Buenas noticias en emprendimiento

clientes necesitan innovación

La semana pasada el Foro Económico Mundial publicó la más reciente edición de su Global Entrepreneurship Monitor (GEM) que evalúa las condiciones para los emprendedores en 50 de las más grandes economías del mundo. Los resultados de este estudio, que cobija 2021 y 2022 e incluye la visión de más de dos mil expertos del medio centenar de países participantes, son buenas noticias para el país, si bien incorporan retos y alertas.

Colombia ocupó el puesto 25 dentro de las 50 naciones y es el país latinoamericano con mejores condiciones para el emprendimiento. De hecho, dentro de las 12 economías participantes con menos de US$20.000 de PIB per cápita -llamadas nivel C- el país es sólo superado por India. El reporte recoge, por ejemplo, que solo el 38% de los adultos piensa que el país ofrece oportunidades para abrir un negocio y el 29% cree que es “fácil iniciar” un nuevo emprendimiento.

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Si bien la actividad empresarial colombiana, de acuerdo al GEM 2021-2022, se redujo drásticamente en el 2021, los actuales emprendedores envían señales de una mayor confianza en el futuro. Por ejemplo, el porcentaje de dificultad que encuentran para abrir un negocio sigue alto, pero bajó en comparación con el año anterior y más del 80% planean el uso de tecnologías digitales para sus ventas en los próximos 6 meses. El impacto de la covid-19 ha sido duro, pero los que sobrevivieron dan muestras de una mejor adaptación.

El informe del Foro constituye un reconocimiento a la política de promoción del emprendimiento del actual gobierno. Colombia es el primer país -por su nivel de ingresos- en la disponibilidad de programas gubernamentales de calidad y la segunda en soporte y relevancia de las políticas públicas para los emprendedores. Junto a la adopción de la ley 2069 de 2020 o ley del espíritu emprendedor, el positivo balance de la agencia Innpulsa, recoge el compromiso de la actual administración nacional con el ecosistema emprendedor.

No obstante, los retos pendientes no son sencillos de abordar. La inmensa mayoría de los emprendimientos en el país son informales y por motivos de subsistencia. De acuerdo a la encuesta de micronegocios del Dane, de los 5,8 millones de unidades productivas pequeñas en la economía nacional, 5,2 millones son de cuenta propia y sólo 600 mil cuentan con empleados. Si bien muchos de estos micronegocios cuentan con el potencial de desarrollarse, es necesario dinamizar una política que permita a las mipymes crecer y formalizarse.

En el corazón de ese abordaje para consolidar el emprendimiento está el esfuerzo del Gobierno para convertir la formalización en una decisión no solo atractiva sino racional para estos pequeños negocios. Los marcos regulatorios, laborales, de seguridad social, tributarios, de financiación y de desarrollo de habilidades y capacidades empresariales deben mejorarse y ajustarse a la realidad de una economía, llena de pequeñas empresas.

Es posible reconocerles a Innpulsa y demás actores gubernamentales del ecosistema emprendedor su trabajo consistente y apuesta como eje del plan de desarrollo y, en simultánea, entender que falta avanzar en financiación, en formalización, en una regulación estatal más amigable que facilite la creación de negocios y en mejor formación de capacidades y de herramientas tecnológicas.

FRANCISCO MIRANDA HAMBURGER
[email protected]
Twitter: @pachomiranda


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