El confinamiento en Shanghái alarma a empresarios de Guatemala

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La ciudad de Shanghái, principal puerto de contenedores del mundo, está bajo confinamiento indefinido, al igual que otras regiones del país, desde el 2 de abril pasado, debido a una nueva ola de coronavirus.

Esta es una medida que perturba la economía china y amenaza las cadenas de aprovisionamiento a nivel global, lo que en Centroamérica, ya se traduce en más alzas en el costo de los fletes, escasez de equipos, materias primas e insumos.

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A nivel local, representantes de los sectores naviero, industrial y comercial ya anticipan un escenario de posibles impactos en la región, debido a que en ese puerto se embarca alrededor del 9% de las importaciones que se realizan desde Asia.

El contexto

De acuerdo con la Asociación de Navieros de Guatemala (Asonav), Shanghái es un puerto clave y uno de los más importantes a nivel mundial, donde actualmente cientos de buques portacontenedores y graneleros están a la espera de poder atracar, lo que está causando una retención de miles de contenedores y otro tipo de mercancías que no han podido continuar su ciclo normal logístico.

Esto podría provocar un efecto dominó en los diferentes tráficos del mundo, ya que se prevé que los retrasos que se presentan actualmente en un puerto de tales dimensiones e importancia, generarán a su vez, demoras en llegadas y zarpes de buques en diferentes puertos del mundo, ocasionando pérdida de ventanas de operación, acumulación de contenedores, congestionamiento, incremento de costos operativos, etc.

Gabriel Corrales, director general de APM Terminals, manifestó a Prensa Libre que esta es una redirección de las crisis que se tuvieron en 2021, muy similar a la de Los Ángeles, California, donde quedaron atrapadas grandes cantidades de buques, lo que frenó la cadena de abastecimiento.

“Estamos viviendo una nueva etapa de la interrupción de las cadenas de suministro y puede ocurrir que nuevamente los agentes económicos comiencen a comprar de manera anticipada fuertes cantidades de materia prima, retail, bienes para su transformación y comercialización, lo que va a afectar el ritmo de producción de las fábricas e industrias en Guatemala”.

Por otro lado, también se podría esperar una falta de contenedores, y no habrá equipos disponibles, lo que a su vez impactará a los exportadores de Guatemala, como los de café o azúcar, quienes podrían afrontar dificultades para encontrarlos y poner sus cargas.

Los recursos primarios del transporte marítimo internacional son los buques y los contenedores, los cuales deben estar en constante movimiento, pues la matriz de costos implica el costo diario de inamovilidad de dichos equipos, advierte la Asonav.

Valmir Araujo, gerente comercial senior de Operadora Portuaria Centroamericana (OPC), empresa concesionaria de Puerto Cortés, en Honduras, remarca que la situación de Shanghái y demás puertos de ese país, no ofrece un panorama claro a corto plazo para llegar a una solución definitiva.

Esto porque en el contexto de la enfermedad, siempre existe la posibilidad de tener nuevos brotes y cierres en ciudades y por consiguiente en puertos, que son la puerta de entrada de miles de buques diarios con cientos de miles de personas como parte de su tripulación, convirtiendo el proceso de controles prácticamente imposible.

Más impactos en Guatemala

Sobre los efectos en el país, Luis Alfonso Bosch, presidente de la Cámara de Industria de Guatemala (CIG), declara que se estaría observando algo similar a la crisis de contenedores del año pasado.

“Algunos efectos que podremos comenzar a percibir son la escasez de espacios para exportar e importar productos; desconfiguración de tiempos en los arribos de buques en fechas no previstas ni controladas por importadores y charteadores; alza de precios en fletes, lo que podría aumentar la inflación que ya estábamos experimentando a raíz de la pandemia de covid-19 y el conflicto entre Rusia y Ucrania”.

Al preguntarle cuáles materias primas, suministros y otros bienes que se importan desde Shanghái podrían verse interrumpidas, Bosch expresa que los más de 750 buques varados en el puerto asiático pueden perjudicar las cargas de graneleros, trigo, hierro, fertilizantes, gas y azúcar.

Además, que el cierre de los centros de almacenamiento de contenedores afecta la capacidad de los patios en ese puerto, especialmente para las cargas refrigeradas y las que requieren una fuente de alimentación de energía.

