Neuromarketing: La literatura sana al cerebro

Manos de una persona con un suéter blanco leyendo un libro puesto sobre una mesa de madera

El cerebro es un órgano del ser humano que evoluciona, cambia y se adapta a lo largo de toda la vida. Si en los primeros años se ha comparado con una esponja por la capacidad de asimilar datos, conocimientos y rutinas, la vida adulta tampoco debe ser apartada como un período en que puede progresar. De hecho, el experto en neurociencia y literatura Angus Fletcher, sostiene que leer es un instrumento que ayuda a mejorar la salud de muy diversas maneras, como ha comprobado la ciencia y la psicología.

«Desde mi formación en la neurociencia y con los estudios que he realizado, puedo ver cómo las creaciones de la literatura conectan con diferentes regiones de nuestro cerebro para hacernos menos solitarios, ayudarnos a armarnos de valor o hacer una variedad de cosas diferentes para ayudarnos«, sostiene el profesor de la Universidad de Ohio (Estados Unidos).

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El ejemplo en que más insiste Angus Fletcher es en ‘El padrino’ de Mario Puzo. Según el experto, la experiencia emocional, la manera en qué esta contada y la trama de esta novela impulsan al lector a superar el sentimiento de soledad. «Crea una tensión que solo se resuelve de manera parcial al final, lo que nos suministra una porción de dopamina que nos une a los personajes y la historia y nos hace sentirnos como si fuéramos amigos», sostiene Angus Flecther.

La lectura sana el cerebro

La base de la lectura como sanadora del cerebro está en el reconocimiento que las personas hacen de las tramas, personajes y situaciones. «Las historias son en realidad una forma de tecnología. Hay herramientas que fueron diseñadas por nuestros ancestros para aliviar la depresión, reducir la ansiedad, fomentar la creatividad, avivar el coraje y reunir una variedad de desafíos psicológicos diferentes para el ser humano. Todavía podemos encontrar y usar esas herramientas emocionales en las historias que leemos hoy», resume el neurocientífico.

Un elemento fundamental son los personajes como factor de enriquecimiento personal. «El cerebro humano ha evolucionado para fascinarse con otras personas«, señala Fletcher. A partir de ahí, según el científico y profesor, el libro dispone de un «extraordinario poder para sanar tu cerebro, dar más alegría, más valentía, lo que necesites en tu vida».

Las posibilidades son infinitas como las opciones que la literatura para desbloquear en la mente. Cada libro ofrece una experiencia diferente y, por tanto, «es una herramienta diferente», pero la clave es que el lector identifica procesos importantes para el ser humano cuando lee una novela.

Además, la edad tampoco es un obstáculo para la evolución del cerebro. Puede que la percepción sea que los jóvenes aprenden más que los adultos, pero se trata de una cuestión de progresión desde un conocimiento bajo hasta el más profundo. De hecho, la capacidad no se pierde nunca. «Debido a mi trabajo en varios laboratorios de psicología y en hospitales, conozco una tonelada de evidencias de que aprendemos cada día«, asegura Fletcher.

El hombre como ser social gracias a la literatura

Otro de los ejemplos que ofrece el experto en el campo de los libros y de la neurociencia es el de la ayuda de los libros para que el hombre conserve su capacidad como ser social. Esta teoría tiene una base científica. Según los neurocientíficos, el núcleo dorsal del rafe es una parte del cerebro que ayuda a hacer amigos con la serotonina como factor clave además de su protagonismo en el ciclo del sueño y en la relajación del cuerpo. Fletcher explica este órgano dispone de un grupo de neuronas preparadas para funcionar durante breves periodos de soledad y ayudar a ser sociables cuando volvemos a encontrarnos con gente.

El problema durante grandes períodos de aislamiento como durante los confinamientos durante la pandemia de coronavirus o por otras circunstancias es que el cerebro termina por superar esta fase y desaparece la facilidad para conectar con otras personas. Es ahí cuando los libros se vuelven protagonistas. «Lo que ‘El Padrino’ y otras historias pueden hacer es despertar el núcleo dorsal del rafe y facilitar la reincorporación a la sociedad cuando la pandemia termine«, señala el experto para ilustrar con un ejemplo de como uno de los ejemplos de que leer ayuda a la salud mental del cerebro.

Finalmente, el neurocientífico y profesor de Literatura recuerda que las historias de los libros están íntimamente ligadas a las necesidades del ser humano. Así se entiende que se trate de una herramienta que ayuda a que el cerebro esté más sano, feliz, dichoso y a que se reduzcan los problemas de estrés, depresión, ansiedad o sueño.


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