El comercio y la migración

Argenis González Salas

Por Argenis José González Salas- Presidente de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo.

Para quienes salen de su país, la esperanza la cifran en muchos casos, en poder vivir del comercio, la visión de tener algo propio, empezar paulatinamente. La mayoría, vende todo lo que tienen, como quemando las posibilidades de volver, e imponerse una apuesta del todo por el todo.

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En Venezuela, los primeros años de migración masiva, hubo ventas de personas allegadas que vendían sus propiedades en $700 sin un plan de migración claro, algunos con exitosos frutos en el extranjero, otros de vuelta con las manos más vacías de su punto de partida, teniendo en cuenta que si no vendían, personas sin escrúpulos se apoderarían delictivamente de sus bienes.

Una tarea difícil es la adaptación a nuevas culturas, reglas, leyes, el tener que adaptarse a las normas del país a donde llegan o por donde pasan, porque saben que si incurren en actos ilícitos y son descubiertos, recibirán las sanciones implacablemente como dicen las informaciones internacionales.

En ese sentido, los discursos que los jefes de estado llevan a la ONU (Organización de las Naciones Unidas) y su respeto, cierto o falso de los derechos humanos, pueden invocar que todos los ciudadanos hayan ingresado legal o ilegalmente, se exponen a las expulsiones ejecutivas al trabajo en cualquier sitio.

El discurso político al rescate

Los políticos han sabido armar en sus discursos maravillosos, el planteamiento ideal de soluciones, todo queda en palabras, pero la realidad siempre es distinta, el extranjero en apuros está con la esperanza de ser un ciudadano legal, pero a mucho costo, a mucho tiempo de espera, saben que sólo pueden lograr su sueño si aplican su inteligencia, como lo han hecho montones de migrantes, que han logrado alcanzar metas que sin el afán de sobrevivir no habrían podido explorar.


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