Neuromarketing: La adicción a las redes sociales

Mano sosteniendo celular con publicidad de redes sociales

Los experimentos realizados, encuestas e investigaciones conductuales encontraron que las áreas del cerebro que se activan cuando se ingiere alguna sustancia adictiva son casi totalmente las mismas que se encienden en los “ciber-dependientes” cuando reciben me gusta, aumentan sus seguidores, generan reproducciones o interactúan con alguno de sus influencers.

Los individuos que participaron en los estudios describieron sensaciones como alegría, autoconfianza, apoyo, satisfacción, libertad, placer, seguridad y se detectaron aumentos en sus niveles de dopamina, adrenalina, aceleración del pulso cardiaco e incremento de la presión sanguínea.

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En contrasentido, la ausencia de esos “estímulos digitales” genero lo opuesto: percepciones de stress, inseguridad, fracaso, soledad, depresión, desórdenes alimenticios, tristeza e insomnio.

Los hallazgos son muy interesantes, pero al mismo tiempo intrigantes. Las personas están recurriendo a las redes sociales para satisfacer necesidades afectivas, psicosociales y de realización personal de manera inmediata pero virtual y sin la menor base objetiva.

Para los socialnetnómanos (ã sic) aprobación, inspiración, confianza, seguridad, cercanía, fantasía, empatía, amistad, valor y aceptación existen -si y solo si- se validan a través de la red. La vida gira en un vórtice digital, el mundo real no ofrece los colores, sabores, esencias, imágenes, vibraciones, sensaciones y recompensas que solo pueden hallarse en seguidores, fans, mensajes e interacciones.

Internet es la vía de acceso a la realización de una vida trascendente, llena de contenidos y significado, la puerta a la popularidad y el acceso al éxito social. El espejo mágico, la llave del paraíso y la tierra prometida a tan solo unos clics de distancia. Parafraseando a Descartes: estoy en redes, luego existo.

Pero las puertas siempre se abren y se cierran, sirven lo mismo para entrar como para salir. Si bien la mayoría de lXs adictXs suelen ser indiferentes, asépticos, efímeros e inofensivos, también se detectaron acosadores, manipuladores, chantajistas, defraudadores, agresivos y maliciosos que acuden a las redes para dar salida a sus traumas, complejos y toda clase de filias y fobias deterioradas.

Oferta y demanda, quien busca algo puede encontrarlo sin medir el riesgo de lo desconocido, cruzar caminos inciertos llenX de ingenuidad, inexpertX te deja a merced de quienes conocen todas las trampas y engaños de que puedes ser susceptible.

Los navegantes de las redes digitales salen a la caza de una recompensa fácil, simple, pierden el sueño imaginando formas, poses, escenarios, construyendo una “realidad” matricial que suele imponerse y suplantar su vida terrena solo por lograr más seguidores, me gusta, réplicas y más mensajes, cueste lo que cueste.

En la interior de lXs socialnetnómanXs (© sic) ocurren muchos procesos simultáneamente: de todo se pueden evadir, todo es sacrificable, el nombre, la edad, la profesión, la nacionalidad, la experiencia, el conocimiento, todo es portátil, desechable y simplificado, no hay derechos de autor, no existen las normas ni las regulaciones, no hay fiscalización ni control.

No valen las horas en gimnasio sino la pose adecuada; belleza, simpatía, poder e influencia todo se puede con una leve dosis de pornografía, palabras huecas, un emoticon; el mundo no puede girar sin mí, mis fans comen, respiran y se levantaran hoy solo porque yo los motivo.

Compartir en redes es vivir. Lo que para unXs es disfrutar realmente y en vivo para otrXs es simplemente imaginarse que acceden a los restaurantes, lugares, vivencias, fiestas, antros, citas, orgasmos, triunfos, fusiones, viajes, estilo de vida, negocios, conquistas, romances y recibir una parte de todo eso gracias a esa ventana virtual.

Las redes dan la exposición a un escenario mundial en tiempo real, cualquier puede competir en igualdad de condiciones con cualquier figura y opacar a los famosos; puedes tener lXs “amigXs” que siempre quisiste y hasta del otro lado del mundo. Lo que no lograste en la escuela o en el trabajo ahora lo puedes obtener de las redes.

El socialnetnómanX (© sic) se convence a sí mismo: no estoy solX en el mundo, las hormonas me desbordan, mi química se altera, siento el calor y el afecto, derrocho alegría, me abrazan miles; mis confidencias, mis chistes, mis canciones, mis talentos, valen, ahí están, todos los aprecian, piensan en mí, me lo reconocen y me estimulan a seguir adelante, soy una estrella universal.

Toda adicción significa dependencia, sometimiento, la cruda realidad al despertar, los estragos de la fantasía, el duro amanecer y el impacto con una realidad que no se deja borrar, el mundo no para, sigue frenético insiste en detenerme.

Mis suscriptores me llenan de fuerza, su apoyo invaluable resuena, después de todo puedo construir pirámides, murallas y maravillas simplemente con más manitas.

Nada me vencerá, estoy convencidX, cargo a cuestas a miles de mis fans, hoy me propongo darles un regalo de vida, una secuencia, un baile, una canción, una ocurrencia, un consejo, una receta, un halago, nada me detendrá.

Hoy tuve una revelación: vine a este mundo a ganar pulgares arriba. Soy el conquistador del trono viral, el piloto de mis aplicaciones, el capitán de mis redes sociales.


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