CrowdBot, un proyecto europeo que ha validado tecnologías

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Los socios del proyecto europeo CrowdBot (Safe Robot Navigation in Dense Crowds) han trabajado durante cuatro años en el desarrollo de demostradores de diversas funcionalidades robóticas en sus laboratorios y en su posterior integración en escenarios de prueba. Como resultado, se han validado una serie de tecnologías que permiten que los robots se muevan de forma autónoma y segura en áreas concurridas con el objetivo de habilitar nuevas aplicaciones, mejorar la aceptación pública y facilitar la elaboración de regulaciones en este ámbito.

Cada vez se utilizan más los robots para ofrecer productos y servicios. En este sentido, está aumentando la frecuencia con la que se encuentran con multitudes de personas, lo que genera desafíos tanto logísticos y de seguridad como éticos.

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En el caso de los robots de reparto, suelen estar programados para llegar a su destino con rapidez, evitando provocar perturbaciones. Por su parte, los de ayuda a la movilidad tienen que orientarse en entornos dinámicos y facilitar la interacción. La seguridad que inspiran en la ciudadanía influye en su aceptación pública, por lo que es necesario garantizar una interacción segura entre los robots y las personas.

En este contexto, nació el proyecto CrowdBot, desarrollado desde el 1 de enero de 2018 al 31 de diciembre de 2021, con un presupuesto de 3.997.660 euros financiado en su totalidad por el programa de I+D+i Horizonte 2020 de la Unión Europea y con la coordinación del Institut National de Recherche en Informatique et en Automatique (INRIA) de Francia.

El Servicio de Información Comunitario sobre Investigación y Desarrollo de la UE (Cordis, por sus siglas en inglés) publicó el pasado mes de junio los resultados del proyecto, que ha desarrollado una serie de tecnologías capaces de garantizar un contacto estrecho seguro con las personas.

Detección, predicción de multitudes y control
Hasta el momento, los robots no se acercaban demasiado a las personas, pues estaban programados para detenerse cuando un humano o un obstáculo se aproximaba a fin de evitar el contacto mientras se mueven. Esto ha propiciado que los robots no entren en áreas concurridas ni funcionen de manera efectiva en entornos altamente dinámicos. Sin embargo, a medida que pasen a formar parte de la vida cotidiana este planteamiento ya no será válido.

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