¿Los sentimientos pueden equivocarse?

Foto con signos de interrogación negros, amarillo y azul

Imagina que estás enfadado, pero tu pareja te dice «no tienes nada que hacer». La gente suele creer que no hay nada bueno o malo en lo que respecta a las emociones, dado que éstas son profundamente subjetivasPor otro lado, podemos juzgar las respuestas emocionales de los demás como desproporcionadas, fuera de lugar, inapropiadas o carentes de sensibilidad. Por ejemplo, el miedo a un cachorro.

Investigadores de psicología y ciencias del cerebro de la Universidad Ben-Gurion del Negev se propusieron comprobar un tema sensible. El mismo es cómo la respuesta de nuestro cerebro a las emociones «incorrectas» es similar a los errores cometidos en tareas de percepción. Sus resultados se han publicado recientemente en la prestigiosa revista Psychological Science, una de las más prestigiosas del sector.

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Los investigadores realizaron una serie de experimentos que ya se habían llevado a cabo anteriormente, pero esta vez evaluaron las respuestas emocionales. En algunos de los experimentos, 145 participantes, estudiantes de la Universidad Ben-Gurion, tenían que evaluar si una foto que provocaba emociones les resultaba agradable o desagradable. También realizaron una tarea perceptiva en la que informaron del género de una foto de un rostro.

Los investigadores, los estudiantes Ella Givon y Gal Udelsman-Danieli, bajo la supervisión del profesor Nachshon Meiran de Psicología, descubrieron que el cerebro trata una respuesta contranormativa a las fotos. Las mismas provocan emociones de forma similar a un error en la tarea de percepción del género. Por ejemplo, la respuesta cognitivo-cerebral asociada a informar de la sensación de agrado en respuesta a una foto que la mayoría de la gente juzga como desagradable se parecía a la respuesta cognitivo-cerebral de los errores cometidos en la tarea de decisión de género.

En otras palabras, el cerebro parece tratar algunas emociones como incorrectas y reacciona como si hubiera un error. «Estos resultados desafían la comprensión aceptada de nuestras emociones», dijo Ella Givon. «Aunque creamos que las emociones no pueden ser erróneas, nuestro cerebro y nuestra cognición las tratan como erróneas».


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