Acuerdo de París: ¿En qué está el retail?

 

En diciembre del año pasado, 195 países del mundo firmaron el Acuerdo de París, que busca detener el aumento de la temperatura promedio de la Tierra en no más de 2°C respecto de la temperatura pre-industrial, y hacer esfuerzos para que el aumento sea inferior a 1,5°C, entendiendo que ello permitiría reducir los riesgos e impactos del cambio climático.

Esto implica cambiar la forma en que nos desenvolvemos actualmente: la forma en que producimos los alimentos, la forma en que nos transportamos, la forma en que nos calefaccionamos… en fin, todo lo que hacemos. Sí, porque el funcionamiento de nuestra sociedad se basa en energía que proviene principalmente de combustibles fósiles.  Ello implica cambiar estructuralmente las economías del mundo.  ¡Tamaño desafío!

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El Acuerdo alcanzado en París es notable, no sólo porque logró poner de acuerdo a todos los países que forman parte de las Naciones Unidas -que ya es bastante tratándose de un acuerdo por consenso, no por mayoría- sino por su alcance y profundidad.

Veamos algunos de los aspectos notables del Acuerdo. En primer lugar, a diferencia del Protocolo de Kioto, el Acuerdo de París no tiene fecha de término: cada país tiene que revisar su avance e incrementar sus esfuerzos cada cinco años. De esta forma, no son las metas las que se auditan, puesto que cambian en el tiempo, sino los procesos y planes de acción que cada país adopta para hacerse cargo de sus compromisos de reducción de gases efecto invernadero. Y este es el segundo aspecto destacable: la transparencia. El Acuerdo se basa en la transparencia de la información, de manera que usa como herramienta a la sociedad civil para forzar el cumplimiento. Trascendental, considerando que estamos en una época en que la sociedad civil se ha ido empoderando gracias a la tecnología de las comunicaciones al punto que cualquiera puede hacer oír su voz si lo desea y encontrar a muchos otros que piensan igual en el mundo con un solo “clic”.

Un tercer aspecto destacable es que se propone hacer que los flujos financieros mundiales sean consistentes con una vía de desarrollo de baja emisión de gases de efecto invernadero y resiliente al cambio climático.  Es decir, se propone usar instrumentos económicos para que las economías internalicen los costos de sus externalidades negativas.  De esta forma, se evitan las distorsiones que genera una producción no sostenible y de paso se favorece el bien común.

En este nuevo escenario de los mercados mundiales, y considerando la natural cercanía que tiene el retail con el consumidor final ¿qué rol quiere jugar el retail? ¿cómo se preparan las empresas del sector para la asignación de responsabilidades que cada país realizará para hacerse cargo de sus emisiones de gases efecto invernadero? ¿y cómo lo van a comunicar a sus clientes? Sin duda hay oportunidades ahí. Los que las tomen serán recompensados por los clientes del futuro… de un futuro muy cercano.

 


 

marina hermosillaPor Marina Hermosilla Diez, ex gerente de Sustentabilidad en Walmart Chile, fue gerente de Asuntos Ambientales en Polpaico Chile del Grupo Holcim, también fue gerente de Responsabilidad Social y Ambiental de Masisa Chile. Es miembro del Consejo Asesor de WWF-Chile, también asesora a organismos del Estado y empresas en Gestión Ambiental Estratégica y Responsabilidad Social y columnista en América Retail.


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