Cuando la innovación es un legado que traspasa generaciones

Manos sosteniendo tablet

En un mano a mano con José Del Rio, secretario general de Redacción de LA NACION, Roberto Zaldívar, reconocido mundialmente y multipremiado oftalmólogo, actual presidente del Instituto Zaldívar en Mendoza, Argentina, repasó su carrera profesional, haciendo foco en la importancia de estar constantemente innovando, y también en lo clave que es ser persistente en esta tarea para poder ver resultados que se dan en el largo plazo

Nacido a finales de los años 50 en Estados Unidos

Durante un período de especialización de su padre, el Dr. Roger Zaldívar, en la Universidad de Yale, el doctor Roberto Zaldívar, asegura que jamás se sintió forzado a continuar el legado de su padre, y que en cambio “se hizo camino al andar”.


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A la hora de referirse puntualmente a su vinculación con la innovación en el campo de la salud, Zaldívar comentó que siempre le gustó y que desde chico al día de hoy diseñó más de 100 instrumentos oftalmológicos que se usan en el día a día. También intervino en temas de software y en inventos como los lentes intraoculares. Este camino empezó a su vuelta de los Estados Unidos, en 1986.

Entre sus distinciones internacionales se destaca el reciente Premio Roger Steinert, otorgado por la Sociedad de Cataratas y Cirugía Refractivas de los Estados Unidos (Ascrs) en abril 2022. Antes lo habían recibido cuatro profesionales, todos ellos estadounidenses.

“Es muy prestigioso ser el primer extranjero a quien se lo han dado, es un honor muy grande”, comentó con gran entusiasmo Zaldívar. También, en 2020 fue distinguido como uno de los 100 oftalmólogos más influyentes a nivel mundial. A mediados de mayo de este año, Zaldívar fue distinguido en Italia por la Sociedad Oftalmológica Italiana (SOI) con el premio Innovator SOI Medal Lecture por sus aportes innovadores en el campo quirúrgico de la oftalmología. Zaldívar lo describe como un “halago”.

A la hora de explicar cómo se logra reconocimiento estando radicado en un país como la Argentina, expresó: “Esto es perseverancia, tener un objetivo y perseguirlo permanentemente”. Además, ahondó, se trata de organizar un sistema, y si uno trabaja a largo plazo, poder tener resultados. “Hemos sido muy persistentes en lo que hemos hecho”, remarcó Zaldívar.

Estos premios se basan mucho en los desarrollos de los lentes fáquicos. Como anécdota contó que una de las últimas cosas que la FDA aprobó en Estados Unidos, hace dos meses, fue una válvula que él diseñó en 1994, que se patentó en el 95, y en el mundo se había aprobado en 2011. “Fíjense a veces lo que tarda una cosa para que sea aprobada”, expresó enfático el reconocido oftalmólogo. “Esto fue realmente muy revolucionario”, sintetizó.

“¿Es un mito o una realidad que la mejora oftalmológica es mucho más simple hoy que hace algunos años?”, le consultó Del Rio. El doctor Zaldívar expresó que muchas veces, si bien los principios que se piensan son correctos, no existen las herramientas adecuadas para llevarlos a la práctica. “Durante estos últimos años se han desarrollado herramientas de medición, y de ejecución cada vez mejores, entonces podemos hacer realidad muchas cosas”, describió.

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