Cinco recomendaciones para que la banca avance en los criterios ESG

Nicolas Deino

Por Nicolás Deino, Director Ejecutivo para la Industria Financiera de Accenture Chile

Las calificaciones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) son imprescindibles tanto para los bancos como para las empresas que financian, por lo que es de gran importancia mejorar la transparencia de estas evaluaciones.

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Para mejorar el cumplimiento de las diferentes áreas de una organización, es necesario tener una mayor claridad del seguimiento de las calificaciones ESG. De esa forma, los bancos podrán financiar más eficientemente a empresas y proyectos que apoyen y promuevan un futuro sostenible. También podrán tener mayor compresión del compromiso de clientes corporativos con la sostenibilidad.

Para avanzar con mayor rapidez y eficiencia hacia los criterios ESG, la banca debe poner foco en cinco elementos clave. El primero es la coherencia y alcance. Los términos utilizados en las calificaciones ESG deberían ser revisados por el sector financiero para lograr garantizar coherencia y claridad en dichos términos. Así mismo, se debería incrementar el alcance que tienen estas calificaciones y ordenarlas según otras jurisdicciones internacionales.

El segundo es coordinación y colaboración. Tanto las agencias de calificación como las empresas de servicios financieros y los representantes políticos deberían trabajar en conjunto para crear una nueva normativa para avanzar de forma más eficiente en su cumplimiento.

El tercer elemento clave es la transparencia. Es importante que el sector de los servicios financieros desarrolle metodologías que permitan conocer y entender los objetivos de las calificaciones ESG, además de dar a conocer cómo las agencias las calculan. Otra recomendación es que se considere la posibilidad de dividir las categorías ambientales, sociales y de gobernanza en diferentes categorías discretas, lo que permitiría conocer con mayor profundidad la sostenibilidad de las organizaciones examinadas.

El cuarto es la estandarización de los datos. Para mejorar la calidad, coherencia y disponibilidad de los datos utilizados en las calificaciones ESG, los diferentes participantes del sector financiero deberán colaborar y trabajar en conjunto. Además, se debe cumplir con los requisitos mundiales como los difundidos por el Consejo Internacional de Normas de Sostenibilidad para la recopilación y divulgación de datos ESG.

Finalmente, está la protección de los inversores. Es importante que las agencias de calificación distingan los productos que miden el riesgo ESG de los que calculan el impacto ESG ya que suele haber una confusión entre ambas de parte de los inversores. Por un lado, los productos de riesgo ESG calculan los factores que podrían tener un impacto en el rendimiento de una organización, a diferencia de las calificaciones de impacto ESG que determinan el impacto medioambiental y social de una organización. Además, es fundamental que los reguladores garanticen una declaración de las agencias de calificaciones ESG en caso de cualquier posible conflicto de interés.

Una regulación reflexiva y pragmática de las calificaciones ESG es necesaria para la industria financiera. Si se sigue este camino, se podrá garantizar al sector de servicios financieros que los datos y análisis ESG que requieren son fiables y de confianza. Esta garantía es vital, ya que, sin ella, los bancos no serán capaces de garantizar la integridad de sus iniciativas de sostenibilidad.

 


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