El desafío del trabajo en el Futuro

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Entre inflación, crisis logísticas y transformaciones tecnológicas, la economía está tensionada, lo que ha permitido la urgencia de interesantes discusiones. Una de ellas es la del trabajo decente y crecimiento económico (ODS8). En esta línea, la última encuesta de Empleo UC da cuenta de un número total de ocupados es de 9,16 millones, cifra que por primera vez supera el número de trabajadores ocupados, registrados antes de la pandemia de Covid-19, lo que traducimos en un dato muy positivo, de gran aliento e importancia, en términos de perspectivas futuras, de corto y largo plazo para una reactivación sostenible.

Pero, al prospectar escenarios futuros, no basta con cuantificar las cantidades de ocupados, también debemos desafiar el lugar del trabajo en el futuro.

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Si pensamos en las bases actuales, la idea del trabajo moderno construye una distinción respecto del “no trabajo” como un negativo valórico; del detenerse como categoría de la flojera y de toda acción no monetizable. Es decir, si no estamos trabajando, o incluso si no estamos siendo suficientemente productivos (con estándares cada vez más altos) estamos fallando. A quien madruga, Dios le ayuda dicen…siempre y cuando madrugue para trabajar.

Esta idea rígida entrampa discusiones actuales de temas que parece seguimos evadiendo: las vacaciones como un tiempo crucial para nuestra salud mental y física; los tiempos de descanso diario como una ventana a otros modos de vida y no como puentes entre horas laborales; entre otros.

El costo de tener un país reventado se traduce en más licencias médicas, infelicidad y menos efectividad. En esta línea, un dato relevante es el aumento de las enfermedades de salud mental en el 2020, que representaron un 28,7% del total (1.730.263) de licencias médicas en Chile, casi 5 puntos más que en 2019. Y hoy esa tendencia sigue al alza. Esta situación se agrava en tiempos de encierro, incertidumbre y de escenarios económicos críticos.

En el futuro, ¿cómo se comparte el trabajo con el ocio, los espacios de creatividad, cuidado y crianza? Manejar esta inquietud nos permite salir del bucle en el que la discusión por las 40 horas solo es un problema de turnos de trabajo o montos de remuneraciones, para abrirnos, por ejemplo, a la preocupación por los tiempos en familia; pasar de ver vacaciones como un break antes de volver a producir, a un tiempo de realización diferente; mejorar el pre y post natal para madres y padres no solo como garantía de mantención del puesto de trabajo, sino por su vínculo con la crianza, la co responsabilidad y una infancia plena.

En un entorno en donde las organizaciones cada vez construyen más estrategias impulsadas por un propósito de triple impacto, no podemos seguir evitando el desafío de mirar a futuro sin desafiar el lugar del trabajo en nuestra sociedad, poniendo a prueba nuestra imaginación para pensar el lugar del ocio, el descanso y el encuentro como un momento de valor en sí mismo.


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