Considera que al tener en cuenta la importancia de Shanghái en la economía de China y de los efectos que esto causa en el resto de los puertos mundiales, “seguramente veremos problemas de suministro para la mayoría de los sectores, tanto de materias primas, como de bienes terminados”.

David Juárez, presidente de la Cámara Guatemalteca-Coreana de Comercio (Camcor), agregó que el problema generará nuevos “cuellos de botella” que mermarán el flujo de mercancías en la ruta Asia-Centroamérica, y que disminuirá los espacios en buques y contenedores para exportar al continente asiático.

“Habrá atrasos y dificultades en despachos desde China, un posible nuevo aumento de tarifas, sobre todo de importación, y sobrecostos en el comercio exterior. Posiblemente habrá desabastecimiento en algunos productos, sobre todo automóviles y repuestos en las rutas de Asia-América, que incluiría Puerto Quetzal”, enfatiza.

Retrasos en cargas

Asonav señala que entre los principales bienes que se importan desde China a Guatemala se encuentran aparatos electrónicos, textiles, electrodomésticos, vehículos, manufacturas y bienes intermedios para la industria; y el retraso de la llegada de estos bienes podría observarse en aproximadamente en cuatro a seis semanas.

En ese sentido, Araujo concuerda que el primer impacto que se percibirá será el retraso de cargas como materias primas e insumos para Centroamérica, sobre todo las que ya estaban adentro de las terminales esperando embarque, y “cuando se levanten las restricciones, tomará un tiempo para que el puerto vuelva a la normalidad, pues la solución de ese embudo no es fácil y principalmente en uno de los puertos con mayor volumen de carga en el mundo”.

Corrales asegura que con los barcos “atrapados” el movimiento de carga en otros puertos también se afecta, porque no hay movimiento a otras terminales que pueden ser Hong Kong, Corea del Sur y otros cercanos que están operando, pero que los buques no llegan por que están esperando ser descargados en Shanghái.

“Si uno se pone a pensar que el 9% de lo que está retenido en Shanghai para Guatemala, habría que ver qué tanto amplía esa cifra el efecto que puede tener en otros puertos, como efecto dominó y de qué manera podría impactar”.

En todo caso, dice que la industria guatemalteca ha sido resiliente en el sentido de que tiene alternativas para abastecerse de materias primas, pero en dos meses más, se podría ver si buscaron otros proveedores.

No todo es negativo

A pesar de lo anterior, esta situación también puede generar una gran oportunidad para los agentes económicos centroamericanos, pues por la cercanía con el principal mercado a nivel mundial que es EE. UU., la región centroamericana puede ser muy atractiva para la instalación de empresas que necesitan suministrar productos a ese mercado, mitigando o hasta eliminando por completo los riesgos logísticos que hoy está sufriendo toda la cadena de suministro.

Asonav también fijó postura sobre la importancia estratégica de la implementación en Guatemala de un Plan de Desarrollo de Infraestructura Portuaria y Vial, dado que los factores logísticos se mantienen en crisis permanente, por lo que las infraestructuras marítimo-portuarias deben adecuarse para poder atender la evolución del comercio internacional y estar preparados para enfrentar los desafíos logísticos que se presentan.

Medidas sugeridas

Los consultados también realizaron una serie de recomendaciones y atenciones ante esta nueva crisis logística global para los agentes económicos, dado que importar desde China requiere una planificación de por lo menos seis meses:

Tanto importadores, como exportadores, deben mantener una revisión constante de sus planificaciones, así como una comunicación permanente con sus proveedores de transporte, ya que el escenario actual requiere que la planificación se vaya ajustando a los desafíos que enfrenamos a nivel logístico mundial.

– Es importante que las empresas implementen una estrategia de nearshoring, para que puedan tener un menor perjuicio en las cadenas de suministro, ya que estarían obteniendo sus insumos de países más cercanos a sus operaciones.

Actualizarse a diario sobre la situación diaria de los puertos en China y tener una estrecha comunicación y coordinación con proveedores y navieras, para que cuando se den casos como el de Shanghái, la carga sea desviada y se embarque en otro puerto de la región, evitando demoras y minimizando retrasos.

Buscar otras opciones para el suministro de mercancías, materias primas e insumos, es decir, otros proveedores en distintas regiones, para mitigar los efectos de los continuos cierres y bloqueos de puertos.


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