Cómo implementar una cultura que evite los accidentes de trabajo

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  • En el marco del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, que se conmemora cada 28 de abril, las empresas no deben olvidar que un incidente laboral es prevenible si se tienen la cultura y las métricas adecuadas para ello.

 

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) aprovecha, cada año, el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo para recordar a las empresas y los empresarios la importancia de contar con una cultura de prevención de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

De acuerdo con la OIT, a diario ocurren cerca de 868 mil accidentes de trabajo o se producen enfermedades relacionadas con la actividad laboral en el mundo, y en nuestro país, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reporta poco más de 400 mil casos anualmente.

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Asimismo, la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) estima que si una persona labora 11 horas al día, es dos veces más propensa a padecer de fatiga crónica, y si lo hace durante 55 horas a la semana, su riesgo de sufrir un infarto al miocardio es 33% mayor que el de quien modera su actividad productiva.

Incluso, el síndrome del agotamiento profesional, también conocido como burnout, está catalogado como un padecimiento laboral por la OMS, y se estima que 75% de las personas trabajadoras en el país ha presentado los efectos de un estrés laboral crónico.

México tiene 43 normas oficiales relativas a la seguridad y la salud en el trabajo, entre las que destacan por su reciente adopción la NOM 035 –de factores de riesgo psicosociales– y la NOM 036 –de ergonomía–. De ambas, los lineamientos establecen las condiciones mínimas necesarias para la prevención de riesgos en el trabajo.

No sólo es prevenir accidentes, es usar la data a favor

Fernando Calderón, Managing Director de MIDOT México, advierte que el foco de la seguridad y la salud en el trabajo no radica en reducir o evitar los riesgos, sino en que la cultura de prevención debe ser el hilo conductor para lograr el mayor número de impactos positivos en la gente, en el liderazgo y en la propia organización como un todo.

“En pocas palabras, se trata de implementar las estrategias y herramientas que involucren más allá de la seguridad física. Es procurar una empresa en la cual nos entendemos, nos cuidamos y nos protegemos todos, es decir, cómo se complementan los departamentos operativos con los administrativos”, explica el ejecutivo.

Hoy día existen diversas métricas y auditorías de gestión que pueden evaluar determinados resultados, por ejemplo, el índice de frecuencia y gravedad de los accidentes, las acciones operativas y los acuerdos, cumplimiento e impacto de estrategias propuestas desde los comités responsables de su instrumentación.

“Actualmente es de suma importancia que los gerentes conozcan qué situaciones afectan a sus colaboradores y que mejoren la comunicación con ellos, conocer su estadio cultural, saber qué necesitan para que optimicen su desempeño y procedimientos al 100%”, añade Calderón.

Además, considera que desarrollar las habilidades y conocimientos no sólo ayudará en la métrica de seguridad, sino que impulsará la productividad de la empresa y mejorará el vínculo entre salud mental y física, por lo que “al mantener al personal más capacitado, la organización será más productiva, más segura y los indicadores cuantitativos, cualitativos y de transformación ayudarán a mejorar los indicadores de negocio”.

Las cifras provenientes de encuestas de MIDOT –bajo el programa Safetytest– revelan que más del 60% de las pérdidas mayores de una empresa se originan en un grupo específico del personal: concretamente, entre 10 y 25% de los empleados generan pérdidas graves por enfermedad o accidentes muy serios.

Durante los últimos 12 meses, específicamente, las empresas que han evaluado a su personal encontraron que:

  • 9% se halla en zona de riesgo
  • 31% se ubica en zona de control
  • 49% está en zona de seguridad
  • 8% del personal evaluado permanece en la zona independiente

De acuerdo con el IMSS, los accidentes laborales más comunes pueden ser generados por:

  • Métodos de trabajo y procedimientos de trabajo incorrectos
  • Defectos en los equipos, maquinarias, herramientas de trabajo e instalaciones
  • Incorrecta colocación de los materiales o productos en las áreas de trabajo
  • Maquinarias y herramientas en mal estado
  • Instalaciones con deficiente mantenimiento
  • Falta de orden y limpieza en las áreas de trabajo

Capital Humano, un rol clave

Las áreas de Capital Humano juegan un papel clave, único, en la forma de aportar a la gestión e instrumentación de planes de prevención y seguridad. Principalmente respecto de ayudar a mejorar las relaciones humanas, colaborar en el buen entendimiento entre los equipos y generar ese mecanismo de engranajes necesario para que la inteligencia emocional se regule con el coeficiente intelectual entre todos: ingenieros, licenciados, operarios, directores y gerentes.

Lo pertinente es plantearse, de acuerdo con Calderón: “¿Cómo hacemos para que se conecten al compromiso de cuidarse y cuidar a otros, con un rol participativo? Éste es hoy el eje central de Capital Humano, y para esto se tienen hoy las herramientas que les ayudan a comprender esas dimensiones personales y conductuales”.

Finalmente, el análisis y la estadística son las más útiles herramientas para identificar dónde le duele a la organización, quién se siente presionado, estresado, desmotivado, en qué departamentos o qué niveles se deben ajustar, cuáles son las áreas conductuales o personales por mejorar; para el Managing Director de MIDOT, la respuesta “es tener en tus manos el conocimiento para desarrollar programas ‘quirúrgicos’ en gestión y operación de la seguridad en la organización”.


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