Francia acepta compromisos de Google para negociar licencia de sus contenidos

Celular con buscador de google en pantalla

En julio de 2021 la autoridad de la competencia de Francia (Autorité de la Concurrence) multó a Google con 500 millones de euros por falta de “buena fe” en sus negociaciones con los medios para pagarles por el uso de sus contenidos. Casi un año después, el organismo se da por satisfecho ante las promesas del gigante tecnológico para enmendar ese marco de conversaciones con el sector. Eso significa que cierra los procedimientos abiertos desde noviembre de 2019 por sendas denuncias formuladas por el sindicato de editores de revistas (Syndicat des Éditeurs de la Presse Magazine), la alianza de la prensa de información general (APIG) y la agencia AFP.

Google ya había hecho llegar a Autorité de la Concurrence un primer pliego de compromisos en diciembre de 2021 que fue objeto de un test de mercado. Y después de una audiencia en abril de este año con la Junta de la institución envío otras cuatro nuevas versiones que precedieron a una propuesta final fechada el 9 de mayo. En este último documento venían recogidos los aspectos relevantes señalados en los dos procesos citados y la autoridad de la competencia francesa considera que los ofrecimientos de Google son válidos para afrontarlos de manera “sustancia, creíble y verificable”.

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A grandes rasgos, lo asumido por el gigante tecnológico de forma vinculante es lo siguiente: los compromisos serán de aplicación general para todos los medios, al margen de que tengan o no el certificado que define estándares de calidad en la prensa digital (IPG) y sin importar si se ha cerrado un acuerdo previo, que podrá ser renegociado; deberá aplicar “buena fe” en el proceso en el aspecto de lanzar conversaciones separadas sobre Showcase y eventuales nuevos servicios; las negociaciones serán neutrales en la medida en que su desarrollo no afectará al posicionamiento de las cabeceras ni a su relación previa con Google; retirará su apelación sobre la multa de 500 millones de euros; si no hay entendimiento, habrá procedimiento de arbitraje; un comisario designado por la autoridad de la competencia garantizará la implementación de los acuerdos; y tendrá que compartir información relevante para la evaluación de la propuesta de remuneración a cada medio.

Este último punto incluye una cuestión clave para el debate recurrente sobre hasta qué punto la información resulta un buen negocio para Google. El gigante tecnológico se ha comprometido a facilitar datos sobre lo que generan de forma indirecta los contenidos de cada cabecera indexados por su buscador en base a la publicidad que los pueda rodear. Eso supone un nuevo punto de inflexión en un tira y afloja que dura años: quienes defienden desde el sector de los medios que las noticias son un elemento que potencia el atractivo de los servicios de esa compañía creen que por tanto deben compartirse los ingresos con sus autores; y desde Google se apunta que envía miles de millones de clics a los medios de forma gratuita, y que luego son convertidos en negocio por esas mismas empresas.

La compañía indica que ha cerrado conversaciones con más de 150 publicaciones en Francia de cara a pagar por sus contenidos y en toda Europa ya son más de 650 las que habrían llegado a este punto. Esa región no ofrece grandes facilidades a Google, ya que el regulador alemán de la competencia acaba de abrir una investigación sobre la restricción de sus mapas en servicios de competidores, una más de una lista creciente. Y sus homólogos británico y comunitario están igualmente examinando diferentes aspectos del negocio de la compañía, que también está siendo cada vez más auditada en EEUU.


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