potencias militares aumentarán los presupuestos de defensa y se espera que alrededor de un tercio de los miembros de la OTAN alcancen el objetivo de gastar más del 2% del PIB en defensa. El miedo a China impulsará el gasto en defensa en Asia. Filipinas planea un aumento de dos dígitos, Japón un presupuesto récord. Taiwán ampliará el servicio militar obligatorio y desarrollará defensas anti-drones. India, que sigue siendo el mayor comprador de armamento ruso, cubrirá sus apuestas con pedidos de países occidentales.

Aunque el uso de energía renovable aumentará un 11% hasta alcanzar un nuevo máximo, los combustibles fósiles cubrirán alrededor del 80% de la demanda de energía en 2024. El consumo de petróleo crecerá un 1% a medida que las economías se recuperen. Pero una mayor producción en Arabia Saudita y Estados Unidos mantendrá los precios del petróleo por debajo de 85 dólares el barril. El uso de carbón y gas también aumentará, a pesar de las dudas de los inversionistas sobre el carbón. La Unión Europea entregará subsidios en virtud de su Pacto Verde y Estados Unidos buscará las maneras de ahorrar energía y presionará hacia el consumo de energía eólica y solar que debiese duplicarse comparado al logrado en 2019.

El costo de producir energía renovable caerá, pero seguirá estando sobre un 15% de los niveles de 2020. Se abrirán nuevos reactores nucleares en países como Bangladesh y Turquía. La inversión en hidrógeno aumentará en Alemania y Jordania. La energía nuclear y las energías renovables en su conjunto proporcionarán el 20% de toda la energía mundial. La gran barrera para seguir creciendo será el cambio climático, a medida que las sequías frenen el flujo de la energía hidroeléctrica.

Los aumentos de las tasas de interés se estancarán en 2024 y las ganancias de muchos bancos disminuirán. La reducción de los ingresos netos por intereses y los impactos en las carteras de propiedades comerciales perjudicarán a los banqueros norteamericanos. La mayoría de los bancos de la Unión Europea verán caer los préstamos incobrables después de un difícil 2023 y reducirán su dependencia del Banco Central mediante la emisión de deuda. En las finanzas asiáticas, India ganará terreno. Las regulaciones se endurecerán en todas las finanzas. La implementación de las reglas de riesgo bancario de Basilea III entrará en su fase final en dos tercios de los países. Estados Unidos aumentará los requisitos del capital bancario y las aseguradoras enfrentarán nuevas reglas de capital y cumplimientos de exigencias climáticas.

Veremos muchos riesgos para los suministros de alimentos del mundo debido a las guerras y el cambio climático y la incertidumbre será grande en el cinturón del Mar Negro con posibles bloqueos rusos de las exportaciones de cereales de Ucrania, lo que podría poner en peligro los suministros mundiales. El fenómeno de El Niño, causado por el calentamiento de las aguas del océano Pacífico, producirá un clima errático que podría costarle a la economía mundial tres billones de dólares.

La amenaza del cambio climático para las empresas está creciendo constantemente. Es seguro que las temperaturas globales superarán los 1,5ºC por encima de los niveles preindustriales, y afectarán el rendimiento de los cultivos, frustrando las esperanzas de una caída de la inflación. Los inviernos cálidos y los veranos abrasadores perjudicarían a muchas empresas que van desde estaciones de esquí y construcción, donde la productividad laboral se verá afectada. Un mayor uso del aire acondicionado podría provocar cortes de electricidad en todo el mundo. Las primas de seguros de hogar aumentarían en áreas vulnerables a huracanes o incendios forestales.

La inversión en energía solar y eólica establecerá récords mundiales. Los países bálticos temerosos de los juegos de poder de Moscú, desvincularán sus redes de las rusas para unirlas a las de Europa central. Tesla y otros fabricantes de automóviles construirán un gran número de redes de carga. India construirá autopistas y su inversión igualará a la de Estados Unidos.

Después de un par de años lentos, el gasto global en TI se recuperará en 2024 y la inteligencia artificial será la palabra de moda. Las empresas recurrirán a la IA y otras tecnologías nuevas para mejorar la productividad, reducir costos y gestionar riesgos. La Unión Europea reforzará su status de regulador tecnológico global por defecto cuando la Ley de Mercados Digitales entre en plena vigencia en 2024. Los avances tecnológicos estimularán la demanda de semiconductores más avanzados.

La mayoría de los metales se encarecerán. El cobre brillará a medida que la inversión verde y la economía digital estimulen la demanda de cables eléctricos y baterías. Los precios del aluminio se verán impulsados por las empresas constructoras y los fabricantes de automóviles asiáticos. Los precios del acero también subirán. El oro y el platino brillarán a medida que los inversionistas busquen refugios seguros y las subidas de los tipos de interés se estanquen. Los mercados del litio podrían alcanzar un superávit a medida que Zimbabwe, que tiene grandes reservas, y otros aumenten su producción.

La disminución de la inflación hará que las ventas minoristas aumenten un 2% en términos reales en 2024, aproximadamente el doble que en 2023. Pero los consumidores no ignorarán fácilmente las altas tasas de interés, la reducción del ahorro y el aumento de los impagos de las tarjetas de crédito. Los mercados minoristas occidentales volverán a estar débiles.

A medida que nos acercamos a 2024, es casi seguro que tendremos nuevos riesgos donde deberemos incorporar a la ecuación una elección presidencial en Estados Unidos, una China que seguirá equilibrando los intereses contrapuestos de aliviar el apalancamiento en el sector inmobiliario mientras apoya su consumo interno y con dos guerras en curso que plantearán nuevos problemas geopolíticos.

Lo más probable y posible que en el 2024 aparezcan puntos de inflamación en el planeta.

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