Guatemala lucha por la recuperación del turismo

Vista panorámica de la ciudad de Guatemala, en Centroamérica
Los visitantes extranjeros han prácticamente desaparecido en Guatemala durante la pandemia. Si bien la propagación de variantes como ómicron podrían demorar la recuperación del turismo, el sector mantiene la esperanza de un mejor escenario en 2022.
Situado en el norte Guatemala, el departamento de Petén ocupa casi un tercio del país centroamericano. Por su abundante selva, sus antiguos sitios arqueológicos, animales exóticos y cráteres de agua cristalina, es una gran atracción para los extranjeros. Sin embargo, el turismo internacional aún no se recupera del golpe de la pandemia del covid-19, a pesar de que las fronteras nacionales están abiertas desde septiembre de 2020.

Los aterrizajes en el Aeropuerto Internacional Mundo Maya, el único del país aparte del de la Ciudad de Guatemala, descendieron un 98% en el primer semestre de 2021 y permanecieron prácticamente en cero en el segundo, según los datos más recientes recopilados por el Instituto Nacional de Turismo (INGUAT). Lo mismo sucedió con el transporte por tierra desde la frontera con Belice, que disminuyó un 97% en el primer trimestre de este año y fue casi nulo durante el segundo.

Jesús Yat, un guía turístico local de 61 años que ha dedicado la mayor parte de su vida a mostrarle a turistas las riquezas de la civilización maya, explica que le ha costado recuperarse económicamente.

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«Por la pandemia, hay semanas en las que no encuentro a ningún cliente”.

Con la aparición de variantes altamente transmisibles como ómicron, ello le podría tomar todavía más tiempo.

Yat comenzó su carrera en el Parque Arqueológico de Tikal; una de las principales metrópolis mayas y un Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1979. A diferencia de muchos otros yacimientos arqueológicos, en donde solo quedan restos de edificios deteriorados con el tiempo, en Tikal los monumentos permanecen intactos; tal y cómo se encontraban cuando la civilización maya los ocupaba.

Antes de la crisis sanitaria, el turismo en Guatemala había sido una industria en constante crecimiento. En 2019, aproximadamente 2.6 millones de turistas internacionales viajaron al país, un aumento del 6% con respecto al año anterior, según el INGUAT.

Pero el impacto de la pandemia en el turismo del país centroamericano ha sido duro desde el 2020, cuando el coronavirus comenzó a propagarse por el mundo. Los ingresos del turismo cayeron más del 50 por ciento ese año, a 2,060 millones de dólares frente a los 4,550 millones de dólares del 2019, según datos del Consejo Mundial de Viajes y Turismo.

Yat recuerda cómo miles de turistas internacionales acudían a él antes. Ahora, “los pocos viajeros que nos visitan son guatemaltecos, que han venido a Tikal dos o tres veces, y que no están dispuestos a contratar servicios turísticos».

En Flores, Petén, una colorida ciudad localizada cerca de las ruinas mayas, el silencio también impera. En el hotel de cuatro estrellas Isla de Flores se ha vuelto común encontrar sus cuatro niveles vacíos, sin ningún huésped internacional.

«Tuvimos que bajar nuestras tarifas porque antes de la pandemia solo recibíamos turistas internacionales», explica Carla Rodríguez, de 32 años, gerente del hotel. «Ese era nuestro principal segmento. Pero después, todo cambió y empezamos a trabajar solo con el turismo local».

Los visitantes locales sostienen el turismo

Con la disminución de los extranjeros que visitan la zona, el sector de la hostelería ha sobrevivido por los mismos locales. A medida que la economía nacional reabría, los guatemaltecos empezaron a viajar para explorar su propio país durante los fines de semana y las fiestas nacionales.

“Ahora, hemos empezado a trabajar solo con el turismo local y así empezamos a estar de nuevo en marcha”, dijo Rodríguez.

Asimismo, Efraín Zacarías, de 46 años, gerente de Raíces del Lago, un nuevo restaurante gourmet a orillas del Lago Petén Itzá, que abrió sus puertas en marzo de 2021 confiesa que «si no hubiera pandemia, durante esta época, estaríamos llenos de (turistas) internacionales». A las seis y media de la tarde, apenas unas pocas mesas del restaurante están ocupadas por locales.

Este no es un fenómeno limitado a Petén; el panorama es más o menos el mismo en todo el país. En meses pasados, los visitantes extranjeros conformaron únicamente alrededor de 39,400, ni siquiera una cuarta parte de los que llegaron durante los mismos meses de 2019, antes de la pandemia.

El guía turístico Yat dice que mantiene la esperanza de que el turismo internacional mejore progresivamente en 2022. «La gente tiene miedo de venir», comenta. «Pero estamos preparados y totalmente vacunados para recibir nuevamente


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