Sector hotelero podría crecer en México con el nearshoring

Interior de una unidad del sector hotelería. nearshoring

El cierre de las actividades económicas en Asia al inicio de la pandemia de COVID-19 puso en evidencia un aspecto crítico de varias economías a nivel mundial: la alta dependencia del resto del mundo de esta región. Esto ha desatado el interés de empresas electrónicas y automotrices, entre otras, de reubicar sus plantas cerca de mercados clave como Estados Unidos, y es en esta tendencia que el sector hotelero de México ha visto una oportunidad para crecer en el segmento de negocios.

El deseo de compañías de varios sectores de mudar sus centros de producción –conocida como nearshoring– o de reubicarlos –reshoring– había venido en crecimiento, pero con la pandemia se disparó. De acuerdo con un estudio de la consultora McKinsey, en 2020 se preveía que en los próximos cinco años la producción de bienes, que entonces representaban entre el 16% y el 26% del valor del comercio mundial, podría desplazarse geográficamente mediante cualquiera de ambas modalidades.

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El eventual crecimiento de corredores industriales actuales, e incluso la creación de nuevos, representa una particular oportunidad para una industria hotelera que, si bien ha visto una fuerte recuperación en el segmento vacacional –sobre todo en México–, también ha padecido la caída del mercado de viajes de negocios, que incluso se espera que no regrese en los mismos niveles que antes de la pandemia debido a un cambio estructural derivado del auge de plataformas como Zoom, entre otros factores.

Para Richard Katzman, director general de la consultora HVS en México, la hotelería de negocios tiene el potencial de elevar el portafolio de proyectos en desarrollo del sector hotelero, específicamente a través de formatos orientados a categorías de alto consumo. “Sobre todo en los segmentos de limited service y select service tienen mayor potencial que esquemas como el full service, sobre todo en la Ciudad de México.

El potencial como parte de esta tendencia está estrechamente vinculado con el interés que ciertas industrias manufactureras muestren en diferentes áreas del país.

De acuerdo con un análisis de la consultora Newark, mientras la industria eléctrica y electrónica tiene el potencial de detonar inversiones hoteleras en mercados como Tijuana, Mexicali y Ciudad Juárez, la automotriz podría atraer más inversiones en la región del Bajío, e incluso otras industrias como la de instrumentos médicos y aeroespacial han hecho que los hoteleros volteen a regiones como Monterrey, Hermosillo y Querétaro.

Este potencial ha incrementado después de la firma del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y algunas presiones en las cadenas de suministro a nivel global, como la escasez de microprocesadores –que afectó particularmente a la manufactura electrónica y automotriz– y de contenedores, que encareció el transporte marítimo en todo el mundo.

“Una tormenta perfecta está cambiando el panorama global. De nuestro día a día hasta nuestra forma de trabajar y cómo el mundo percibe la hiperconectividad de la globalización”, dijo Sergio Pérez, director ejecutivo de servicios globales corporativos en Latinoamérica de Newmark.

Incluso, el crecimiento de México como un mercado para la ejecución de más investigación y desarrollo y el backoffice como parte de las tendencias de nearshoring y reshoring también hace atractivos a algunos de los mayores mercados urbanos del país, como la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, pero también otras ciudades como Querétaro y Mérida.


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